Browse this website in:
Google
Web
Buscar en Luz Espiritual

La weblog Espirita de Mari

 

Radio Colombia Espirita

Hora local

Barcelona-España

La televisión espirita

 

Vida y valores (Los miedos de los niños) PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Viernes, 01 de Abril de 2011 15:31

¡Son tan maravillosos nuestros niños! Desde recién nacidos aprendemos a enseñarles a nuestros hijos como siendo nuestras joyas. Nuestros niños de hecho merecen esa asistencia, ese cariño, esa atención. Mas, es curioso percibir que, muchas veces, desde temprano, muy temprano, ellos presentan los miedos, los temores y, muy difícilmente, nos damos cuenta de esos miedos, de esos temores, el porqué de ese existir. ¿Por qué nuestros hijos tienen miedos? Miedos de los más variados. Hay niños que no entran en el cuarto oscuro de manera ninguna.

Las madres precisan colocar aquellas lamparitas de baja intensidad para que los niños tengan la seguridad de que esta en un ambiente iluminado, aunque con moderación. Es muy interesante percibir esto, porque en las familias son pocos los padres que dan atención a esos miedos infantiles. Muchas veces atribuyen que sea falta de vergüenza de los niños, que sea por demasiados mimos. Cada uno dice una cosa. Puede ser que haya mimos, puede ser que haya poca vergüenza de los niños por estar junto con la madre. No en tanto, es importantísimo que miremos los miedos de los críos con ojos más psicológicos.

¿Por qué tiene miedo, si nunca le dimos razón para ello? ¿Si nunca impusimos miedo a nuestro hijos de donde viene esos miedos? Jamás le hablamos cosa alguna que pudiese imponerle miedo. Vale la pena pensar que nuestros niños, nuestros hijos son Espíritus. Si nuestros hijos son Espíritus y como Espíritus ellos actúan, como Espíritus ellos proceden. Y porque nosotros somos espiritualistas y acreditamos que nuestros hijos sean espíritus, muchas veces es necesario entender que ellos vinieron de alguna región espiritual para la tierra, para nuestro entorno. Son almas ligadas a nosotros, de pasado próximo o de pasado remoto, o que están en contacto con nosotros por primera vez, mas son espíritus.

Muchas entidades espirituales restan retenidas en esas regiones del más allá durante mucho tiempo. Algunos, atravesando dificultades en función de las vidas pretéritas, otros, con menos problemas, en función de la vida pasada. Naturalmente, cuando pensamos en eso, podremos reflexionar si ese miedo expresado por nuestros hijos no viene de esas experiencias en el más allá, antes de que llegasen a la tierra. De ese modo, vale la pena que nosotros no impongamos a los hijos esa resistencia al miedo. Si, por acaso, el estuviera presentando miedo a la oscuridad, no le obliguemos a entrar en un lugar oscuro. Podremos crearle traumas de difíciles consecuencias para su futuro.

Sera importantísimo que trabajemos para que él se sienta bien y, como hablamos, las madres colocaran una lamparita de baja intensidad para que los niños se sientan confortables. Las veces, se despierta llorando y los padres imaginan que sea una maña para ir a la coma de matrimonio. Puede ser que sea, más como no tenemos certeza, en cuando esta certeza no la tengamos, vamos a atender nuestros hijos. No habrá ningún problema que este un poco junto a nosotros y cuando duerma, cuando se calme, le llevaremos para su camita de nuevo. Hay muchos niños que sufren pesadillas tanto cuando los adultos sufrimos pesadillas y, como ellos no lo saben decir, ellos podrán decir que vieron bichos, que vieron monstruos y nosotros, si no tuviéramos esa sensibilidad, estaríamos creando un problema mucho más serio, mucho más grave para nuestros hijos de lo que les estuviéramos dando agasajo. Los miedos de los niños necesitan ser analizados porque, al final de cuentas, nuestros hijos son Espíritus y como Espíritus cargan las presiones de su pasado, de su vida anterior, o de sus vidas anteriores. Y, por causa de esa presión, todo puede suceder. Antiguos adversarios que les acompañan, seres de la familia y que ellos, no teniendo conciencia, podrán asustarse al verlos, al desprenderse por el sueño.

Ahí están, vamos a conversar con nuestros hijos, trabajar para que se les disminuya la intensidad del miedo, mostrarles que no hay razón para tener miedo. ¿Por qué? Porque están dentro de casa, junto a papa, junto a mama, junto a hermanos. Más no vamos a menospreciar esa reacción que nuestros hijos puedan presentar del miedo, de pavor en muchas ocasiones. Al final de cuentas, necesitamos agasajar con cariño a nuestros hijos.

