Browse this website in:
Google
Web
Buscar en Luz Espiritual

La weblog Espirita de Mari

 

Radio Colombia Espirita

Hora local

Barcelona-España

La televisión espirita

 

Vida y valores (Nuestra religión) PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Viernes, 24 de Junio de 2011 16:05

La conmovedora Madre Teresa de Calcuta, en uno de los episodios más bonitos de su vida, tuvo la oportunidad de recoger en los vertederos de Calcuta, entre decenas de ancianos que acostumbraban ser abandonados por los propios hijos, a uno de ellos, para darle una muerte más digna.

Esta persona mayor estaba en las puertas de la muerte, y Madre Teresa, con las compañeras, fue tratándolo. El abuelo fue recobrando la lucidez, hasta el momento en que pregunto a la religiosa cual era su religión. Madre Teresa, se volvió para él, en medio de aquel bullicio, de aquella asistencia para socorrerle, le respondió: Mi religión, mi religión es usted. Después el abuelo reflexionó y falleció. La respuesta de Madre Teresa a aquel hombre es una de las cosas más lindas que podemos encontrar en la definición de religión. Porque, desde hace mucho tiempo, las religiones dejaron de ser la búsqueda del otro, la búsqueda de esa integración con Dios.

El termino religare, del latín, nos quiere decir esto, religación con Dios. Y podemos religar con Dios de varias maneras. La búsqueda de Dios, ese teotropismo, ese movimiento del alma para el Creador se puede dar de varias maneras. Lo de Madre Teresa, por ejemplo, era a través del servicio que ella realizaba para el prójimo. No en tanto, podemos bien percibir que, cuando estamos en una actividad social, nos relacionamos con las personas, es muy común que alguien desee saber cuál es nuestra religión. Y esa preocupación tiene que ver con el hecho de que, hace mucho tiempo, nuestra elección religiosa pasó a tener el mismo valor que nuestra posición socioeconómica. Mucha gente nos da el valor en función de nuestro rótulo religioso. Ellas se identifican o no con nosotros, en razón de nuestra profesión de fe. De ahí, las religiones pasaron a separar a las personas, del mismo modo que en la sociedad existen ricos y pobres, blancos y negros. Del mismo modo que existe gente en chabolas, de campo, de ciudad, también pasamos a tener esa visión con relación a las religiones.

Si el individuo fuese de la religión A, B o C, pertenece a una religión tradicionalista, el tendría una consideración social. Si él pertenece a otra religión menos ortodoxa, a una religión menos conocida, posiblemente tendrá que pagar algún tipo de peso en ese relacionamiento social: sea el peso de la desconfianza, sea el peso de burla. Pero, la religión pesa en la vida social de las personas. Al final de cuentas, ¿Qué significa la vida religiosa? ¿Qué debe ser nuestra religión? Nuestra religión deberá ser esa búsqueda de la Divinidad en nosotros. Y es muy complicado pensar en buscar la Divinidad en nosotros, lejos de nuestro prójimo, lejos de nuestro semejante. Esa búsqueda de Dios, ese religar a Dios precisara ser hecho a través de nuestro semejante, a través de nuestro prójimo. Y es entonces que verificamos que mucha gente que vive apiñando templos, iglesias, congregaciones, centros, es materialista, cuando no, ateo. Porque esa búsqueda de la religión lo tiene apenas siendo un culto externo, de su puesta en escena, tiene el culto religioso apenas en apariencia, y no en su intimidad.

Las criaturas gustan de todo aquello que es parte de esa zalema de la creencia, pero no de las responsabilidades espirituales de la creencia. Entonces, cuando aquel hombre pregunta a la Madre Teresa cual era su religión, y ella responde que su religión era él, ella está perfectamente ajustada en aquello que Cristo nos enseño a hacer: amar a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos. Gracias a esa postura que demostramos amar a Dios por encima de todas las cosas. Solamente cuando conseguimos amar a Dios por encima de todas las cosas, el prójimo queda más próximo de nosotros. Y por causa de esto vale la pena distinguir: ¿Que religión es la nuestra?

