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El astrónomo Dan Goldsmith preguntando al respecto de cuál era la mayor invención, para él, en esos últimos dos mil años, respondió de forma muy interesante. Afirmo el astrónomo ingles que, para él, lo más fundamental en esos dos mil años, fue la síntesis mental de la Humanidad que permitió que los individuos pasaran a percibir que somos parte, aquí en la tierra, de un gran familia, de un gran circuito, de un circuito cósmico y no estamos aislados en un punto especifico del espacio, como si fuésemos una isla. Somos parte de esa gran familia cósmica que vibra por el Universo. A partir de esa conversación de Dan Goldsmith, comenzamos a reflexionar sobre aquello que él llamo de síntesis mental. Se vuelve una síntesis mental porque, a lo largo del tiempo, poco a poco, las personas fueron entendiendo que era impracticable imaginarse que la tierra estaba aislada en el espacio o que aquí es el único lugar donde existe vida humana, donde hay criaturas pensantes, individuos inteligentes.
Esa idea, al principio, era parte de las creencias de china, de los chinos primitivos, que llegaban a arrojar contra las estrellas sus flechas incendiarias, imaginando que esas flechas irían a alcanzar algún habitante de las estrellas. Esas ideas también eran parte de los religiosos de la antigüedad, que siempre creían que había seres que vivían en esos mundos brillantes de la inmensidad. Pero, formalmente, la ciencia siempre fue cética con relación a esto, por lo menos la ciencia accidental. Cuando oímos un hombre como Dan Goldsmith expresarse de esta manera, de que para él, en los últimos dos mil años, la cosa más fundamental, la invención más notable es esa síntesis mental de la humanidad, nos sentimos felices por percibir que ya existe un gran grupo pensando al respecto de esa viabilidad de vida en otras partes del universo, vida en otros mundos. Pero, fundamentalmente para Smith, es importante que nos sintamos que no estamos aislados en el cosmos, estamos, eso sí, integrados a un gran contexto, a un gigantesco cosmos. Y nos cabe entonces, basándonos en esa afirmativa del astrónomo, desear saber cuál es la importancia de esto, cual es la importancia de saber que somos parte de una gigantesca familia. Nosotros, los humanos, precisamos saber cuál es la importancia de todo esto. Y al pararnos para avaluar la afirmativa de Dan Goldsmith, percibimos que estamos participando en esa vida cósmica y significa que existe un objetivo, o si quisiéramos, un telefinalismo , una finalidad distante del Autor de la vida, de la Divinidad o de Dios, si así quisiéremos, para que existamos, para que estemos aglomerados en planetas diversos.
Como en una gran ciudad, cada familia vive en su casa y hay conjuntos de casas que forman un mismo barrio y son esos barrios que constituyen la ciudad. Ahora, a partir de eso, lanzamos nuestra visión para enseñamientos notables que vienen del Maestro Nazareno cuando leemos las notas del Evangelista Juan, 14, 1 al 3 : Creed en Dios, creed también en mi. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Yo me voy para prepararos el lugar y si así no fuese yo ya os lo hubiera dicho. Ahora, si hay muchas moradas en la casa del Padre, Dan Goldsmith consiguió percibir esto a tiempo, para enseñarnos, para dejar claro a sus lectores, a los que estudian sus tesis, de que la síntesis mental de la humanidad fue la cosa más elocuente para él, al entender que somos parte de una gran familia.
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Cuando nos damos cuenta de que somos parte de esa inmensa familia, eso de algún modo deberá servir para disminuir nuestra prepotencia, nuestro orgullo. Y esa vanidad tan absurda de hallarnos superiores a los otros. Todos somos parte de una gran nación, un clan gigantesco que cubre millones y millones de soles, que componen millares y millares de constelaciones, de sistemas planetarios. De este modo, no estamos solos en ese contexto evolutivo. Como en una ciudad, existen aquellos que están trabajando en posiciones subalternas, hasta que consigan crecer, desenvolverse, mejorar, cuantos hay de aquellos que ya están subiendo posiciones más altas, dado al trabajo que desarrollaron sobre si mismos. En el concierto de los mundos también ocurre esto. La tierra es clasificada por los inmortales como siendo un mundo de pruebas porque aquí estamos, Espíritus que necesitamos de aprendizaje de variados niveles. Y ese aprendizaje, tanto nos permite desarrollar nuestro lado intelectual, señoreándonos de todas las ciencias importantes para nuestro mundo, cuanto desarrollar nuestro lado humano, nuestra relación fraternal, nuestra convivencia. Entonces, somos espíritus en prueba, porque precisamos de los test cotidianos, de las pruebas de cada momento, como alumnos en una escuela, después de hacer el aprendizaje, la necesidad de demostrarnos que tenemos fijado el contenido, que hemos aprendido el contenido. Entonces, este mundo es un mundo de pruebas o un mundo de exámenes, exactamente por esto. Porque nos alberga aquí y todos tenemos necesidad de realizar el aprendizaje que aún nos falta.
Por otro lado, es un mundo expiatorio porque todos nosotros, con poquísimas excepciones, que nos hallamos aquí, tenemos débitos contraídos con nuestro pretérito, con nuestro pasado, sea un pasado reciente, de esta misma existencia, o sea un pasado remoto, de otras existencias. Todos aquellos que hicimos, contrariando las Leyes Divinas que pulsan nuestra conciencia, nos hace contraer débitos que necesitamos resarcir. Todo aquello que dejamos de hacer, contrariando las Leyes Divinas que nos mandan actuar en el bien, también exigirá de nosotros un periodo de rescate, de corregir, de reaprovechamiento del tiempo que desperdiciamos, que mal usamos.
Saber que somos parte de esa familia sideral y tenemos esto intuitivamente es porque venimos de esas otras dimensiones cósmicas, salimos de otros mundos de la casa del Padre, como recordó Jesús Cristo, hasta llegar a la Tierra. La Tierra ya no es un mundo primitivo, la Tierra es un mundo de pruebas y de expiaciones. Ahora, aquellos que nos hallamos en régimen expiatorio, teniendo que pagar deudas, eso significa que ya vivimos antes y contrajimos esas deudas, en otras existencias cósmicas. De ese modo, es muy importante percibir que nuestra existencia contemporánea no es casual. No somos, como muchos imaginan, frutos del acaso bioquímico, la formación de nuestro cerebro determinando la existencia de un alma. No. Para el pensamiento Superior de los Nobles Guías del mundo es el alma que establece la existencia del cerebro físico. Ya el viejo Lamarck afirmaba, en el Siglo XIX, que la función hace el órgano. Si el órgano es material, la función es material o es incorpórea. De este modo, aprendemos como es importante, sabedores de que no estamos solos en el espacio sideral, trabajamos, nos hacemos mejores, damos nuestra mejor parte al servicio del bien, en nombre del amor, como hijos de Dios, lucigenitos, que somos todos.
Raul Teixeira
Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 202, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em agosto de 2009. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 08.08.2010. Traducido por Jacob
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