|
Nosotros recibimos de Dios verdaderas maravillas, sin embargo, no siempre sabemos valorizar esas maravillas, el hecho es que siempre recibimos maravillas de Dios. ¡Nosotros recibimos de Dios un planeta como este, mis hermanos! Pero es un planeta tan bonito, que solo una persona que no tenga sensibilidad podría negar. Ese cuerpo planetario compuesto de montañas, de mares, de desiertos, de arenales, pero también de campos, de bosques... Una cantidad enorme de pájaros de animales, animales anfibios, animales solo terrestres, no importa. Desde que miramos una mariposa, una falena, hasta pensar en los elefantes, en el mamut antiguo, en los dinosaurios, ¡que planeta tan especial! Las puestas de sol las cosas que mas conmueven. La luz de la luna, que se derrama sobre la Tierra, son indecibles. Nuestro planeta es de hecho una bendición de Dios para nosotros.
Pero existe una de esas bendiciones, tan importante como el cuerpo terrestre, que es nuestro cuerpo físico. Esta maquina que la Divinidad nos dio para que pudiésemos, a lo largo de mas o menos tiempo, desarrollarnos como Espíritus, trabajar en pro de nuestro evolución. ¿Sera que usted sabía como es importante nuestro cuerpo? Dios nos da siempre el cuerpo que nosotros necesitamos. Alto, bajo, gordo, delgado, un cuerpo con deficiencias, un cuerpo con lesiones, un cuerpo con patologías, pero es el mejor que Dios podría darnos, porque eso viene de acuerdo con nuestros merecimientos, con nuestro merito.
Con certeza nosotros ya hemos vivido muchos vidas aquí en la Tierra y en otros mundos. No olvidemos de que Jesús Cristo nos enseño: Hay muchas moradas en la casa de mi Padre. Y, ciertamente, nosotros ya hemos pasado por esas moradas, o aun iremos para otras tantas de esas moradas. Y nuestro cuerpo físico es ese patrimonio, que utilizamos durante una existencia corporal, durante una existencia carnal o, si queremos, durante la vida física. Es tan importante cuidar de ese cuerpo porque, si sabemos cuidarlo, el nos devolverá en oportunidades mayores. Y cuidaremos de nuestro cuerpo, al principio, dándole nutrición, alimentación adecuada, no demasiada, ni escaso, en exceso. Aquello de que el organismo necesita para darnos esas oportunidades de la vida. Entonces, comer bien, beber lo que convenga a nuestro cuerpo. Las bebidas excitantes, perturbadoras, que tienen tropismo en nuestro sistema cerebral, neurológico, no son las mejores cosas para nuestra ingestión. Las bebidas alcohólicas, si no fueran bien controlados, en dosis muy pequeñas, irán afectando, de forma patológica, nuestra estructura corporal. Entonces, todo cuidado con el cuerpo. Aquello que vamos a beber, aquello que vamos a comer.
Si nuestro cuerpo estuviera presentando señales de enfermedad, nos cabe buscar al medico. Nada de justificar que no se va al medico, porque toma agua bendita de la Iglesia, agua fluidificada en la Institución Espiritual, que recibe la bendición del padre, del papa, del médium, del padre santo, del rabino, no. Dios coloco en la Tierra la medicina, exactamente para que nosotros aprendamos a respetar la ciencia medica. Y respetando la ciencia medica, nosotros buscamos a los médicos siempre que nuestro cuerpo indique que no esta yendo bien. Nada de auto-medicación, nada de usar aquello que la comadre hablo, que el vecino dijo, una vez que cada organismo es diferente de otro. Y aquello que para un hace bien, para otro puede ser dañino. Nos cabe, en nombre del buen sentido, si yo noto que estoy necesitando de algún atendimiento, recorrer a la autoridad medica. Nuestro cuerpo es esa morada del Espíritu, como dice Jesús y que las traducciones de la Vulgata incluyeron santo. Nuestro cuerpo siendo el templo del Espíritu, lo que es mas lógico, o siendo el templo del Espíritu Santo, como pretenden los religiosos, no importa. Importa que nuestro cuerpo es un templo. Y todo templo es sagrado y debe ser tratado sagradamente. Los excesos, las fiestas inacabables, las noche sin dormir, todo eso va dañando nuestro cuerpo. Por eso, toda morigeración, toda moderación, todo cuidado sera importante para que nuestro cuerpo pueda vivir en armonía. Nos cabe, entonces, pensar en la bendición de que se constituye el cuerpo físico para nosotros. La honra de vivir en la Tierra, adoptando el cuerpo físico como nuestro dulce jumento, como recordó San Francisco, sin cualquier duda, nos ira a hacer personas mas felices, sabiendo usar nuestro cuerpo orgánico.
