Browse this website in:
Google
Web
Buscar en Luz Espiritual

La weblog Espirita de Mari

 

Radio Colombia Espirita

Hora local

Barcelona-España

La televisión espirita

 

Vida y valores (No tenga miedo del bien) PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Lunes, 04 de Julio de 2011 16:00

Para donde miremos, hoy en día, las noticias son las peores. Noticias de escándalos, noticias de dolor, de miserias humanas. Tenemos la impresión, en esos días humanos, en esos tiempos terrestres, que la criatura es movida extrañamente a la sangre, la vergüenza, la corrupción, las noticias de muerte. Tenemos una sensación extraña de que el engranaje del psiquismo humano aprendió a nutrirse de la corrupción. Son policías mancomunadas con el crimen, son autoridades unidas a la corrupción. Criaturas que venden la propia conciencia a cambio de algunas cédulas ricas en cuentas bancarias.

Para donde miremos, hemos encontrado esa figura de la tragedia, por los caminos humanos. Comenzamos a preguntarnos si es esto mismo lo que nos esperamos encontrar en el planeta. Para donde miremos, las noticias televisivas, de los telediarios, de los periódicos, las noticias radiofónicas son de accidentes en las carreteras, de balas perdidas, estupro, contaminación de los manantiales, contaminación de los mares, por barcos que derraman sustancias. Y para todo habrá indagaciones interminables.

Parece que nos acostumbramos a esa sombra que se abate sobre la tierra. Nadie responde por nada, las criaturas intentan alcanzar los altos cargos, principalmente los cargos públicos. Hay luchas, hay guerras, hay competiciones para que alguien sea director de allí, comandante de allí, dirigente más adelante. Pero, cuando surgen los problemas, nadie sabe, nadie vio. Las personas solo ven los salarios, nunca asumen responsabilidades. Para donde miremos, las noticias son esas. Los desfalques, los engaños, los robos, la connivencia, hasta de autoridades. ¿Hasta cuándo nos alimentaremos de eso? Porque son esas noticias que han vendido periódicos y revistas. El escándalo es que han mantenido las clausulas de las grandes emisoras.

Tenemos la impresión que nada de bueno sucederá en el mundo. ¡Los desastres ocurridos en Japón, en China, en la India entran en nuestra casa como si hubiese acontecido en nuestra calle! Las muertes, los crímenes, acontecidos en cualquier parte del Oriente nos aturden, como si fuesen hechos en nuestra plaza, en el barrio donde vivimos. ¿Es justo esto? ¿Es lógico que esas cosas sucedan? En nombre de la información, periodistas, periódicos, en nombre de intereses que no sabemos, explican para la colectividad como se produce la droga, donde se halla la droga, como que la policía lo descubre, que debería ser secreto de trabajo, secreto profesional. Y, de ese modo, vamos viendo las tragedias ocurridas en las ciudades grandes ahora también están en las ciudades menores. En cualquier esquina de nuestro país, las mismas tragedias de las megalópolis, de los grandes centros urbanos.

Es necesario que hagamos una pausa para analizar esto que estamos consumiendo, sin ninguna reflexión. Pasamos horas y horas consumiendo lo que está en las páginas de sangre de los periódicos y observando aquello que vemos por las escenas televisivas que nos son mostradas. ¿Hasta cuándo pagaremos para sufrir? ¿Para encharcarnos de esas noticias tan infaustas, tan desesperantes, como si estuviésemos con miedo del bien? Hay que cambiar esa fase para que el mundo encuentre la salida que espera.

* * *

Si salimos de esa carrera de tragedias al cual nos acostumbramos poco a poco, si dejamos un poco de oír y de asimilar las ideas de asaltos, de secuestros, de homicidios, comenzaremos a tener ojos para el lado bueno de las cosas. No significa que tengamos que ser personas ingenuas y que creamos que, en nuestra sociedad, esas cosas no ocurren. Sabemos que eso pasa, sin embargo, si miramos con otra visión, si tuviéramos un poco más de buena voluntad para con el bien, pasaríamos a ver, en nuestra comunidad, cuantas son las familias que adoptan niños huérfanos y que no merecen ningún destaque en los medios; cuantas son las instituciones que acogen mayores, pobres o no, y que los atienden con cariño, que les dan un nuevo hogar. Muchas veces, mayores cuyos hijos los abandonaran, ni siempre son hijos pobres, son hijos que se avergüenzan de ellos. Si meramos un poco más, encontramos la creación de escuelas patrocinadas por gentes sencillas del interior, que se reúnen y que resuelven alfabetizar. Labradores, amas de casa, adultos. Encontramos personas ligadas a la música, que crearon orquestas de gran calidad, con niños que estaban pidiendo en las calles, con niñas que estaban prostituyéndose, en las señales de tránsito, en las carreteras y que, hoy, están ganándose la vida, gracias al arte de su música.

Si prestamos atención en el bien, veremos jóvenes que salieron de los guetos, de las chabolas, que creían que podían, que recibieron apoyo de algunas mecenas. Son bailarines, son cantantes, son artífices de los más variados, esparcidos por el Brasil y por tantos lugares del mundo. Porque el bien actúa siempre. Si damos oportunidades al bien, el funciona. En cuanto oímos hablar de los jóvenes que se matan de sobredosis, jóvenes que acaban en las fiestas del delirio, jóvenes deprimidos vestidos de negro y pálido, olvidamos de aquellos otros que trabajan de día, que estudian de noche, que pasan los fines de semana cuidando de sus deberes comunes para que, durante la semana, trabajen de día, estudien de noche, para que pueden vencer. No merecen una línea en el periódico. Pero, si un joven inhala cola, merece media página; si asalta, si revienta las cajas de los bancos merece respaldo del noticiario. ¿Qué mundo estamos queriendo? ¿Qué paz estamos buscando? ¿Si el bien no tiene merecido comentario, si el bien no puede volverse noticia? Apenas el mal.

Para las mentalidades frágiles, es más ventajoso hacer el mal. Nadie habla de un notable profesor que tiene una técnica excelente de alfabetizar a sus alumnos o de retirarlos de la ignorancia. Nadie habla de un medico de nuestra cuidad que descubrió una terapia nueva para viejos males. Nadie. Absolutamente nadie. Cuando nos reunimos, los que nos decimos religiosos, y para comentar el mal. Raramente comentamos el bien. Las curas que Dios ha hecho recaer sobre sus hijos, por las manos de médicos abnegados, por las manos de Espíritus queridos que nos inspiran, que nos tratan con esas energías formidables del mundo superior. Nada de eso merece noticia porque las personas no creen en Dios, ni creen en los seres espirituales, ni creen en esas cosas.

Es importante no tener miedo del bien. Donde estemos, hablemos del bien. ¿Cómo la gente va hablar del bien? Hablemos de nuestros hijos, las notas que sacaron, los estudios de ellos, están tocando la guitarra, el piano, están cantando, están ayudando en una obra de una Institución como voluntarios, están trabajando en escultismo. Vamos a hablar de cosas buenas. No importa que las personas digan que nosotros solo hablamos de nuestros hijos, si ellos son la luz, si ellos son el bien. Vamos a hablar lo que conviene a la sana doctrina, propuesto por el Apóstol Pablo. No tengamos miedo del bien porque será gracias al bien que alcanzaremos ese Camino, esa Verdad y esa Vida que Jesús Cristo que representa para nosotros.

Raúl Teixeira.

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 185, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em janeiro de 2009. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 28.02.2010. Em 05.04.2010. Traducido por Jacob