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Vida y Valores (Cooperación con el bien) PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Sábado, 14 de Enero de 2012 17:33

Se cuenta que dos hermanos vivían en las regiones del Himalaya. Uno de ellos, después de algún tiempo, decidió que quería servir a Dios, quería cooperar con Dios, pero no en medio del pueblo, en medio de la masa, en el medio de la multitud. El quería cooperar con Dios, en lo Alto del Himalaya, entrenando la mente, haciendo ejercicios psíquicos. Y para allá fue. El otro hermano decidió también cooperar con Dios “Yo quiero servir a Dios. Pero, quiero servir a Dios aquí, en medio del pueblo, junto a mi gente.” Y quedo allí atendiendo a las multitudes. El hermano, que subió la montaña, paso mucho tiempo allá. Desarrollo de tal forma su capacidad mental, su poder de concentración, su integración con las cosas del Cosmos que, cuando pensaba algo negativo, era capaz de disolver la nieve. Allá abajo, el otro hermano trabajaba las necesidades ajenos, trataba heridas, las llagas abiertas, los dolores del mundo.

El hermano que había subido a la montaña para meditar, sentía nostalgia del otro que estaba allá abajo y decidió visitarlo. El gran desafío para el era: ¿Como voy, después de tanto trabajo aquí en la cima, mezclarme con aquella gente de allí abajo? ¿Como voy? Pero, la nostalgia era grande, y pensó: Bien, voy a hacer una bola de nieve bien compacta y la llevare conmigo, porque podre saber como va a quedar mi pensamiento. Podre sentir si mi pensamiento se desvía del bien. Hizo la bola de nieve y descendió la montaña, silencioso.

Cuando llego, después de muchas horas, allá abajo, en el pueblo, después de tanto tiempo, salio a preguntar: ¿Donde esta Fulano? Su hermano. ¿Donde esta aquel hombre? Alguien apunto a una cabaña. Algunas hojas de palmera cubrían la cabaña y debajo, en medio de jóvenes, de niños, de viejos, un hombre de barbas largas, y cabeza ya blanqueada por el tiempo, cuidaba de la pierna de una joven morena, muy linda, estirada sobre las piernas de el. Le trataba una herida abierta, con toda tranquilidad, con toda la paz del mundo. El hermano visitante comenzó a mirar a la joven que era tratada por el hermano barbudo. Fue mirando aquella joven bella, se fijo en la pierna estirada y la bola de nieve comenzó a derretirse en su mano.

La moral de la historia es que es muy fácil ser virtuoso y cooperar con el bien, lejos del mal y de los desafíos. Nuestro gran reto, nuestro gran desafió en la Tierra es cooperar con Dios en la lucha que tenemos. Es cooperar con Dios en medio de las adversidades, en medio de toda esa locura en que estamos, en medio de la criminalidad, de la corrupción, de las mentiras, de los engaños, de enemistades. Es exactamente para ese medio que Dios nos mando. Y, si el Creador nos mando para aquí, para vivir esa experiencia, es porque El sabe que aquí, en ese caldo de cultura, tendremos mejores y mayores oportunidades de crecer, cooperando con el bien en la Tierra. No adelanta ser virtuoso, en medio de virtuosos. El mundo es de pruebas, el mundo es de expiaciones, exactamente porque tenemos que aprender a sacar leche de la piedra, a transformar limones en limonada. Es por esa razón que nuestra cooperación con el bien no se puede restringir en vivir entre personas buenas, en el sentido de ayudarlas. No son los buenos que necesitan de nuestra ayuda, como dice el Cristo: Los sanos no precisan de medico, quien precisa de medico es quien es enfermo. Aunque tengamos por amigos del corazón las personas de bien, las personas armonizadas, las personas que nos ayudan a crecer, no olvidemos que tenemos un compromiso de extender las manos a aquellos que están en la retaguardia, aquellos que están atormentados, los que no consiguen entender y ver la vida como nosotros ya conseguimos comprender y ver la vida. Es necesario ser cooperador del bien, pero donde él no existe, porque sino, haremos llover sobre mojado. Seremos como aquel hombre que conseguía disolver la nieve con su pensamiento, pero que no tenia disuelto el alma del ojo malo, el ojo ruin, el ojo lascivo y pecador.

