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1-En la pregunta 945, de El Libro de los Espíritus, Kardec pregunta: "¿Qué debe pensarse del suicidio que tiene por causa el hastío de la vida?" A lo que los Espíritus responden: "¡Insensatos! ¿Por qué no trabajaban? ¡La existencia no les habría sido tan pesada!" ¿Esa respuesta no es un tanto dura y simplista?
El mentor espiritual no escondió la verdad. Al fin y al cabo, según la expresión popular, suicidio es falta de servicio. Falta de trabajo tanto en el aspecto profesional, como en el aspecto de ociosidad. Debemos ocupar el tiempo en actividades que no abran espacio para ideas infelices o para influencias de las sombras, partiendo del viejo principio de que mente vacía es caldera del demonio.
2-¿Si el problema es mantener la mente ocupada, trabajando siempre, ¿por qué hay gente activa y exitosa que comete suicidio?
No basta con mantener la mente ocupada. Es preciso saber con qué la ocupamos. Hay empresarios que trabajan dieciséis horas al día y acaban por suicidarse, porque acaban estresados, porque los negocios iban mal o porque sufrieron una quiebra.
3-¿Y cual es el trabajo específico que, ejercitado, nos librará del suicidio?
Es el llamado ejercicio del Bien. No sólo podemos socorrer necesitados o participar en obras sociales, también podemos hacer el Bien en el ejercicio de nuestra profesión, en nuestro hogar, en la calle o en el contacto con las personas. Allí donde estemos siempre habrá la posibilidad de hacer algo en beneficio de alguien.
4-¿Ese empeño funciona?
El suicida es alguien que desea librarse de un infierno interior. La práctica del Bien reforma nuestra casa mental, tornando celestial el rincón infernal, sin espacio para ideas infelices.
5-¿Cielo o infierno son estados de conciencia?
Jesús decía que el Reino de Dios está dentro de nosotros. El infierno también. Se instala fácilmente en las mentes distraídas de la única finalidad de la existencia la práctica del Bien.
6-Suena extraño decir que la práctica del Bien es la única finalidad de la Vida.
Ello está expresado en la pregunta número 860, de El Libro de los Espíritus. La ley suprema de Dios es el Amor. La práctica del Bien es el amor en acción. Si admitimos que estamos en la Tierra para aprender a amar, será fácil concebir la práctica del Bien como la única finalidad de la Vida. Así es como aprendemos a amar.
7-¿Y cuando una persona generosa, empeñada en ayudar principalmente los miembros del grupo familiar, resuelve suicidarse?
Puede pasar, pero sólo como la excepción que confirma la regla, alcanzando a personas generosas, pero frágiles espiritualmente. Cargan conflictos íntimos que merman sus fuerzas y favorecen la influencia de Espíritus que pueden inducidas al suicidio.
8-Pero, si practican el Bien, ¿no se habilitan a la protección de los benefactores espirituales?
Lo que funciona aquí es el factor sintonía. Si la persona cultiva pensamientos negativos, sintiéndose infeliz, no obstante generosa, fatalmente atraerá influencias nocivas y peligrosas, que tendrán fácil acceso a su vida interior, dificultando la acción de los benefactores espirituales.
Richard Simonetti
Extraído del libro "Suicidio todo lo que usted mesitas saber...para no cometer este terrible error"
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