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Vida y valores (Donación de órganos) PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Sábado, 19 de Noviembre de 2011 16:57

Constantemente vemos propagandas en los medios pidiendo a las personas que donen sangre. Es muy importante para la sociedad ese grupo de personas, de individuos de buena voluntad que, una vez al año, por lo menos, se disponen a donar sangre. Sabemos que los Bancos de Sangre del país entero acostumbran sufrir muchas faltas, porque faltan donadores. Parece que las personas no se dan mucha cuenta de cómo es de importante su actitud de donar, donar sangre. Entre tanto, al lado de esa donación de sangre que nos parece más corriente, mas acostumbrada, más conocida, existe otro nivel de donación, aun de mayor complejidad. Es la donación de órganos. Si, la donación de órganos. Mucha gente teme, muchas tienen miedo. Parece que donar órganos es una cosa del otro mundo. Algunas personas imaginan que donar los órganos del cuerpo de un ser querido que falleció es como una profanación al cadáver, al cuerpo que un día perteneció al ente querido. Poca gente se da cuenta de los beneficios que un ofrecimiento de ese orden acostumbra a proporcionar a tantos.

Cuando nuestros seres queridos parten, sus órganos no van a ser útiles para ellos, pero podrán ser útiles para tantas personas: piel, huesos, ojos, tantas cosas. Cuando se habla de órganos como el hígado, como el corazón, no imaginamos lo que eso representa para tanta gente que está en las largas filas de espera para recibir un órgano para un trasplante. En cuanto las cosas están al nivel de las noticias relativamente a las familias ajenas, miramos todo eso con una cierta indiferencia. Pero, cuando se trata de nuestros familiares, cuando los médicos dicen que la única solución para él sería el trasplante, quedamos ansiosos a la búsqueda de algún donador. Acompañamos esto religiosamente, a las estadísticas, los periódicos, los accidentes, los accidentados, los donadores, porque se trata de nuestro interés personal. ¿Y porque nuestro interés personal no se expande para todas las demás personas? Del mismo modo que hacemos campañas para la donación de sangre, ¿Por qué no lo hacemos para donación de órganos? A veces, veo en las Universidades, en los comienzos del periodo, las bromas famosas en que los jóvenes y las jóvenes se pintan, son pintados, salen por las calles pidiendo dinero. Son novatadas extrañas, a veces, humillantes. ¿Por qué no se hacen bromas para que esos candidatos a los cursos, o esos aprobados puedan donar sangre? Y cuando nos acostumbramos a donar sangre, nos acostumbramos con la idea de donar órganos, porque la sangre es importante para los órganos.

Donación de órganos. Parece una cosa fantástica. Vemos tantos familiares, amigos que hacen esas donaciones sin que mueran. Parientes que donan uno de los riñones para otra pariente, que donan medula para otra pariente, piel y tantas cosas más que pueden ser quitadas de los individuos antes que ellos fallezcan y son donados de buena voluntad. Son hechos los test y las donaciones. Sera importante que comencemos a pensar en esa participación social, todos los que nos decimos religiosos, que queremos ganar el Reino de los Cielos desde la Tierra, que afirmamos ya estar salvos de esa o de aquella manera, por eso o por aquel motivo, no tenemos coraje de hacer el bien aquí en la Tierra. No queremos imponer a nadie que haga donaciones, pero queremos sensibilizar a las personas para que incentiven las donaciones y, si pudieran, también hagan las suyas. Cuando donamos un órgano para alguien, aunque no disfrutemos más de ese órgano, por causa de la desencarnación, cargamos con nosotros esa certeza de que dejamos a alguien muy feliz para vivir más tiempo con nuestra participación.

