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Padres identificados PDF Imprimir E-mail
Richard Simonetti
Escrito por Administrador   
Viernes, 04 de Febrero de 2011 16:17

La indiscreción de un familiar precipitó lo que Lucila Y Jonás tanto temían: Simone tuvo conocimiento de que era hija adoptada. Fue un choque terrible para la jovencita de 16 primaveras. Quiso saber si los dos hermanos más mayores, ya casados, también eran adoptados. Ante la respuesta negativa, se sintió más infeliz, una extraña en su propio hogar.

– Hija mía le decía angustiada la madre ¿alguna vez acaso sentiste alguna diferencia en el tratamiento entre tú y tus hermanos? ¿Sentiste que te amábamos menos? ¡Tus hermanos siempre protestan porque tú eres nuestra debilidad!

La joven no se conformaba:

– ¡Tú me engañaste todo el tiempo!

– Tal vez tu padre y yo nos hayamos equivocado, pero sólo porque intentamos preservarte, Simone, evitando el problema que estamos viviendo…

– Bien, ahora quiero conocer a mis padres…

– ¡Somos nosotros!

– ¡Mis padres verdaderos!

– Ángel mío –dijo Lucila, tomando las manos de la joven – padres de verdad son aquellos que cuidan y no los que traen hijos al Mundo…

– No importa, quiero conocerlos.

– Imposible, nunca más tuvimos contacto.

– ¡He de encontrarlos!...

Simone estaba decidida. Amaba a Jonás y a Lucila, pero no les perdonaba por haberle escondido su condición. Quería a sus padres. El matrimonio intentó ayudarla. Fueron hechas investigaciones. Todo infructuoso. Entonces ella se acordó de Catulo, antiguo mentor espiritual muy ligado a la familia y que numerosas a veces los había socorrido en sus problemas. Buscó, en su casa, a Francisco Torres, el dedicado médium que servía de intermediario al noble Espíritu. Con la asistencia de su esposa, realizaron una singular reunión mediúmnica. El benefactor espiritual se manifestó, poniéndose a disposición de Simone. La joven le contó lo que ocurrió y le pidió la ayuda en la identificación de sus padres.

– Tú ya los conoces.

Informó el amigo desencarnado.…

– ¿Cómo? ¿Son personas de nuestro entorno?

– Sí, se llaman Jonás y Lucila.

– Esos son mis padres adoptivos.

- Son tus padres verdaderos. Como espírita tú debes saber que los lazos familiares que prevalecen en la Espiritualidad son los del corazón. La sangre poco significa.

– Aun así, me gustaría conocer a mis padres.

– Hija mía, insisto que ya los conoces. Hace muchos siglos todo tu grupo familiar está unido por lazos de afinidad, ayudándose mutuamente en los caminos de la evolución. En la presente existencia tú deberías haber nacido como hija de Lucila y Jonás, como ya fue en existencias anteriores. Ocurrió que hubo un retraso por tu parte, al prepararte para la reencarnación. Cuando estabas lista, tu madre ya no tenía condiciones para concebir, por una delicada operación. La solución fue traerte a tu hogar por vías indirectas, aprovechando el concurso de una joven infeliz, envuelta con las ilusiones del Mundo, para la cual el embarazo fue una oportunidad de superar peligrosos desvíos de comportamiento.

– ¿Entonces, mis padres biológicos nada tenían que ver conmigo?

– ¡Nada! Tus padres carnales funcionaron apenas como un puente de retorno a la existencia humana, con un destino seguro: ¡Lucila y Jonás!

Poco después Simone entraba en su hogar y, emocionada, abrazó con mucha ternura a sus sorprendidos padres de verdad.

*****

La adopción de hijos, con raras excepciones, se inspira en cuidadosos planes de la Espiritualidad, atendiendo las necesidades de los Espíritus en aprendizaje en la Tierra. Aunque los factores determinantes sean los más variados, representando, una experiencia necesaria, tal situación no se constituiría en motivo de sentimientos de frustración o de rechazo, si el hijo adoptivo comprendiese lo esencial: El cuidado de un niño es algo de tamaña responsabilidad, que envuelve tantos sacrificios y cuidados, trabajos y preocupaciones, qué jamás alguien se dispondría a mantener, por toda una existencia, tal compromiso, sino existiese amor. Y donde somos amados allí está nuestra familia legítima.

Richard Simonetti

Extraído del libro "Cruzando la calle"