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1-¿Cuál es la responsabilidad del suicida que enfrentaba sufrimientos superiores a sus fuerzas?
Tal situación no existe. Sería puro sadismo de Dios imponer sobre los hombros de uno de sus hijos un fardo imposible de ser cargado. El peso de nuestras pruebas eso, invariablemente, compatible con nuestras fuerzas.
2-No obstante, el hecho de que el suicida considere que el fardo es superior a sus fuerzas ¿no funciona como atenuante?
Tal vez, en relación a sus responsabilidades, pero no lo absolverá de los desajustes periespirituales que provocará en sí mismo, imponiéndole tormentos en la vida espiritual, ni de los reclamos de la conciencia diciéndole que le faltó un mínimo de confianza en Dios.
3-¿No es complicado imaginar que los mentores espirituales, que orientan la reencarnación de sus pupilos, disponiendo de los males que enfrentarán y estableciendo limites a las pruebas como quien prepara una ecuación matemática, a fin de que no sobrepasen sus fuerzas?
Obviamente, no podemos encuadrar las pruebas humanas en una sencilla ecuación matemática, estableciendo perfecta proporción entre ellas y la resistencia del Espíritu. Lo que la experiencia demuestra es que las pruebas están bien distantes de esos límites. Digamos que existe, una gran distancia entre lo que él sufre y lo que tiene condiciones de soportar.
4-¿Podría ejemplificar?
Se conoce la historia de un Espíritu altamente comprometido con el error y el vicio. Ante la necesidad de reencarnar, pidió a sus mentores enfrentarse a los peores males de la Tierra, ávido por rescatar sus deudas. Los mentores lo hicieron un tanto diferente. Considerando que él no tendría la mínima condición de enfrentar semejante expiación, planearon algo mucho más sencillo. Sería médium, dedicado al trabajo de ayuda a encarnados y desencarnados. Como instrumento de la Espiritualidad, conquistaría su propia redención.
5-Con semejante providencia ¿no estaría faltando a sus compromisos?
El perfeccionamiento de la justicia humana creó la figura de las penas alternativas, en que el criminal, en vez de ir a prisión, presta servicios comunitarios. En vez de entrar en la escuela de criminalidad, de donde generalmente sale peor, entra en instituciones en las que aprende el valor de los servicios de ayuda al prójimo. La justicia humana apenas copia la Justicia Divina.
6-¿Existen penas alternativas para el rescate de nuestros débitos kármicos?
Jesús proclama, en el Sermón de la Montaña (Mateo, 5:7): "Bienaventurados los misericordiosos porque alcanzarán misericordia". Y repite el profeta Isaías (Mateo, 9:13): "Misericordia quiero, y no sacrificio". Dios nos permite, en Su bondad, sustituir la moneda del sufrimiento por la moneda de la misericordia, socorriendo a nuestros hermanos, como rescate de nuestras deudas kármicas.
7-¿Significa esto que no necesitamos transitar por la Tierra en clima de infelicidad para los necesarios reajustes?
Como cualquier padre, Dios quiere que sus hijos sean felices. Acostumbramos a confundir sufrimiento con infelicidad. Sufrimiento es imposición de la vida. Felicidad es una construcción personal, en la intimidad de nuestra conciencia. Quien comprende esto jamás pensará en el suicidio al enfrentar sus pruebas. Siendo así, los dolores del Mundo debían hacernos felices, como feliz queda el deudor al quitar sus deudas.
8-El concepto espírita al respecto del asunto es maravilloso, ofreciéndonos las mejores perspectivas para una existencia feliz y productiva, no obstante vivimos en un planeta de pruebas y expiaciones. Pero hay un problema: ¿cómo pasar ese conocimiento a aquellos que necesitan de él?
Ese es el deber de todos los que conocen la Doctrina Espírita, los que se beneficiarán de sus luces, los que tuvieron su existencia valorada por la visión objetiva de las realidades espirituales. Estamos llamados a participar de los movimientos de divulgación doctrinaria, colaborando con revistas espíritas, integrando grupos en el Centro Espírita y, como diría Castro Alves, distribuyendo libros a montones, convidando al pueblo a pensar en términos de inmortalidad, como sólo el Espiritismo es capaz. Tendremos, entonces, un número cada vez menor de personas que piensan en huir de la vida por la puerta falsa del suicidio, ampliándose el número de personas capaces de enfrentar con serenidad y alegría los desafíos de la existencia.
Richard Simonetti
Extraído del libro "Suicidio todo lo que usted mesitas saber...para no cometer este terrible error"
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