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Vida y Valores (Disciplina) PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Domingo, 04 de Diciembre de 2011 16:34

Comúnmente, nosotros entendemos como disciplina, la disciplina forzada, por ejemplo, de los cuarteles. Los soldados precisan tener disciplina para oír la voz de comando y acatarla. Sin disciplina militar, el militarismo seria un verdadero caos. Hay disciplinas reguladas por la legislación. Los jueces disciplinan determinada materia, los legisladores disciplinan determinada materia. Esa disciplina es la guía que se da a determinadas situaciones para que esas situaciones ocurran dentro de los patrones agradables, aceptables y que todos los ciudadanos tengan posibilidad de experimentarlas. Cuando nos referimos a la disciplina, entonces, estamos tratando de reglas, de reglamentos y, dentro de esos reglamentos, vale la pena contar con el buen sentido. Cuando decimos a respecto de la disciplina militar, queriendo o no, deseando o no, los militares tienen que cumplirlas, precisan cumplirla para que las cosas funcionen como deben de funcionar en la caserna. Pero, cuando hablamos de disciplina en la vida, las cosas cambian un poco de tono.

La disciplina que precisamos alcanzar, desarrollar, a lo largo de nuestra vida, debe ser cambiada por el buen sentido, por la lucidez. En el Evangelio Según el Espiritismo aprendemos que la obediencia es el consentimiento de la razón. Todas las veces en que raciocinamos y comprobamos que es importante tal procedimiento, tal comportamiento, para el bien estar nuestro o general, no hay porque no hacerlo. No importa de donde haya venido, no importa quién nos haya dado esa sugestión, lo que importa es que tenga coherencia con la razón, tenga sentido lógico para que podamos obedecer. Entonces, cuando pensamos en la disciplina, se trata de una obediencia raciocinada, una obediencia que la razón firmó. De ahí es importante, por ejemplo, la disciplina de los horarios. Es tan normal entre nosotros, latinos, no cumplir con los horarios. Si marcamos una solemnidad, una fiesta, un evento para comenzar en la hora X, invariablemente comenzara con X mas Y. De atraso Y. Siempre existirá una justificativa. Fue el transito, fue el tiempo, fue eso, fue aquello, falto tal cosa, el responsable no llego. No es por nada de eso: es porque nosotros no tenemos el habito de usar disciplina en las cuestiones del horario. En el caso que lo tuviésemos, saldríamos de casa mas temprano, colocaríamos al empleado, al responsable mas temprano en aquel lugar, trataríamos de determinar las cosas que a propósito sabemos que acostumbran a fallar. Entonces, tenemos una cultura de indisciplina en el cumplimiento de los horarios.

Si sabemos que entramos al trabajo a las siete de la mañana o a las ocho de la mañana, ¿como que vamos a levantarnos quince minutos antes? Es natural que vamos a encontrar obstáculos para llagar al horario, en la institución profesional. Ahí comenzamos a crear problemas porque colocamos la culpa en el transito, en el trafico. Cuando no, matamos o enfermamos a la familia entera, decimos que pasamos mal, que Fulano paso mal, que el hijo, que el marido, que eso, que aquello... Todo para encubrir nuestra indisciplina. Nuestra indisciplina en el comer. Cuanta gente tiene problemas de salud por causa de la indisciplina en el comer, porque come en cuanto hay comida en los platos, en la sopera, en la olla. No come para vivir, vive para comer. Los problemas arteriales, gastrointestinales, hepáticos, cardíacos por causa de los excesos de comida, de grasas, condimentos fuertes. Una indisciplina total en que las personas no tienen horario. Comen de todo a cualquier hora y en cantidades absurdas, lo que no deja de ser una indisciplina, que va a deponer contra la salud. La indisciplina en el trabajo. Como hay aquellas personas que detestan trabajar, hay otras que trabajan enloquecidamente, sin valorar las condiciones del cuerpo humano y se tornan los llamados workaholic. Las personas que trabajan excesivamente y acaban por enfermar el cuerpo y no disfrutan de las bendiciones de ese vehículo formidable de que nos doto la Divinidad.

