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Vida y valores (Espiritismo y espiritualismo) PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Martes, 18 de Octubre de 2011 15:23

Existen en la vida de la gente situaciones de las más importantes, que necesitan ser observadas siempre. De entre ellas, esta nuestra creencia. Todas las criaturas humanas tienen su creencia. Independientemente de que sea una creencia religiosa, una creencia filosófica, una creencia deportiva, la creencia en la Humanidad. Todos tenemos una creencia. Pero, nos vamos a situar en el universo de la creencia religiosa.

Las criaturas que son religiosas en la Tierra, por razones variadas, se multiplicarán en grupos de los más distintos. En general, todos esos grupos creen en la existencia de un Creador para la vida. En la existencia de Dios. Todos esos grupos admiten que, independiente de Dios, también pueden creer en la existencia de las criaturas Divinas, de las criaturas de Dios, los seres espirituales. En algunos grupos de creencia de fe, esos seres son llamados de almas. En otros grupos son conocidos como Espíritus. De esa manera, vale la pena pensar como se distribuye la Humanidad en términos de creencia. Cuanta creencia existe en la Humanidad.

Existen aquellos que admiten que el individuo, cuando nace, tiene el alma forjada en la hora en que el cuerpo va a nacer. Para cada cuerpo nuevo, la Divinidad crea un alma, la doctrina dogmatista. Pero hay aquellos otros que creen que el alma existe desde todo y siempre, creada por Dios y que, cuando el cuerpo nace, el alma no está siendo creada junto con su nacimiento. Es un alma vieja que pasa a habitar un cuerpo nuevo. Las más variadas doctrinas espiritualistas admiten que hay un alma habitando el cuerpo físico, de un cuerpo humano como es el nuestro. Naturalmente, nosotros podríamos preguntar si, en el reino animal también podríamos pensar en un alma para cada animal. Si, podemos. Solo que, como los animales son parte del reino de seres irracionales, acostumbramos a llamarlos de principios espirituales o de Espíritus que ensayan para la vida humana. Sin que nos importe esa clasificación de los reinos inferiores al reino humano, dentro de las clasificaciones espirituales que los religiosos dan, verificamos que cada grupo religioso tiene su gama de interpretaciones.

Lo que distingue a las diversas creencias espiritualistas son sus interpretaciones. Y cuando decimos espiritualistas, queremos afirmar que todas las creencias que admiten que, más allá de la materia existe un ser espiritual, un alma o algo que escapa al fenómeno de la muerte, esa creencia será llamada de espiritualista. Ese individuo que sobrevive a la muerte del cuerpo se tiene como un Espíritu, un alma o cualquier otro nombre que se le desee dar. De esa manera entonces, creemos en Dios, en Su existencia como Creador no creado de todo el Universo, cuyos nombres varían de pueblo a pueblo, de cultura a cultura y no nos importe si Dios es llamado así, como nosotros Lo llamamos, Dios; si es llamado de Alá, de Yaweh, de Natura Naturans. No nos importara el nombre por el cual Dios sea llamado, desde que esa Entidad, que todo ha creado, sea de hecho concebida por nosotros, entendida por nosotros, como siendo el Creador de todo. Ese Creador de todo será nuestro Dios. De ese modo, creer en Dios, creer en la existencia de seres espirituales, de almas, caracteriza al espiritualismo. Todas las religiones son para eso mismo espiritualistas. De ese modo, no tenemos por qué tener preconceptos unos contra otros, si todas admitimos la existencia del Creador y, como consecuencia de esa existencia, Sus seres, Sus creaciones humanas, Sus creaciones espirituales. Entonces, aquellos que son católicos romanos, protestantes, evangélicos, reformados, budistas, taoístas, espiritistas, umbandistas, candomblecistas, judíos, islámicos, todos son espiritualistas. Vale la pena pensar en eso, para que veamos que hay muchas más cosas en común entre nosotros de lo que imaginamos.