* * *

Nuestra religión, de esa forma, necesita ajustarse al espíritu religioso. Gran número de veces adoptamos la postura religiosista, pero no religiosa. La postura religiosista está buscando siempre las exterioridades de la creencia, el lado social de la creencia: el encuentro, las fiestas, las ropas, su puesta en escena. Pero, necesitamos tratar de buscar esa religiosidad interna porque es de esa intimidad que parten todas nuestras acciones religiosas. Es importante saber que podemos buscar a Dios por diversos caminos. Uno de esos caminos es a través de la práctica religiosa. No podemos garantizar que todas las personas que frecuentan sinagogas, templos, iglesias, centros espiritas, den “terreiros”, de hecho, buen ejemplo de religiosidad. Muchas veces encontramos, entre esas personas, mucho materialismo, mucho interés inmediatista. Hay criaturas que frecuentan determinadas creencias por causa de lo que ellas quieren conseguir, por causa de los intereses inmediatistas. Y, por causa de eso, dejan de atender al precepto mayor de la región, que es amar a Dios por encima de todo y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Es natural pensar, en nuestra práctica religiosa, que podemos tener por religión socorrer una persona necesitada. ¿Pero, como así? Yo puedo decir una cosa buena para quien necesite oír una cosa buena. Y yo puedo silenciar una agresión, en el momento que alguien desea irritarme o cuando yo me siento irritado, en nombre de mi fe religiosa. Es mejor que yo silencie una ofensa contra alguien de lo que yo lanzar ese ofensa, y después tener que recoger esa energía de vuelta. Porque todo que es nuestro tendrá que volver para nosotros. Es el tal efecto bumerán, es Ley de Causa y Efecto en acción. Por causa de eso, nuestra religión debe ser una religión que nos haga madurar, y no que nos infantilice. Debe ser una creencia que nos lleve a demostraciones de que aquello en que se cree es verdad, y no en religiones fantasiosas, que pasan por nuestra mente una serie de invenciones de personas tan humanas y tan falibles como nosotros. Cabe a nuestra madurez saber lo que estamos buscando en la vida, que tipo de religión nos va a hacer la mente, nos va a hacer la cabeza, nos va a influenciar.

Hay religiones y religiosos llevando personas unas contra las otras. Hay religiones proponiendo la incineración de los infieles. Infiel será todo aquel que no siga la misma creencia, que no tenga las mismas convicciones. Eso no puede ser un precepto de fe religiosa, eso es un precepto de fanatismo. Naturalmente, una sociedad como en la que se vive, en la actualidad, exige de nosotros mayores cuidados. No podemos olvidar que estamos a dos mil años después de Jesús. Ya se paso el tiempo en que éramos tan infantiles que necesitábamos adorar al becerro de oro, como en el tiempo de Moisés. Ya paso la época en que éramos tan incipientes que prestábamos culto al dios Moloc, ofreciendo a los propios hijos para que la estatua de hierro los consumiese, apretándolos contra su cuerpo y tirándolos en el incinerador. Ya se paso el tiempo de las pirámides Totonacas de México, en que ofrecíamos nuestras vírgenes, nuestras hijas vírgenes, para que sus pechos fuesen abiertos, y sus corazones ofrecidos a los dioses infelices que norteaban aquellas cabezas. Ya se paso el tiempo de ofrecer a los dioses cosas materiales, dinero, presentes, como si las divinidades o si los Espíritus del bien, o si la Divinidad Suprema necesitase de nuestro dinero, cuando ella nos da salud y fuerza para ganarlo aquí en la Tierra, donde él es importante para nuestro sustento.

Pero, para que nosotros superemos esa infantilidad, es necesario que maduremos, poco a poco busquemos, preguntemos a nosotros mismos: ¿Qué estoy buscando en mi creencia? ¿Qué religión deseo tener en el mundo? Para que podemos seguir a Dios mejor, y tornarnos unas personas igualmente mejores.

Raul Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 151, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em abril de 2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 07.12.2008. Traducido por Jacob.