* * *
Como vemos, nuestro cuerpo físico es una de esas bendiciones de Dios que nosotros siquiera, sabemos evaluar. Cuantas son las personas que, poco a poco, van destruyendo su cuerpo físico, sin saber que están destruyendo su instrumento de trabajo. Aquellas que creen que tienen que trabajar hasta no mas poder, para ser ricas o por alguna neurosis. Las personas llamadas workaolic, aquellas que trabajan excesivamente, que no descansan, no reposan, no obedecen la Ley del reposo y, de esa manera, van dañando su instrumentación física. Poco a poco, esos problemas van surgiendo. Casi siempre bajo forma de patologías, de enfermedades. Hay otros que van destrozando el cuerpo físico por el exceso del tabaco, por el exceso de comida, comen mas allá de lo necesario. Pero, hay otros que destruyen el cuerpo por el uso de la droga. Las drogas pesadas, las drogas que tienen tropismo neurológico, que afectan nuestro Sistema Nervioso Central, periférico y van haciendo que nosotros nos suicidemos poco a poco. Es claro que es un suicidio involuntario. No se esta usando aquello con la intención de matarse, pero nos estamos matando todas las veces que ingerimos aquello que perturba el metabolismo, que adultera el movimiento del cuerpo, las reacciones del cuerpo. Y, para que nosotros podamos salir de esa conjugación de tormentos, que va destruyendo el cuerpo, vale la pena pensar en el ser que es mas importante que el cuerpo. El ser al cual la Divinidad entrego el cuerpo, el Espíritu. Nosotros, en verdad, cada uno de nosotros y todos nosotros, somos Espíritus, somos seres espirituales. Recordamos bien de que, en el Evangelio de Jesús Cristo, hay un momento en que El recuerda los dichos de los profetas y, escribe el Evangelista Juan, que Jesús Cristo había dicho: "¿Ya no lo tienes oído (con los antiguos): vosotros sois dioses?". Dioses con d minúscula.
Somos Espíritus y todos nosotros, que somos Espíritus, tenemos por destino la evolución. Y, porque somos Espíritus dotados ahora, durante la vida en la Tierra, de un cuerpo físico, necesitando saber tratar de ese cuerpo físico, tendremos que tratar de nosotros, primordialmente. Primero tratar al Espíritu que somos nosotros, seres eternos. Nuestro cuerpo va a pasar. Pero algún día, vamos a desencarnar. Nuestro cuerpo físico va a morir y nosotros vamos a volver al mundo normal primitivo, al mundo de los Espíritus, al cielo, para algunos, el purgatorio para otros, el infierno para otros, no importa. Lo que importa es que, después que el cuerpo tumbe, nosotros volveremos a la vida del Espíritu, en ese Universo de Dios. Entonces, es importante tratar al Espíritu, procurando desarrollar buenos pensamientos. Buenos pensamientos, pensamientos de salud, pensamientos de amor, pensamientos de justicia, de equidad, de fraternidad. Todos los tipos de pensamientos que elevan la vida, que elevan al individuo que nos ayuda a tratar bien del alma que somos. Tratar bien al Espíritu que somos: las buenos conversaciones, los buenos diálogos. Lo que hizo el Apóstol Pablo recordemos en uno de sus escritos. Hable aquello que convenga a su doctrina. Para que aprendamos a hablar cosas buenas, a hablar aquello que presta, a hablar aquello que no nos contamine la cabeza. De vez en cuando es natural que la gente cuente un caso mas extraño, narre una tragedia, cuente un chiste, a veces que no es tanto de salón, pero sabiendo de que no debemos encharcar la mente con esos contenidos, porque esos contenidos perturbaran al ser espiritual. Todas las virtudes, la fraternidad, el amor, la atención, el trabajo son importantes para nuestra vida de Espíritu. Pero, la oración, el habito de la reflexión, de la meditación, se tornan fundamentales. Si queremos tratar bien al Espíritu que nosotros somos, cuidar bien el cuerpo, cuidar bien el Espíritu es la receta infalible para que salgamos de la Tierra con la tarea cumplida. Para que dejemos el cuerpo físico habiendo atendido a todas las determinaciones de la Divinidad. Y es cuidando del cuerpo y cuidando del alma que seremos personas felices en la Tierra. Vale a pena buscar las distracciones saludables, los deportes saludables, todo aquello que sea saludable, tanto como nosotros aprendamos a buscar la comida saludable, sin agrotóxicos. Exactamente la dedicación que nosotros tengamos para con nuestro cuerpo, deberá ser la misma dedicación, sino mayor; para con el Espíritu que nosotros somos. Porque antes o después, el cuerpo quedara y nosotros seguiremos la gran jornada en el rumbo al infinito.
Raúl Teixeira
Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 94, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em agosto de 2007. Exibido pela NET, Canal 20, no dia 20 de abril de 2008 e em 4 de maio de 2008. Em 05.05.2008. Traducido por Jacob.
|