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1–¿La homosexualidad es siempre resultado del desacierto psicología/morfología? Puede ser mero vicio. Hay personas que pasaron por experiencias homosexuales en la adolescencia o incluso en la edad adulta. Se mezclaron y se complacen en ello.
2–¿Y la bisexualidad? La relación con los dos sexos caracteriza bien el comportamiento vicioso, generalmente resultante del ansia por nuevas sensaciones, en el individuo obcecado por el placer sexual.
3–¿Qué diferencia hay entre el travestido y el viciado? El travestí tiene una inversión psicológica, lo que no ocurre con el viciado. Hay hombres envueltos con la homosexualidad que son varoniles; hay lesbianas que son extremamente femeninas.
4–¿Cuál es la peor situación? La del viciado, sin duda. El travestí, generalmente, está enfrentando un karma. Y el viciado está comprometiendo el futuro. En el primer caso tenemos una cosecha de espinos. En el segundo, una siembra.
5–¿Se puede reprobar al homosexual por vicioso? Jesús dejó bien claro que no debemos juzgar a nadie. Pero, considerando que la vida siempre cobra pesados impuestos sobre los placeres del vicio, debería esforzarse por superarlo, así como los fumadores, alcohólicos, toxicómanos, glotones…
6–¿Sería oportuno buscarle un Centro Espírita? ¿Hay condiciones para ayudarlo? Sin duda. Generalmente la homosexualidad viciosa está asociada a la obsesión, a la influencia de Espíritus desajustados. Sometiéndose al tratamiento espiritual y buscando el entendimiento de su problema, el viciado tendrá condiciones para enfrentar sus condicionamientos y la represión espiritual.
7–¿Podrá superar el problema? Como ocurre con todo viciado, depende de él, de la firmeza de su decisión, de la perseverancia en los buenos propósitos y, sobretodo, de ser consciente de que es preciso vencer el vicio.
8–¿Qué sería fundamental? Cambiar su orientación de vida, iniciándose en la práctica del Bien, en el empeño por participar de movimientos filantrópicos y espiritualizantes. Los desvíos del sexo acostumbran a venir en la fase del vacío existencial. Cuando la persona no alimenta ideales, ni participa en el trabajo del Bien, tiende a desviarse con facilidad.
Richard Simonetti Extraído del libro "Reencarnación, todo lo que usted necesita saber"
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