Browse this website in:
Google
Web
Buscar en Luz Espiritual

La weblog Espirita de Mari

 

Radio Colombia Espirita

Hora local

Barcelona-España

La televisión espirita

 

Tendencia obsesiva PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Jueves, 05 de Mayo de 2011 15:37

En torno a los hombres gravita esa multitud de testigo siguiéndoles los caminos...

Vibran algunos con sucesos felices, saciándose otros con el fomento de caídas y disenciones en las existencias de los que les caen en las groseras mallas. Es del individuo humano la práctica de la renitencia, de la terquedad, cuando aconsejado por el orgullo que trae desdichas, por la vanidad perturbadora, en fin, por el egoísmo y sus séquitos, al revés de ajustarse a la humildad que, consiguiendo bendecir el alma con la paz, le concede euforia para las actividades del bien, haciéndola rever los campos minados esperando por la renovación. En la larga caminada que los seres deben encentar en el panorama evolutivo, no son pocos los que se aglomeran en las plazas de la inutilidad, de las horas vacías, de la maledicencia francamente innecesaria, de los llamados pequeños vicios, tales como los de fumar, de alcoholizarse socialmente, los de las intrigas disfrazadas, los de la palabrota portadora de obscenidad, de la jocosidad picante que estimula los apetitos de la licenciosidad, ruidos estridentes que se ingieren, a la semejanza de verdaderos tóxicos para el alma, proporcionando de esa forma, la agregación de compañeros despegados del cuerpo somático, que pasan a nutrir esos intereses “inocentes” al mismo tiempo en que hallan nutrimiento en las vibraciones livianas, torpes e irresponsables, que liberan los partícipes de esos contumaces y extraños hábitos. 

Vívense en el mundo momentos de tumulto espiritual, cuando falanges sombrías embisten contra los valores del amor y del bien, atacan las rútilas enseñanzas del Maestro Jesús, en una actitud enloquecida de quien desea, a cualquier precio, borrar de la Tierra la marca de esa constelación gloriosa de los Servidores del Cristo. Tíénese ahí excelente motivación para que los obreros del Evangelio, los que se alimentan con las fulgurancias del excelso Espiritismo, nos unamos para reflejar el bien en nosotros mismos, para que con él nos fortalezcamos, realizando las tareas, aunque las más sencillas, con buen ánimo y fidelidad. Ante esa renitencia obsesiva que se hace cargo de los paneles mentales de aquéllos que enveredan, invigilantes, por ese submundo de energías viciadas, urge que se use de cautela.

A los que entregan a la inutilidad los vastos y valiosos recursos de que Dios les ha dotado, cuando podrían hacia Dios dirigirse, utilizando los formidables elementos del mundo, aún fulgen esperanzas para el feliz retroceso, retomando los pasos de la autodisciplina, con mejor provecho del tiempo y de las oportunidades que la vida presenta para la elaboración de la salud moral de la que se siente carencia. Lo que se ve es un proceso de poca voluntad para emprender mudanzas en sí mismo, haciendo que cada individuo sin coraje de hacer aunque sean pequeños esfuerzos, siga justificando su propia perturbación. Aunque tenga conciencia, a principio, de que se vale de disculpas inverídicas, el tiempo y la continuidad de sus afirmativas van imponiéndole la certeza de que sus mentiras son su verdad.

La fascinación fundada en la vanidad y en el orgullo, va minando siempre más las posibilidades de la persona, tornando más enraizados los tormentos obsesivos que, ahora, contarán con el caldo templado de las justificaciones equivocadas. Muchos dan preferencia al uso de expresiones que bien indican su poca disposición de transformación superior: "no hay nada malo en eso", "todo el mundo lo hace así", "todo el mundo lleva eso", mientras otros prefieren: "no soy de hierro", "aún soy humano", "no soy fanático". Otros ya se admiten como son, haciendo de su estado un estado intocable que alimentan afirmando: "conmigo es así...", "quien quiera quererme, así tiene que ser", "soy muy bueno, pero no me pises...", y siguen desfilando sus "máximas", manteniendo el proceso pernicioso de sus renitentes perturbaciones indefinidamente.

Solamente recorriendo los caminos del laborío bienhechor, con voluntad firme, manteniendo la legítima fraternidad, en la alegría de vivir y en la felicidad que promueve para los semejantes, renunciando a los goces huidizos y desconcertantes, buscando estar en armonía consigo mismo, el individuo conquistará la llave libertadora para evadirse de las tenaces persistentes, vistas como "cosas sin importancia", y que no pasan de obsesiones peligrosas, deteniendo la persona indiferente o irreflexiva con relación a los valores reales de la existencia planetaria, aunque disimuladas y aparentemente ingenuas.

"La subyugación es una restricción que paraliza la voluntad del que la sufre y le hace obrar a pesar suyo. En una palabra, es verdadero yugo ." (El Libro de los Médiums, 2' parte, cap. XXIII, litem 240, párrafo 19.

Por el espíritu Camilo

Médium J. Raúl Teixeira
Extraído del libro "Corrientes de luz"