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Cuando hablamos que tenemos muchos más puntos en común de lo que pueda parecer, es verdad. Y más serio de lo que pensamos. A veces, quedamos a reflexionar porque los religiosos tienen la costumbre de bregar, desde todos los tiempo de la Humanidad. Desde que se formaron dos grupos de interpretaciones diferentes y que fueron llamados de creencias, de religiones, etc…ya están los grupos riñendo. Y eso demuestra cuán pequeña es la madurez de las criaturas humanas que nos formamos. Estamos hablando de Dios, el Autor no creado de todas las autorías, el Creador no creado de todas las creaciones, sin embargo no conseguimos captar Su grandeza aun. Estamos disputando territorio, estamos disputando terreno con aquellos que interpretan la existencia de ese Creador de manera diferente a la nuestra. Imaginemos si, delante de un daltónico, que mirase un color rojo y jurase que era verde, si discutiéramos con él. Tendremos que entender, que saber, que él es daltónico, y donde ve verde, nosotros estamos viendo rojo o viceversa, u otras correlaciones que puedan ser hechas por el daltónico. De ese modo, no hay ningún sentido en ver religiosos discutiendo. Por todo el mundo encontramos las guerras, verdaderas guerras entre aquellos que creen en Alá y aquellos que creen en Jehová; los que creen en Dios, los que creen en Alá. De ese modo, ¿Dónde pretendemos llegar con nuestra religión? El espiritismo forma la generalidad de nuestra creencia.

Todas las creencias religiosas son espiritualistas pero, de entre esas creencias espiritualistas, en el siglo XIX, apareció en Paris una de ellas, que paso a ser llamada Espiritismo. El día 18 de abril de 1857, fue publicado un libro notable, en el Palais Royal, en la antigua Galérie d´Orléans, titulado: El libro de los Espíritus. Estaba firmado por un autor hasta entonces desconocido. Ese autor era Allan Kardec. Más tarde pudimos saber que Allan Kardec era el pseudónimo de un notabilísimo profesor francés llamado Hippolyte Leon Denizard Rivail, nacido en Lyon, criado en la Suiza Francesa, en la ciudad de Yverdon-les-Bains y discípulo de uno de los más notable pedagogos de todos los tiempo en Europa, que fue el notable Johann Heinrich Pestalozzi. Pestalozzi, que todos los profesores conocen. Ahora, ese Allan Kardec, nos trajo organizadamente los principios espiritualistas que vinieron a formar lo que se llego a llamar, con él, de Espiritismo. Mucha gente tiene miedo de la palabra, pero es una palabra como otra cualquiera, creada exactamente para afirmar que es la Doctrina de los Espíritus. Ismo, significa Doctrina de los Espíritus. Como hablamos en materialismo - doctrina de la materia. Taoísmo - la doctrina del Tao. De ese modo, el Espiritismo nos traía sus puntos fundamentales, algo muy importante para nosotros que estudiamos el espiritualismo.

Presenta el Espiritismo cinco puntos fundamentales, a saber: la existencia de Dios. Mucha gente pregunta, o se pregunta, si los espiritistas creen en Dios. Ahora, si su primer fundamento, el primer fundamento de la Doctrina de los Espíritus, es la existencia de Dios, natural es reflexionar que los espiritistas admiten la existencia de Dios. No solo creen en ella, mas tienen una certeza de la existencia de ese Creador no creado, de esa Inteligencia Suprema del Universo. Y esa visión espiritista de Dios es una visión que todas las religiones pueden asimilar. ¿Por qué? Porque Dios siendo la Inteligencia Suprema del Universo, ¿Cuál es la religión que habla diferentemente de eso? ¿Cuál es la religión que habla contrariamente a eso? De esa manera, podemos bien apreciar cuanto es importante la existencia de Dios. Porque es el fundamento de todos los fundamentos. De ahí nace el segundo principio de la Doctrina Espirita, que es la existencia y la Inmoralidad del alma. Todos somos existentes, pero también somos Inmortales. El hecho de ser Inmortales es algo importantísimo, en el contexto de nuestras vidas. Morimos, pero no desaparecemos con la muerte. Al lado de eso, llegamos al tercer principio de la Doctrina Espirita, la pluralidad de las existencias. Somos Inmortales, y tenemos que evolucionar al infinito como propone Jesús Cristo, diciendo el Maestro, que deberíamos ser perfectos como perfecto es nuestro Padre Celestial. Esa dirección que Cristo nos apunta es para que sepamos que necesitamos evolucionar. La pluralidad de las existencias es el lugar que nos permite hacer ese progreso. Al lado de eso, la pluralidad de los mundos habitados, mostrando que no es solamente nuestro planeta el único habitado en este Universo entero. Y por fin, la comunicabilidad de los Espíritus. De ahí vemos como es importante ser espiritualistas. Y la Doctrina de los Espíritus es una digna representante del espiritualismo universal.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 95, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em agosto de 2007. Exibido na CNT, Canal 6, Curitiba e Canal 7, Londrina, no dia 30 de março de 2008. Disponível no DVD Vida e Valores, v. 3, ed. Fep. Em 04.01.2010.

Traducido por Jacob.