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Visitas de atendimiento PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Sábado, 07 de Mayo de 2011 11:29

A los servidores de la mies espiritista que se consagran al ministerio del socorro, a los compañeros cogidos en las mallas de los variados infortunios, se hace presente el impositivo de la atención, en la determinación del servicio, depositando en el Señor la confianza indeclinable no obstante alzándose con la debida acuidad y la vigilancia imprescindible, de forma a realizar sus labores, consiguiendo los más sazonados frutos. En el esfuerzo por obsequiar con visitas fraternas a los hermanos problematizados, estemos atentos a no inmiscuirmos en detalles particulares, desde que en nada vengan auxiliar en el proceso del atendimiento. Desapegarse de las mentalizaciones en hechos y matices de los atendidos, cuyas narraciones, contaminadas por fuertes componentes emotivos, serán capaces de enredar al desprevenido laborante, vinculándolo psíquicamente a los elementos, desencarnados o no, uncidos al caso.

Evitar la inclinación emocional para ese o aquel compañero, envuelto por la situación en tela, admitiendo que en verdad, a priori, no se puede evaluar profundamente un problema, oyendo sólo una de las partes. Se deberá orientar con equilibrio y hablar respetuosamente acerca de los atendidos, cuando tal se haga necesario, envolviéndolos siempre en una atmósfera de fraternidad. En el caso de estar frente a graves situaciones arraigadas en lo íntimo, consolar orientando, atentos al hecho de que el Espiritismo no sólo seca lágrimas sino, en el momento propicio, apunta nuevos recursos, nuevos rumbos.

Excusarse de prometer mejorías o curas divorciadas del trabajo de autorrenovación, aun después de cualquier número de pases o doctrinaciones. Estará el servidor al tanto de que a cada uno será dado consonante las propias obras, como enseñó Jesucristo. No olvidar las responsabilidades que se firman en los hombros de los obreros de la caridad, en la condición de aquellos que, deseando ser útiles, afronten hormigueros o nidos de alacranes, destemidamente. Todos estamos bajo el cerco de multitudes de testigos, de los dos campos de la Vida, observadores de la Sombra o preceptores de la Luz. Aplicarse a las reflexiones maduras, utilizándose de los dramas en cuestión como escarmiento a los propios pasos, considerando que al que más se ofrece, más se pide.

En las labores de las visitaciones con el objetivo de socorrerse a las víctimas de sí mismas, o aquellos que atraviesan estadios de rudas probaciones, se debe mantener toda la discreción en nombre del respeto a los dolores del prójimo, impidiéndose los trabajadores de, livianamente, presentar las llagas de los corazones, que les fueron confiadas, fuera del equipo de socorro al cual se hallan unidos. Jamás desconsiderar la importancia de semejante atendimiento a quien carece, interpolando, durante las visitas, asuntos o temas mundanos, sólo para tener asunto, estando tales evocaciones triviales, alejadas del problema que solicita atención.

El tiempo gasto en la inutilidad es linfa preciosa evaporándose en el suelo del desdén. Conscientes de que la labor del equipo de la caridad debe siempre ampliarse, trayendo mejores posibilidades de servir, no menospreciar el encuentro de las evaluaciones del desempeño de los grupos de acción y el provecho de los interesados a los cuales se visita. Ningún labrador de la vega de las almas está bajo régimen de coerción junto a los que no acepten la terapia espiritista o que sean francamente refractarios o indiferentes ante las labores fraternas. En ese caso, vale sacudir el polvo de las sandalias, siguiendo adelante. Debe tener en mente el servidor que en la mayor parte de los casos poco se hará por el enfermo físico o espiritual, dispensándose la cooperación de los familiares de la buena voluntad. Estos tendrán importante contribución a hacer en beneficio del bienestar de sus seres queridos.

En el trabajo por renovarlos, los afectos del hogar participan del equipo vigorosamente. En ninguna circunstancia confundir la visita espiritista con visitaciones puramente sociales, aunque nadie esté impedido de crear lazos de bien querer fraternales para los caminos terrenales con los que se hallan, por ahora, en situaciones difíciles. Apoyado en Jesucristo, el Sublime Médico de las almas, el equipo asistencial se esforzará por crecer en condiciones espirituales, integrándose más, mejor estructurándose, con vistas a transformarse en los brazos de Jesucristo, amparando a los que tumbaron bajo los golpes de los desafíos de la evolución terrestre. "Siendo una reminiscencia del pasado las tendencia§ instintivas del hombre, ¿se deduce que por medio del estudio de esas tendencias, puede conocer las faltas que ha cometido? "indudablemente hasta cierto punto; pero es preciso tener en cuenta el mejoramiento que ha podido operarse en el Espíritu, y las resoluciones que ha tomado en estado errante, pues la existencia actual puede ser mucho mejor que la precedente." (El Libro de los Espíritus, parte cap. VE, preg. 398).

Por el espíritu Camilo

Médium Raúl Teixeira
Extraído del libro "Corrientes de luz"