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Richard Simonetti
Escrito por Administrador   
Martes, 30 de Agosto de 2011 15:16

1-¿Puede alguien que se suicidó cometer nuevamente ese acto insano en una existencia futura?

Puede ocurrir. El suicidio es siempre un gesto extremo de fuga, ante situaciones indeseables. Volviendo a enfrentarlas, como el aprendiz repetidor, en una nueva existencia, el podrá desarrollar la tendencia de fuga, reincidiendo en el auto-aniquilamiento. Ese comportamiento se asemeja a un virus de ordenador, como si en lo más profundo de su ser estuviese puesta la siguiente orientación: si hubieran complicaciones, suprima la vida.

2-Al sufrir las dolorosas consecuencias de su gesto de fuga ¿no está el suicida siendo "vacunado" contra el suicidio?

La razón dice que sí. Pero el suicidio es, tal vez, el más irracional de todos los actos. Si el candidato a la reincidencia se parase por un momento, a pensar sobre lo que hablan las religiones al respecto del suicidio, y de los problemas que podrá enfrentar, no se atrevería a cometerlo, disponiéndose a luchar contra la tendencia de fuga.

3-¿Ese comportamiento podría perpetuarse?

El mal nunca se perpetúa. Sería un fracaso de Dios, ya que no nos creó para una perdición eterna. Siempre llega o momento de cambiar; por iniciativa del propio individuo, ansioso por liberarse de sus condicionamientos, o corno resultado de los desajustes y limitaciones a que se sujetará por sus fugas.

4-¿Cómo sería esa segunda hipótesis?

Los males acumulados, resultantes del suicidio, se manifiestan en reencarnaciones expiatorias como graves deficiencias mentales o físicas que le imposibilitarán el libre albedrío, impidiéndole un nuevo suicidio. Imaginemos a alguien con acentuado retraso mental o grave deficiencia física, que inhibe por completo su iniciativa, y tendremos un cuadro de contención contra el suicidio. Obviamente eso no significa que todos los pacientes portadores de esos males sean suicidas reincidentes. Pueden tener otros orígenes, a partir de compromisos con la rebeldía, el vicio y el crimen.

5-¿Sería como "hacer tiempo"?

Exactamente. El tiempo es el gran remedio para esos infelices que pueden permanecer durante siglos en tal situación, hasta que superen la tendencia de fuga, y asuman que es preciso enfrentar los problemas con confianza en Dios y fe en el futuro.

6-¿De qué otro recurso se dispone además del tiempo?

De la educación. En cualquier caso en la Tierra o en el Más Allá, encarnado o desencarnado, será decisiva la acción de generosos mentores espirituales que esclarezcan al suicida, ayudándolo a convencerse de que vivir es necesario.

7-¿El tiempo y el conocimiento son suficientes?

No, también es necesario el amor; tal vez el recurso más eficiente. Todos tenemos afectos queridos a nuestro corazón, que se sitúan delante de nosotros, en los caminos de Dios. Generalmente, esas almas nobles renuncian a permanencias superiores para acompañar a los suicidas, en sus jornadas expiatorias, en la condición de padres dedicados y diligentes, rodeándolos de mucho cariño y cuidados, a fin de que superen la tendencia de fuga.

8-¿Y cuando esos abnegados representantes del Bien ven infructíferas sus tentativas?

No se entregan a la desolación, conscientes de la paternidad divina. Renuevan y sustentan sus iniciativas, reiterando el empeño de auxilio a sus amados, hasta que estos se dispongan a vencer sus limitaciones, optando por enfrentar las desafíos de la vida. Fuimos creados para la perfección y allá llegaremos más tarde o temprano. Tanto mejor para nos, otros cuando nos concienciemos de ello.

Richard Simonetti

Extraído del libro "Suicidio Todo lo que usted necesita saber ...para no cometer este terrible error·