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Incursión al pretérito PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Viernes, 13 de Mayo de 2011 15:59

Múltiples son los fenómenos a través de los cuales las criaturas humanas hacen profundo o superficial buceo en las capas de las personalidades vividas en el pasado de la reencarnación, trayendo a la superficie el substrato de experiencias no siempre felices, que les hacen vivenciar, en la hora presente, amargurantes procesos que exigen adecuado tratamiento, capaz de libertar a las víctimas de sí mismas de los residuos del pretérito que les sobrenadan en el consciente actual. En un sinnúmero de ocasiones nos deparamos con individuos que, en razón del temperamento rebelde o del carácter mal formado, se utilizan de los expedientes de la autopiedad, de la autovictimación, haciéndose los seres más infelices o injusticiados del mundo, o por otro lado, nutriendo en el íntimo deseos inferiores de venganza, rencores, lubricidad, evocando el pasado por intermedio de ondas mentales que proyectan de sí y con las respuestas que reciben, igualmente virulentas, desatan procesos antes adormecidos de sus desdichosos sucesos de tiempos lejanos, de conformidad con la intensidad del pensamiento y de las ideas forjadas.

Es de esa forma que, en cualquier posición social en que se encuentre, podrá la criatura humana pasar a vivir, por tiempo breve o por periodo largo, experiencias rebosadas de su pretérito, que rezumando a las telas del presente, podremos designarlas como situaciones autobsesivas. Esos procesos pueden, de la misma forma ser desencadenados, por poderosas influencias espirituales inferiores, provenientes de antiguos comparsas de graves equivocaciones o de enemigos perturbados por la idea de venganza, que no consiguieron aplacar a lo largo del tiempo, sin que desconsideremos la apertura de los canales de la atención, del abrigo mismo, ofrecido por la supuesta víctima. Esposos y esposas se descubren antagonistas obstinados, a partir de una palabra áspera o de un gesto atrevido de uno u otro; a partir del uso de un perfume o de una caricia o de un acto violento, que tiene el poder de inducir a ambos o a uno de los dos a la penetración en las "regiones" profundas del alma, donde se hallan retenidas las conquistas vivenciales de alto o de bajo nivel que cada uno acaparó.

El mismo fenómeno ocurre con padres e hijos, entre hermanos, en el hogar, o entre amigos en la actividad cotidiana. Situaciones similares podrán verificarse entre patrones y empleados, en las relaciones de afinidad social, cuando se registran graves procesos de antipatías irreversibles, sin que los protagonistas comprendan las razones de tales sentimientos y reacciones sorprendentes. Es aquí donde, muchas veces, los compañeros acostumbrados a los trabajos de desobsesiones, debidamente caracterizadas, perciben otras vertientes del problema en observación. En gran número de casos, se tendrá que apelar para el tratamiento desobsesivo, que auxiliará en lo que se refiera a las cuestiones y envolvimientos de orden típicamente espiritual, sin que se desprecie la necesidad del adecuado atendimiento psicológico o psiquiátrico serio, ocasión en que la idoneidad reconocida de los emisarios de la salud terrena sea punto de honor, a fin de que sea tratada la faz desajustada del individuo o, por otra parte, para que se hagan los debidos ajustes del individuo a su realidad actual. Sin considerar esas providencias, será difícil cuidar bien de esos enigmas que, en gran cuota, muestran que los atendidos no son violentos cuanto a la participación social, pero disociados de la realidad común, son "extraños" a aquéllos que los observan. En diversos momentos de sobrexcitación, suelen ocurrir eclosiones de experiencias del pasado espiritual, motivando actitudes y actuaciones inesperadas o desconectadas de equilibrio, exigiendo acierto presto y profundo, visando recolocar el encarnado en buenas condiciones para proseguir adelante.

La presencia de Jesús en la Tierra, sin embargo, bajo la visión lúcida del Espiritismo, nos invita a todos para al reencuentro con el anhelado reequilibrio a través de la práctica del bien, continúa, concitándonos a la nobleza de carácter y a la vivencia evangélica en sus más diversos matices, tanto cuanto nos permitan las conquistas realizadas, alzando las vibraciones del alma, de modo a que logremos buscar en nuestro pretérito las vibraciones salutares de las experiencias ennoblecedoras que hayamos retenido. Frente apegos indeseables o presionado por ideas o deseos reconocidamente negativos, el orden será penetrar en las luces de la oración, para que, en conexión con las ondas mentales de los Espíritus Sublimes, consigamos evadirnos del torrente que cae hacia los abismos del ayer enfermizo e infeliz. El tiempo de testimonios, en el cual los hombres son compelidos a vivir, hace parte del contingente de ejercicios importantes e imprescindibles para el perfeccionamiento y madurez de los Espíritus, preparándolos para el inefable encuentro con Dios, que late en su interior como Luz inmanente. "¿La teoría de las ideas innatas no es, pues, una quimera? "No, puesto que los conocimientos adquiridos en cada existencia no se pierden. El Espíritu, desprendido de la materia, los recuerda siempre. Durante la encarnación, puede olvidarlos parcial y momentáneamente; pero la intuición que de ellos conserva, le ayuda en su progreso, sin lo cual tendría que volver a empezar siempre. En cada nueva existencia, el Espíritu toma por punto de partida aquél a que había llenado en la existencia precedente." (El libro de los Espíritus, parte 21, cap. IV, preg. 218-a),

Por el espíritu Camilo

Médium Raúl Teixeira
Extraído del libro "Corriente de luz"