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Un cuerpo para el mas allá PDF Imprimir E-mail
Richard Simonetti
Escrito por Administrador   
Martes, 09 de Agosto de 2011 15:30

El hombre es un espíritu encarnado en un cuerpo material. El periespíritu es un cuerpo semimaterial que une al espíritu al cuerpo material. Usted puede no ser espirita, lector amigo, pero si está relacionado a cualquier culto religioso, catolicismo, budismo, protestantismo, islamismo, o similares, es un espiritualista, conoce la existencia y supervivencia del Espíritu, que anima a los seres humanos.

En El libro de los Espíritus, cuestión 88, el mentor espiritual que orienta a Kardec explica que el Espíritu puede ser imaginado como una llama, un destello o una chispa etérea. Sin morfología, sin cuerpo, sin brazos y sin piernas, ¿cómo actúa él en la dimisión espiritual? Esa duda llevo a los teólogos medievales a desarrollar el principio de que la conciencia está indisolublemente ligada al cerebro. Así, si muere el hombre, hiberna el espíritu. Dormirá hasta el hipotético juicio final, cuando los muertos retornaran a la vida, resurgiendo, literalmente, de las cenizas. Solo entonces el cuerpo resucitado, el ser pensante, retomara la conciencia de sí mismo.

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Llevando en consideración esa fabulosa idea, que supera la imaginación de la ficción más audaz, ¿cómo explicar los episodios a seguir?

- Según el Libro de Tobías, en el Viejo Testamento, un ángel, que diríamos Espíritu protector, toma la forma humana y durante algún tiempo convive con el viejo Tobías, ciego, y su hijo el joven Tobías, ayudándolos y protegiéndolos, sin que ellos supiesen de su verdadera naturaleza.

-Consultando a la pitonisa de Endor, el rey Saúl ve, aterrado, al profeta Samuel que viene de la morada de los muertos para decirle que el perecería al día siguiente, juntamente con sus hijos, en la batalla contra los filisteos, vaticinio terrible, que se cumplió.

-Jesús llevo a los apóstoles Pedro, Juan y Santiago al monte, que la tradición fija como el Tabor. Y allí, según relatan los evangelistas, parecía resplandecer a la luz del Sol, conversando con Moisés y Elías, figuras importantes del Viejo Testamento.

-Pablo, el perseguidor implacable de los cristianos, estaba a las puertas de Damasco, donde pretendía detener a Ananias, dedicado adepto de la nueva creencia. E aquí, para su sorpresa, Jesús aparece delante de él, en una de los más emocionantes pasajes del Evangelio, modificando los rumbos de su vida.

-San Antonio, notable misionero cristiano, hacia su acostumbrada oración en Padua, en Italia, cuando, asustando al público, pareció sufrir fulminante sincope. Simultáneamente se presento en un tribunal en Lisboa, a más de dos mil quilómetros, para defender a su padre que estaba siendo injustamente juzgado por un crimen que no cometió. Después de deshacer la intriga, el santo desapareció de Lisboa y despertó en Padua, para alivio de los fieles. -La profesora administraba el aula cuando, soñolienta, se sentó en una silla y allí, permaneció inmóvil. Una alumna, fue a la ventana, y llamo a los compañeros. La maestra estaba allá afuera. Veían ahora a dos profesoras, una adormecida en la silla; y la otra, como un clon perfecto, paseando en el jardín. Poco después desapareció afuera; y despertó a dentro.

-Adentrada la noche, un medico oyó golpear la puerta de su casa, cerca de la transitada carretera. Una joven mujer, en desespero, le pidió socorro para las víctimas de un accidente de automóvil. El la atendió rápidamente, corriendo para el lugar, en las inmediaciones. Allí se encontró a una niña llorando, al lado de la conductora muerta. Estupefacto constato que era la mujer que le pidió socorro.

-Una señora despertó viendo al hijo a su lado. Parecía herido y afligido, pero luego desapareció. Preocupada, no conseguía mas conciliar el sueño. Por la mañana recibió la noticia de que su hijo murió en un accidente de automóvil, en plena madrugada, poco antes de su visión.

-Una mujer se acostó y apago la luz. Observo que el cónyuge se levantó y salió de su cuarto. Queda asombrada, porque ella estaba abrazada a él en la cama.

-Un médium vidente, en reunión mediúmnica, informa de la presencia de un visitante espiritual. Se trata de un miembro del grupo, recién desencarnado. No tiene dificultad en identificarlo. Es el propio, presentándose sonriente y feliz.