* * *

Cuando nos referimos a la disciplina del trabajo, no es incentivo a la pereza naturalmente. Es el incentivo al buen sentido, al buen tono porque es importante que trabajemos aquello que este en los limites de nuestra energía, de nuestra fuerza interior, de nuestra necesidad, pero el cuerpo tiene necesidades. Por eso, la Divinidad estableció una ley, llamada la Ley de reposo. Cuando huimos a la obediencia de esa ley, nos suicidamos indirectamente, hartamos, por exceso de trabajo, enfermamos, por exceso de trabajo y a eso se le llama indisciplina. También acostumbramos a vivir la disciplina del ocio. Vamos a hacer un descanso de un fin de semana y queremos estirar ese descanso para el lunes. No podemos ver un día intercalado entre fiestas porque ya utilizamos también ese día intercalado, que ya quedo consagrado en nuestros hábitos sociales, como festivo. Todo lo que podemos hacer para plantear el ocio, lo hacemos. Pero, la vida de sociedad precisa de aquel día de trabajo y nosotros reclamamos condiciones socioeconómicas en que vivimos. Con todo, la oportunidad que tenemos para no trabajar es siempre un maná muy bienvenido, muy bien visto por la gran masa. Tenemos entonces la indisciplina del ocio porque nos acostamos para dormir y no tenemos hora para levantarnos. Pocas son las personas que dicen: Tal hora ya estoy acostumbrado y tengo que estar de pie. Hay otras que, si dejamos, lo arreglan y la cortina que separa el ocio de la pereza es muy tenue, es muy fina. Y la pereza sera siempre la indisciplina del ocio. De ese modo, pensamos en otro tipo de indisciplina que es la de hablar. A veces, nos damos cuenta de que hablamos por hablar. Podríamos estar quietos cinco minutos, diez minutos, meditando, pensando. Pero tenemos la costumbre de hablar y, con el incremento de los teléfonos celulares, hablamos en todo momento. Cuando nadie nos llama, llamamos a alguien, para hablar tonterías, para hablar cosa ninguna, por el vicio de hablar. Hay personas que no tienen pautas, de tal manera que al hablar no tienen punto, no tienen coma, no tienen guion. Hablan por compulsión, totalmente indisciplinadas. Hablan alto y gritan. La indisciplina del habla. No importa que haya alguien leyendo en un lugar, asistiendo a un programa, conversando suavemente, nosotros queremos hablar y hablamos y hablamos.

Si vamos a un concierto a oír un musical, tenemos que hablar, explicar para el otro lo que el otro ya esta viendo. Hablamos por hablar. Es una enfermedad, sin duda, del habito mal conducido, indisciplinado. Es importante pensar en la disciplina que nos enseña a levantar el brazo hasta donde alcanzamos. Es una forma de disciplina. Si quiero comprar una cosa, ¿porque tengo que sumergirme en créditos inacabables, si mi salario no dará para pagarlos? La disciplina nos lleva a pensar en juntar el recurso para comprar después o hacer pagos que quepa en nuestro salario, sin que la familia pase necesidades, sin que la familia pase aprietos. Eso se llama buen tono, buen sentido, disciplina en los gastos. Hay familia que ganan X y consumen dos X. No consiguen vivir jamas dentro del presupuesto familiar. Los gastos siempre extrapolan. Es natural que, en una familia común, haya ocasiones de un accidente, una enfermedad, que exigió que la familia se endeudase. No como una costumbre en que sabemos que no podremos, pero estamos contando con la indisciplina. Pagamos alguna cosa en trescientas veces y pagamos ese cosa trescientas veces, por la indisciplina de no saber esperar un periodo mejor para comprar, cuando los precios caigan un poco mas o cuando tengamos mejores posibilidades económicas. De ahí, la disciplina es una virtud que debemos acompañar en todos los momentos de nuestra vida. Sea su hablar si, si, no, no, propone Jesús. Eso es disciplina. De esa manera, en una medida en que decimos el si cuando es necesario y decimos el no, cuando es debido, aprendemos a usar nuestra habla, moderadamente, sin ninguna necesidad de gritar porque no será jamás por la indisciplina que conquistaremos la paz interior. Por el contrario, nos ajustaremos a ella, en la medida en que seamos personas disciplinadas.

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 167, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em janeiro de 2009. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 21.03.2010. Em 04.06.2010. Traducido por Jacob.