* * *

Cuando sabemos que alguien está viviendo con nuestra ayuda, es incontestable la felicidad. Aprendemos con los Amigos del Espacio, con los Espíritus buenos que, cuando en una Universidad, por ejemplo, son utilizadas las piezas anatómicas, los cadáveres colocados en formol, para que sirvan a los estudios de los académicos y a partir de ahí se descubran tantas cosas importantes para la salud humana; que se estudien tantos fenómenos vitales a partir del cuerpo muerto, los antiguos dueños de esos cadáveres, de esos cuerpos, son homenajeados en el más allá. Enseñan los Benefactores Espirituales que, cuando los Órganos gubernamentales recogen en las calles o en los hospitales a los indigentes, los cadáveres de mendigos, de personas que no tienen a nadie, son llevados esos cuerpos para los estudios anatómicos, esos Espíritus, sean quienes sean. Son homenajeados como verdaderos Benefactores de la Humanidad. Notemos que ellos no darán sus cuerpos para ser estudiados. Ellos murieron y sus cuerpos fueron aprovechados para los estudios y, así mismo, ellos son considerados como Benefactores del mundo.

Imaginemos cuando tuvimos la iniciativa, la buena voluntad de nosotros mismo hacer esas donaciones. Claro que nuestra lucidez, nuestro buen sentido responderá por nuestra fraternidad, y que bendiciones no obtendremos, porque donamos nuestro propio cuerpo para ser aprovechado en el progreso de la Ciencia, en los estudios de las generaciones que vendrán. De esa manera, pensamos en como el acto hecho, en caso pensado, cuando él es positivo, redundar en beneficios para el alma, redundar en beneficios para todos nosotros. Hacemos el bien aquí en la Tierra y ese bien repercute a favor de quien lo recibió directamente y de quien lo propició. La donación de órganos no nos causa ningún problema. Algunas personas dicen: Pero la persona a quien se le retiran los órganos no está propiamente muerta. Esta propiamente muerta, no está propiamente parada, helada. Pero aquellos órganos ya no le servirán. La sensibilidad del Espíritu no llega a ese nivel. Los Benefactores Espirituales, que atienden al progreso de la Ciencia, retiran esas personas del contacto del cuerpo físico cuando los médicos necesitan utilizar aquellas piezas, de aquellos cuerpos, de aquellos órganos para beneficio general. Nadie suponga que su ente querido, que tuvo una parada cerebral, que está con muerte cerebral, va a sufrir en la hora en que los médicos vayan a retirarle los órganos. No, eso no ocurre.

Los Médicos del Espacio, los Espíritus Superiores, vendan los sentidos, el objetivo de esa faena, de ese trabajo, apartan esos moribundos desencarnantes para que ellos no se impresionen, no sufran, no sepan lo que está sucediendo con su cuerpo en debacle, su cuerpo en finalización. Percibimos esto mismo en varios accidentes. Hay muchos accidentes en que, cuando los profesionales están retirando los cuerpos de los hierros, el Espíritu ya no está presente allí. La persona desencarnada, por sus meritos, por sus valores, es retirada de allí. Muchos no llegan a ver los destrozos del accidente para que no se impacten, en nombre de la Ley de merito. Entonces, ninguno de nosotros tenga esa preocupación de que su ente querido va a sufrir en caso de que donemos sus órganos. Por lo contrario, el será bendecido por quien recibe esos órganos, por los familiares de aquellos que recibieron los órganos, y por los guías espirituales de aquellos que recibieron los órganos. Todo eso se sumara, en forma de bendiciones, para que haya felicidad en los dos lados. Felicidad del lado de quien recibió y mucha mayor felicidad a partir de aquel que hizo la donación. No hay necesidad de que haya una imposición de la ley humana para que se haga ese tipo de donación. Es tan importante, tan fundamental y sin paradojas, es tan vital que cada cual de nosotros debería dejar escrito, expreso con la familia que, en la hora que cerremos los ojos, todo lo que fuese provechoso para alguien pudiese ser usado, para que nosotros hiciésemos la ultima donación para la felicidad general.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 162, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em julho de 2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 26.07.2009.

Traducido por Jacob