-Visitantes de un castillo con fama de embrujado se asustaron al ver un hombre de lúgubre apariencia, con gesto amenazador, identificando como el fallecido propietario del castillo.

Son episodios distintos, pero tienen algo en común. En todos hubo el contacto de hombres con Espíritus. Tres eran encarnados. Atento al detalle, amigo lector: ¡invariablemente, los Espíritus tenían cabeza, tronco, miembros y otros detalles de morfología humana! Esto significa, obviamente, que a parte del llamado vehículo carnal, tenemos otro, que nos sirve para actuar en la dimensión espiritual. No es novedad. Desde las culturas más antiguas, se reflexiona en el asunto. En el budismo esotérico se hablaba de ese cuerpo. Era el Karma-Rupa. Pitágoras lo denominaba carne sutil del alma. Aristóteles decía del cuerpo etéreo. Hermetistas y alquimistas hablaban del cuerpo astral. Pablo se refiere a él, en la Epístola de los Corintios, cuando dice que hay cuerpos terrestres y cuerpos celestes. Y proclama: Se entierra el cuerpo en la corrupción (muerte) y el revive en la incorrupción (el cuerpo espiritual). Cuando morimos, el cuerpo físico se descompone. El Espíritu pasa a usar el cuerpo espiritual, sin posibilidad de descomponerse.

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Allan Kardec define al cuerpo espiritual como periespíritu, compuesto a partir del prefijo griego peri, en torno. Seria, por tanto, como el “revestimiento” del Espíritu. El periespíritu es el lazo de unión del Espíritu y la carne. De ahí se dice que el hombre es compuesto de tres partes distintas: Espíritu, periespíritu y cuerpo físico. Como el periespíritu es una especie de molde de la forma física, al desencarnar el Espíritu tiende a conservar la morfología humana. En condiciones especiales puede volverse visible a los hombres, como en los casos citados. Hay múltiples funciones ejercidas por el cuerpo espiritual. Está siempre presente en los fenómenos mediúmnicos. Es la naturaleza de su unión con el cuerpo físico que va a determinar si el individuo tendrá mayor o menor sensibilidad, si tendrá determinada facultad a desarrollar.

Cuando alguien esta extremamente debilitado físicamente, se aflojan los lazos periespirituales, facultándole visiones del mundo espiritual. Esta es la razón por la cual los moribundos padecen alucinaciones, ve la presencia de familiares y amigos desencarnados. Realmente los ve.

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La salud se subordina estrechamente a las condiciones del periespíritu. Gran parte de los males físicos y psíquicos que nos afectan reflejan sus desajustes. La fluidoterapia o la aplicación de los pases magnéticos, práctica común en los Centros Espiritas, es una transfusión de energías que tonifican el cuerpo celeste, con excelentes resultados. Mejor aun son los cuidados profilácticos, evita el desajuste para no perder tiempo, ni desgastarse con él. El periespíritu refleja la vida intima. Conciencia tranquila, deberes cumplidos, virtud cultivada, periespíritu saludable. Conciencia culpable, irresponsabilidad, envuelto en el vicio, pensamiento desajustado, periespíritu comprometido.

Algunos casos ilustrativos.

-Mujer que practica el aborto se habilita, esterilidad, tumores e infecciones renitentes.

-El alcohólico tendrá problemas en el sistema digestivo, particularmente en el hígado.

-El fumador experimentará dificultades respiratorias, provocando un enfisema pulmonar, bronquitis, asma…

-El suicida tendrá desajustes y enfermedades relacionados con la naturaleza del suicidio, la manera que escogió para huir de los desafíos de la vida.

-El maldiciente experimentara limitaciones en el ejercicio de la palabra, disturbios vocales, dificultad de raciocinio.

Las consecuencias de nuestras acciones se graban en el cuerpo etéreo a cada gesto, a cada mala palabra, a cada pensamiento negativo, reflejándose en nuestros estados emocionales, generando variados problemas físicos y psíquicos. Por eso, si queremos cultivar la salud y sustentar la armonía, es preciso que observemos preciosa orientación del apóstol Pablo (Epístola a los Filipenses, 4:8)

Todo lo que es verdadero,
Todo lo que es honesto,
Todo lo que es justo,
Todo lo que es puro,
Todo lo que es amable,
Todo lo que es de buena fama, si alguna virtud hay y si alguna alabanza existe, sea eso lo que ocupe vuestro pensamiento.

Richard Simonetti

Extraído del libro “Espiritismo, Una nueva era para la humanidad”
Traducido por Jacob