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No penséis que yo vine a destruir la Ley y a los profetas. No os vine a destruir, sino a cumplir. Porque en verdad os digo: Antes que pase el cielo a la tierra, ni una sola jota, ni una sola tilde de la Ley pasara, sin que todo se cumpla.
Mateo, 5:17-18.
-Conviértase, mi amigo. ¡El tiempo está llegando! ¡Es su última oportunidad!
-¿El mundo va acabar?
-¿En el fuego, como esta en el Apocalipsis?
-¿Moriremos todos?
-Habrá el juicio. Los elegidos habitaran el paraíso, en cuerpos celestes, inmortales.
-¿Si nos convertimos seremos salvos?
-¡Sin duda!
-¿Y el amor?
-¿Qué tiene que ver con la salvación?
-¿Jesús no enseño que El resume toda la ley y los profetas?
-Habrá mucho amor en el paraíso.
-¿La gente amara por vivir en el paraíso o vivirá en el paraíso para amar?
-¡No se! Eso le pertenece a Dios.
-Pienso que deberíamos meditar el asunto. Me parece que el amor es nuestro pasaporte para el paraíso.
-¿Cómo define usted el amor?
-Según Jesús, amar es hacer al semejante todo el bien que nos gustaría recibir de él.
-Entendiéndolo así esta complicado. Hace milenios el hombre es orientado por el egoísmo.
-Entonces, mi amigo, usted a de concordar conmigo que mucha agua rodara en el rio del tiempo, hasta que nos habilitemos a los páramos celestes.
-¿Pero..y el fin del mundo?
-Ocurrirá un día, sin duda, cuando se apague el sol. Pero eso nos llevara algunos billones de años. Hasta entonces habremos aprendido a amar, en integral cumplimiento de la ley divina.
-¿Iremos finalmente para el paraíso?
-No importa dónde estará nuestro hogar, ¡Donde estemos será el paraíso!
Richard Simonetti
Extraído del libro “O Céu ao nosso Alcance” Traducido por Jacob
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