* * *

Es de ese modo que comenzamos a pensar de que manera podremos colaborar con el bien, de que forma podremos cooperar con el bien en el mundo en que estamos. Parece que nuestra acción no va a servir para nada. El discurso común es que todo esta perdido, no hay manera. Pero, ¿como? ¿Como Dios continua mandando niños para la Tierra? ¿Como Dios nos continua dando sol, lluvia, primaveras y veranos, si no tuviese mas solución para nada? ¿Porque nos continua dando semillas para ser sembradas? Es porque las cosas no están perdidas. Hay mucha gente perdida en la Tierra, pero nosotros podremos ayudarles a encontrar el camino. Nosotros podremos serles la brújula o presentarles una. De ahí podremos colaborar con el bien, cooperar con el bien, enalteciendo los valores de las personas con valor. Como es difícil hablar cosas buenas de quien es bueno. Parece que al hablar del bien de las personas buenas, quedamos disminuidos, cuando no es verdad. Cuando hablamos del bien de alguien, la virtud de la persona que nosotros conocemos, un vecino, un colega de la escuela, un amigo, un profesor, un familiar, o alguien que nosotros no conocemos, pero vimos en la televisión, que leímos en el periódico, cuanta gente buena sobre las cuales podemos hablar cosas buenas, ayudando al bien a ganar espacio en el mundo. Cuantas veces podemos decir la palabra que esclarece, que ilumine, que oriente en la hora correcta. Ayudar a alguien en el momento, con una palabra.

Podremos cooperar con el bien, silenciando delante de la ofensa, de la agresión de alguien, porque si nosotros respondemos en aquel impulso de la hora, de la cólera, de la amargura, con toda certeza nosotros amargaremos también a los otros. El gran problema, nos recordó el Hombre de Nazaret, no es lo que nos entra de afuera para dentro, no es lo que nos entra por la boca del alma, es lo que sale de ella. Porque aquello que nos llega por medio de alguien, ese alguien será responsable. Pero, lo que sale de nosotros y es negativo, la responsabilidad es nuestra. Entonces podremos cooperar con el bien, haciendo el bien, hablando el bien, enseñando el bien, indicando las cosas buenas. Tenemos tantas formas de hacer esto. El mal no merece comentario en tiempo alguno. Pero, si hubiera necesidad de comentar el mal de alguien que sea para extraer el bien de esa lección. Es en ese pensamiento que se apoyan los moralistas, aquellos que enseñan la Humanidad a vivir mejor, acompañando las formas por las cuales la Humanidad vive peor. Entonces, cooperar con el bien no es apenas adquirir virtudes en blanco, pureza en blanco. Aquella pureza teórica de quien se esconde del mundo, de quien se encierra a siete llaves. La cooperación con el bien, toda la cooperación con el bien exige que salgamos al campo de luchas, o al campo de batalla. Es en un mundo donde deberemos desarrollarnos.

No olvidemos de la oración sacerdotal de Jesús. Ella fue llamada así en las traducciones – la oración sacerdotal de Jesús, cuando El pide a Dios en relación a Sus discípulos: Señor, yo no te pido que los saques del mundo. Yo te pido para que los libres del mal. Es en el mundo que deberemos estar. Nuestra gran preocupación es vivir en el mundo sin volvernos personas mundanas, negativas, infelices e inferiores. Jamás nivelar por debajo en términos morales. Nivelarnos siempre a partir de aquello que es noble, que es digno, que es bueno, cooperando con el bien. Por esto, vale la pena entender las lecciones de Pablo de Tarso cuando nos propone hablar aquello que convenga a la sana Doctrina; hablar aquello que represente el bien, que sea conveniente al bien, la Buena Doctrina, la buena orientación del Hombre de Nazaret. Podremos cooperar con el bien de múltiples formas, comenzando por nosotros, tratando de nosotros, gustándonos a nosotros mismos, mejorando nuestra autoestima, iluminando nuestro corazón para que, de un corazón iluminado, pueden partir energías positivas en la dirección de los otros, en la dirección del mundo. Fue Cristo que dijo: La boca habla de aquello que esta lleno el corazón. Si nuestro ser, si nuestra intimidad estuviera llena de luz, no habrá otro recurso sino hablar claridades, cooperando con el bien.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 140,  apresentado por  Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado  em abril de 2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 24 de maio de 2009. Em 10.08.2009. Traducido por Jacob.