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Vida y valores (Los falsos profetas) PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Domingo, 10 de Abril de 2011 17:06

La estructura antigua del pueblo judío traía en sus tradiciones la idea de los profetas. ¿Qué eren los profetas en el judaísmo antiguo? Eran los sensitivos, los médiums, como llamamos hoy a los paranormales. En la Judea se conocía como profeta aquel que en la Grecia era pitón, la pitonisa. Individuos dotados de cierta peculiaridad psíquica para registrar su dialogo con los Espíritus, para registrar las informaciones de los Espíritus, que era llamados de dioses, de divinidades, en aquella antigüedad de mitos. Naturalmente que, cuando nos damos cuenta de ese hecho, tenemos que convivir que hoy en día también nos enfrentamos con muchos profetas.

Hay criaturas intermediarias de los Espíritus en todas partes, en todos los lugares. Algunas que tienen conciencia de eso y otros que de eso no tienen ninguna conciencia. Como los seres espirituales actúan en nuestras vidas de tal modo que, normalmente, son ellos que nos dirigen los pasos, por el nivel y por la intensidad de las influencias que nos causan, conocemos tantos profetas, en esta actualidad. Solo que esos profetas, cuando se dan cuenta de esto, tienen algunas maneras de vivir. O educan esa facultad para servir o bien en una institución que se de ese trabajo de educar nuestras facultades paranormales, o se dejan llevar por la actitud egoísta de cobrar por aquello que consiguen, que realizan o que dicen poder realizar.

En todo lugar, por donde pasamos, encontramos placas, carteles, anuncios, flyers, sueltos, anunciando personas con poderes mágicos para acercar a matrimonios, para separar a matrimonios, para traer el alma querida, para resolver problemas financieros, para rescatarnos de los dramas económicos y, curiosamente, podemos percibir que esos individuos, hombres o mujeres que ofrecen tales servicios a la sociedad, no resuelven sus propios problemas, los dramas de sus propias vidas. Dramas financieros, económicos, afectivos. Luego, lo que ellos están diciendo y proponiendo para los otros no deja de ser una mentira, una falsedad.

No fue sin sentido que Jesús Cristo nos llamo la atención para que tuviésemos cuidado con los falsos profetas, falsos intermediarios, falsos médiums, existentes en todas las épocas de la Humanidad. Personas que hacen mal uso de su capacidad psíquica de registrar el mundo inmortal, de registrar ese mundo espiritual y, porque hacen mal uso, acaban por fragilizarse moralmente y abrir espacio para la intromisión, para intervención de entidades nefastas, de almas infelices que desean causar todos los tipos de perturbaciones en la vida ajena. Falsos profetas, entonces, existen aquí en el mundo, entre los seres encarnados. Personas que mienten, personas que engañan, para tener siempre beneficios materiales.

Encontramos falsos profetas en ese otro lado de la vida, en la inmortalidad, en el mundo de los Espíritus. Y esos falsos profetas hacen de todo para iludirnos. Nos traen acostumbradamente ideas extravagantes, revelaciones bombásticas y mentirosas, en la certeza de que serán creídos por las personas ingenuas, por las mentes incautas. Y, como el mundo está lleno de mentes ingenuas, de personas incautas, crédula… Esa ingenuidad y esa credulidad ocurren siempre con mayor intensidad, en aquellos que ignoran, que desconocen cómo funciona el mundo espiritual; cómo funcionan las leyes de Dios.

¿A partir de que Leyes de Dios regulan nuestras vidas en la Tierra? Tendremos que tener mucho cuidado con los que mienten, con los falsos profetas.

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Es muy común encontrarnos ese tipo de criaturas, donde quiera que nos movamos. Las veces, los hayamos en los mercados, hombres y mujeres del pueblo, que desean vender sus productos de cualquier manera. ¿Cuántas veces tenemos naranjas bonitas, vendidas como dulcísimas y que son agrias? Mas la persona garantiza que son naranjas dulcísimas. Encontramos ese género de falso profetismo que no causa mayores problemas, a no ser la frustración de desear una naranja dulce y la tiene ácida. Encontramos ese tipo de falso profetismo, de falso profeta, durante las campañas políticas.

Cuantos son los candidatos, las candidatas que se aproximan al pueblo, de los pobres, principalmente de los pobres, con aquella sonrisa plastificada en el rostro, aquella sonrisa congelada. Cogen niños sucios en sus brazos, besan mendigos en las calles, comen en los bares con el pueblo, hasta el día en que se ven consagrados, hasta el día que vencen el pleito. Nunca más retornan aquellos guetos, aquellos lugares, ya no reciben en los gabinetes aquellos que les votaron. Nunca más se acuerdan de los niños sucios, de los viejos y de los mendigos y pasan a lidiar con aquellos que ellos votaron como si fuesen sus señores. Después que ellos ganaron los pleitos se tornan emperadores de la simplicidad, de la pobreza de los otros, falsos profetas. Mienten descoloridamente, cada cuatro años, para que la sociedad poco a poco aprenda a lidiar con ellos.

Encontramos falsos profetas en los medios profesionales de la salud, por ejemplo. Profesionales que prometen curas estrafalarias, curas milagrosas a costes bastante bajos, a precios módicos y dan preferencia a las personas simples, a las personas crédulas, que dejan allí su sudado dinero, sus pocas monedas y ciertamente no van a conseguir la cura jamás, para sus problemas. Creen en las personas que mienten. Creen en aquellos que los engañan.

Encontramos, en el área educacional, instituciones que hacen propaganda del valor de sus cursos. Que las personas saldrán de allí y conseguirán eso, aquello, conquistaran tal cosa en la sociedad, mas es todo falso. Casi siempre son establecimiento de mala calidad profesional, aprovechadores y, ciertamente, los alumnos o profesionales que salen de allí, están en desventaja delante de aquellos que hicieron buenos cursos, donde reinaba la verdad pedagógica, las verdad educacional. Encontramos esos falsos profetas en números exorbitante en las religiones. Cada uno de ellos desea garantizar que tiene acceso directo con Dios, hablan directamente con Dios, saben de lo que Dios quiere y de lo que Dios no quiere y las personas ingenuas, de todos los tiempos, creen absolutamente.

Cuando aprendemos, desde siempre, que entre la criatura humana y Dios solo existe un puente, que es Jesús. Yo soy el Camino. Camino de la Verdad, Camino de la Vida. Nadie llegara al Padre si no es por mí. Mas las criaturas que no tienen mucha intimidad con las lecciones de Jesús, prefieren dar oídos a quien este más próximo, al religioso desaforado, mistificador, falso profeta. Venden juguetes diciendo que son instrumentos religiosos, ganan dinero de las masas y cuanto más engañan, más y mejor consiguen eludir, porque la masa es la masa de todos los tiempos: incauta, ignorante, crédula, emocionalmente inmadura. Por eso, excesivamente emocional.

Con eso, nos vamos percibiendo Jesús Cristo cuidadoso llamándonos la atención: Tened cuidado con los falsos profetas. Y añade el Maestro: Si fuese posible engañarían a los propios elegidos. Imaginemos si ellos son capaces de engañar a los propios elegidos, lo que no sucederá con nosotros, que somos solamente candidatos a la felicidad.

Raul Teixeira.

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 208, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná.Programa gravado em agosto de 2009. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 27 de junho de 2010. Traducido por Jacob.