***

Hablamos, de ese modo, de ese cuidado con nuestros hijos, con nuestros niños, exactamente por las condiciones psicológicas de nuestros pequeños. Es importante, que no sea obra de los padres, o de los adultos colocar el miedo en los niños. Es muy común, en la tentativa de abolir determinado comportamiento del niño, que los padres le impongan miedos, tener miedo a papa, para hacerle dormir. Las veces, las madres, con intenciones mas variadas, colocan a sus hijos miedos del viejo, del guarda, de la policía, miedo de la mujer, miedo completamente irracional. Los hijos no tienen aun condiciones de discernir, ellos no consiguen aun evaluar lo que significa esto que sus padres o que un adulto les este diciendo. Ellos entonces se perturban, se entristecen, se preocupan, sin saber cómo salir de esa situación.

Nosotros creamos, en la mente infantil, esos cuadros dantescos que, en la imaginación creativa de los niños, ganan una forma inusitada, una extensión inimaginable y una intensidad brutal. Cuantas y cuantas veces problemas serios, que acompañaron a la criatura hasta la edad adulta nacieron esos miedos en la infancia. De esa manera, vale la pena tener mucho cuidado con los miedos de nuestros hijos. Por veces, ellos presentan miedos de determinados bichos, miedo a la araña, miedo a la cucaracha, bichos que aparecen en casa, miedo a la lagartija. Tanto cuando sea posible, si sus padres no fueran dotados de este miedo, podrán mostrar para los hijos que esos animales son inofensivos. Deberán enseñar a ellos a tener cuidado porque puede ser que el animal traiga algún tipo de enfermedad, por los lugares por donde paso. Como aprendemos a espantar las moscas porque ellas se posan en cualquier lugar, los mosquitos, muchas veces será necesario enseñar a los hijos el respeto de la cuestión higiénica: porque no tenemos determinados tipos de animales en nuestro hogar, mas no porque ellos deban tener miedo a esos bichos, porque los pequeños no deben temer eso, mas deben tener cuidado por la higiene.

Enseñar. Siempre que enseñemos, les libramos de sus miedos. Dejamos de enseñar, los hijos entran en la esclavitud del miedo irracional. Cuantos adultos inseguros no están en casa solos jamás, no salen a la calle solos jamás, no viajan jamás solos…. Y cuando nos vamos a buscar las razones de eso, las raíces de todo eso, las raíces se encuentran en los miedos que les fueran inculcados en la infancia.

Es tan importante una vida sin miedo, mas con cuidados. No tenemos miedo de la oscuridad, mas sabemos que no debemos pasar por lugares inhóspitos, oscuros en determinados horarios, porque hay personas de mala índole que, muchas veces, quieren pegarnos sustos o crear problemas grabes: un asalto, un hurto. Entonces, estamos racionando. No es un miedo de lo oscuro por lo oscuro; es la preocupación de que hay personas que se valen de la oscuridad para causar trastornos a otras personas. No huiremos de determinados insectos por causa del miedo que tengamos de ellos, más por saber, conscientemente, el tipo de problemas que ellos nos pueden traer. Con eso, nuestros hijos se desarrollan, aprenden, crecen y nos sentimos felices por no criar hijos, por no influenciar a los hijos a partir del miedo.

Es tan bueno no tener miedo. Es tan bueno tener coraje de hacer las cosas, de vivir las circunstancias, de enfrentar desafíos nuevos. Es tan importante, es tan bueno. Y vale recordar Jesús cuando, en un momento en que los discípulos estaban aterrados después de Su Crucifixión, y nadie sabía de Él y todos sentían falta de Él, ¡y El apareció! Y, se dirigió a los discípulos, los saludó diciendo: Soy yo, no temáis. A partir de esa presencia de Jesús en nuestra vida no tenemos nada que temer. Vamos a pasar Jesús de todas las maneras para la vida de nuestros hijos, para la vida de nuestros niños. Fue El mismo que nos propuso: Dejad que vengan a mí los niños, no los detengáis.

Es tan importante que, a partir de la lucidez con que enseñamos a los niños a vivir de la nobleza, con que permitamos que nuestros pequeños crezcan acercándose a Jesús, de las enseñanzas del Maestro. A parir de ahí, tendremos la certeza de que ellos crecerán saludables, con coraje positivo, con audaz en el bien, creando de ahora en adelante un mundo nuevo que todos aguardamos.

Raúl Teixeira.

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 97, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em agosto de 2007. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 1º de junho de 2008. Traducido por Jacob.