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Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Viernes, 08 de Abril de 2011 15:45

En la tarea de conducir las labores de la Institución Espiritista, cuales las reuniones de intercambio, encontramos por bien relacionar algunos apartados que nos puedan servir a la meditación, para mejor aprovechamiento de la tarea, aunque no guarden estas notas cualesquiera pretensiones absolutistas, sino de sencillas contribuciones a tantos que solicitan apoyo en semejantes menesteres. El trabajador de la dirección mediúmnica, simbolizando el timonero encarnado de embarcación seria y grave, deberá ajustarse a los procesos de tranquila vigilancia a su alrededor y consigo mismo, buscando sintonía con las Esferas del Bien, de las cuales deberá asimilar la necesaria inspiración. No abdicará de las disciplinas frente a la vida, disciplinas señaladas por la nobleza de carácter y fidelidad al ideal que ha abrazado en el área de los contactos con los campos de la actividad espiritual junto a los desencarnados. Al director encarnado de las tareas de intercambio cabe el deber de estudiar y meditar, de analizar y comparar los textos y contextos que conozca, con los hechos y obras hechas del cotidiano, por él observados, buscando siempre sacar mayores provechos de las lecciones, madurando pensamientos y puntos de vista.

Será importante igualmente, al dirigente, el empeño del sentido común, esforzándose por dialogar con simplicidad con los compañeros que trabajan en los mismos servicios, recogiendo de la experiencia ajena las enseñanzas y ocurrencias que más lo enriquezcan, al tiempo en que expresará sus propias impresiones y aprendizajes, sin falsedad de cualquier teor, cierto de que nadie estará realmente formado o acabado en esa noble y bendita Escuela. Al frente de las labores mediúmnicas, mantenerse con sencillez y sin sentimentalismo, forjando confianza y elaborando seguridad para los partícipes del Equipo bajo su comando. Dirigir lecturas y comentarios suaves sin permitir las excitadas digresiones o el palabreo incontrolado, sabiendo que las lecturas o ligeros comentarios antes de la práctica fenoménica tiene la finalidad de sintonizar el grupo, la afinación de todos alrededor de los acontecimientos que tendrán lugar, bajo su dirección, reconociendo la necesidad de pasividad mental de los participantes, al revés de la excitación natural de los momentos de discusiones y análisis de las reuniones típicamente para estudios doctrinarios. Orar con sobriedad, sin escenificaciones o actuaciones perjudiciales, que sólo desajustan el clima psíquico del ambiente sin cualquier utilidad.

Al realizar labor mediúmnica, jamás inducir los compañeros de mediumnidad ostensiva, narrando presencias espirituales al lado de ellos o determinando cuántos desencarnados se cuentan en el recinto para el atendimiento. Evitará tales procedimientos que generan inseguridad y perturbación en las mentes despreparadas para el discernimiento o por demás sumisas a las inducciones de ese orden, lo que tantas veces provocará los episodios anímicos, innecesarios, o de la torpe mistificación. En la dedicación saludable con que se aplica a la labor de la dirección de los trabajos, el dirigente deberá ser aquel hermano bien querido por el equipo y que cuente con el respeto natural de todos, dando cumplimiento a sus quehaceres con la bendita cooperación psíquica de los participantes, lo que será de inmenso valor para el desarrollo de las sesiones. Será de muy buen albedrío recordar al hermano dirigente la validad de desechar, tanto cuanto pueda, las dependencias infelices, vulgarmente conocidas por vicios, aunque sean los llamados vicios sociales, a fin de que la autoridad moral espontanea le sea atributo indispensable en la realización de su luminoso menester.

La dirección de los cometimientos mediúmnicos, en ninguna circunstancia, deberá confiarse a legos o a individuos sin la debida madurez, aunque en desarrollo, caso en que se desplegará y madurará al lado de alguien más diestro en la labor. Los accidentes ocasionados por la insensatez y la inexperiencia son imposibles de evaluar. Mientras se hacen las reuniones será compatible que el dirigente haga o solicite de algún participante, una ligera y sentida oración, evitando largos silencios, capaces de predisponer los cooperadores a las dispersiones perjudiciales, sin hacer de eso excesiva cantilena de rezos despropositados. Si es una reunión de efectos físicos, cuando generalmente, hay médiums en estado de trance en compartimientos para ello destinados, vale sugerir, además de las oraciones, rápidos y oportunos comentarios sobre alguna referencia evangélica indicada por el dirigente, visando mantener el clima de despertamiento y reflexión, cuando aún, con el mismo objetivo se utilizan melodías suaves en las voces tranquilas de los participantes, sin excesos desconectantes del real sentido de la empresa espiritual. Dirigiendo sesiones mediúmnicas, el individuo es el médium de la orientación superior de los Emisarios Desencarnados.

Todo cuidado será importante. Toda vigilancia será bienvenida. Todo devotamiento será imprescindible. Recordémonos de que, en materia de conducción, fue Jesús quien se mostró el Dirigente por excelencia, tomándose mediador del Pensamiento Creador de Dios, a un tiempo que supo tañer los esfuerzos de todos los que con El sintonizaban, a fin de que la vida se expresara en la Tierra con el sello de los Cielos. "Cuando los Espíritus no contestan a ciertas preguntas, ¿es por efecto de su voluntad, o bien porque un poder superior se opone a ciertas revelaciones? "Lo uno y lo otro; hay cosas que no pueden ser reveladas y otras que el mismo Espíritu no conoce."

(El libro de los Médiums, 2-4 parte, cap. XXVII, ítem 288, preg. 51).

Por el espíritu Camilo

Médium J. Raúl Teixeira
Extraído del libro "Corrientes de luz"