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No son pocas las veces en que la copiosa misericordia del Padre Celestial, bajo la administración de Jesús, ha consentido y realizado la asistencia de diversos compañeros necesitados, en las reuniones de socorro a los desencarnados, habiendo un dato importante que en gran número de veces, no se lleva en cuenta: el de que estén aún encarnados.
Muchos se hallan en estado de tormentos en lechos hospitalarios o aún en sus hogares, amargando pavores y carencias que requieren el auxilio próximo de la mediumnidad. Otros, también mantenidos en lechos variados, pero porque son portadores de mentes más atildadas, vienen rogando amparo y asistencia para familiares que les son queridos por los cuales se hallan preocupados, ansiosos, temiendo por la situación de ellos después de su desenlace.
Tantos de ellos guardan concepciones grotescas a respecto de la muerte del cuerpo y, por esa razón, agárrense al vehículo físico con voracidad siendo socorridos por los Enfermeros de lo Invisible, en los encuentros de mediumnidad, hasta que se puedan domar las tensiones en que sumergieron, siguiendo tranquilos hacia su nuevo mañana.
Considerando todas esas posibilidades, y teniéndose en cuenta que los médiums encarnados son pasibles de filtrar tanto los compañeros desencarnados cuanto los encarnados para tanto destacados, llevamos a la mente las reflexiones a respecto de los procesos de doctrinacion espiritual a través del diálogo fraterno, en el esclarecimiento en sesión. No serán todos los comunicantes que se presenten, afirmando miedo de la muerte o afirmando que permanecen en el cuerpo, que deberán considerarse desencarnados ignorantes de su propio estado.
Será necesario la apertura de entendimiento para esos casos en que sus afirmativas son reales. No están muertos y necesitan ayuda. Aunque tales situaciones no formen regla, y sí excepciones, se dan en mayor número de veces de las que se pueda imaginar aquí y allí, aun no siendo percibidos por los doctrinadores. De esa manera sugiérese a los obreros del esclarecimiento fraterno el desarrollo de la sensibilidad debida, a fin de lograr identificar por la conversación, por los términos señalados, por las vibraciones despedidas del comunicante la posibilidad de una o de otra cosa, huyendo de la generalización, que tanto más podrá aturdir al asistido cuanto más bloqueadas estén las líneas de la percepción del esclarecedor.
Cada sesión mediúmnica es una sesión plenamente distinta una de otra, no obstante todo parezca ser lo mismo. Se hace imprescindible no mecanizar, no uniformizar las labores hebdomadarias del diálogo socorredor y fraternal. Cumple estudiar siempre más, meditar cada vez más para conseguir captar sutilezas y servir mejor. Así, cada trabajador encarnado de la llamada doctrinacion estará apto a contribuir siempre más lucidamente en la esfera de trabajos que el Cristo confió a nuestras manos aún limitadas, pero encintas de buena voluntad y disposición.
"Una reunión es un ser colectivo cuyas cualidades y propiedades son la resultante de todas las de su miembros y forman como un manojo; así pues, este manojo tendrá tanta más fuerza cuanto más homogéneo sea." (El Libro de los Médiums, 21 parte, cap. XXIX, ítem 331, párrafo 19.
Por el espíritu Camilo
Médium Raúl Teixeira Extraído del libro "Corrientes de luz"
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