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Mediumnidad y organismo PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Miércoles, 23 de Marzo de 2011 16:49

Por más que un gran contingente de compañeros de las tareas mediúmnicas afirmen su extrañeza o incomprensión, ante las enseñanzas presentadas en las páginas lúcidas de El Libro de los Médiums, lo que ocurre es que las expresiones de Allan Kardec siguen mancilladas de lógica y corrección que necesitan del debido entendimiento. La referida enseñanza es la que se reporta a la mediumnidad como una facultad arraigada en el organismo. A partir de eso sobreviene una serie de acaloradas discusiones o pertinaces procesos de frialdad frente al pronunciamiento del Codificador. La costumbre del individuo de no asociar la experiencia mediúmnica al organismo del médium, viéndola solamente como algo relativo al Espíritu, absolutizando indebidamente la situación, le provoca dificultades en la comprensión de la cuestión. Lo que ocurre, empero, es que por otro lado, todo está correcto y noblemente ubicado por el notable maestro de Lion.

Sin cualquier dificultad, se comprenderá que toda percepción de lo Invisible, es decir, toda captación de presencia de los Siempre Vivos es detectada por el Espíritu. Es el alma la que posee los instrumentos para hacer los registros provenientes de otras almas. Sin embargo, nos parece de fácil comprensión que la exteriorización de esa captación estará en función del cuerpo somático. La sistematización neurológica deberá ser responsable por dejar lanzar al exterior la luz de la aprehensión espiritual. Todo material asimilado por el alma del médium escurrirá por medio de los canales nerviosos, por el organismo que lleva, a punto de sentir que no habría la corporificación del fenómeno sin la cooperación del cuerpo fisiológico.

Utilicémonos de un ejemplo que, aunque sencillo, tiene todo para ayudar en la comprensión de la cuestión. Un eximio pianista, detentor de los más grandiosos talentos, de admirado virtuosismo, solamente podrá exprimir su arte con perfección, en el caso en que le sea ofrecido un piano de excelentes calidades. Caso no ocurra tal ofrecimiento, deberemos admitir que, por más notable que sea el intérprete, no logrará dar pruebas de su capacidad una vez que se utiliza de un instrumento inferior, defectuoso, impropio para el menester deseado. Cada cuerpo funciona como un instrumento y cada Espíritu será el intérprete del mensaje captado. Cualquier individuo que reencarne con proyecto de actuar en la esfera de la mediumnidad ostensiva, portando, por eso, el compromiso mediúmnico en su hoja de deberes, necesitará de un cuerpo físico que le posibilite la exteriorización de la facultad psíquica.

El sistema nervioso del futuro médium, tanto el central como el periférico, y aquí no nos detendremos en minucias que podrían hacer más compleja la comprensión de lo que deseamos aclarar, se ajusta de tal forma que al mínimo contacto fluídico o envolvimiento psíquico de los desencarnados sobre él, le impone percepciones automáticas de lo Invisible. Por eso, encontramos portadores de facultad mediúmnica que exprimen su descontentamiento con su condición. Dicen que, ahora que están en la Tierra olvidados de su pretérito de enormes carencias, desearían tener esos registros, por la molestia que les proporcionan, deshebran una sarta de irreflexivas razones. Otros, no obstante, viven ansiando por semejantes registros mediúmnicos, sin que su organización neuropsíquica les permita. No sienten cosa alguna en un nivel que se pueda considerar mediúmnico.

Teniéndose la mediumnidad como pasible de exteriorizarse, gracias al periespíritu, la túnica electromagnética del Espíritu, y siendo conectado al cuerpo físico célula por célula, es comprensible que, cuando un Espíritu comunicante hace vibrar el periespíritu por medio de esas energías que consigue mover, las células orgánicas lo acompañen en un proceso de resonancia perfecto. Por esa resonancia las células liberan sus substancias, desde los procesos de sudoresis abundante y fría hasta los componentes ectoplásmicos, que formarán el ectoplasma, según la nomenclatura de Charles Richet(1) componentes esos que pueden ser ricos en moléculas de A.D.P. o de A.T.P (2), que propiciarán las ocurrencias de ectoplasmias (3)luminosas, cuando los médiums sean de efectos físicos.

La intensidad de vibración del periespíritu determinará la intensidad de la resonancia celular que, a su vez, expresará la intensidad de la exteriorización del fenómeno. Es esa interacción periespíritu-cuerpo físico que impondrá el nivel de profundización del trance mediúmnico, olvidándose que si hay mayor liberación nerviosa de los registros periespirituales, la visión del Comunicante es más nítida, más comprobatoria, por ello mismo.

Si en todos los fenómenos mediúmnicos es el organismo representado por el sistema nervioso, que da el tono de la ocurrencia, sin cualquier hesitación, podemos creer que los dichos fenómenos dependen del cuerpo del médium para que se manifiesten. Por ello, en la hermosura de El Libro de Los Médiums, en el ítem 159, del capítulo XIV, el Codificador informa que "usualmente, sólo se califican como médiums aquéllos en quienes la facultad mediúmnica se muestra bien caracterizada y se traduce por efectos patentes de cierta intensidad, lo que entonces depende de una organización más o menos sensible". Una vez que la mayor o menor interacción periespiritual/cuerpo físico está en la dependencia de las conquistas generales anteriores, de las necesidades, méritos y deméritos de cada persona, tendremos ahí mayor o menor grado de sensibilidad de los médiums, llegando a comprender el porqué de la variedad enorme de médiums, tanto en el tipo de manifestaciones que producen cuanto en la intensidad en que las pueden producir.

Urge estudiar más detenidamente la cuestión, para que el entendimiento se haga y el brillo transcendiente de ese Tratado de Espiritismo Experimental sea percibido, definitivamente, como itinerario seguro para los que se lanzan en esas labores felices de la mediumnidad a servicio de la implantación del Bien sobre el mundo.

"La aberración de las facultades intelectuales a consecuencia de la embriaguez, ¿excusa los actos reprensibles? "No; porque el ebrio se ha privado voluntariamente de su razón por satisfacer pasiones brutales. En vez de una sola, comete dos faltas." (El Libro de los Espíritus, parte 31, cap. X, preg. 848).

(1) Charles Robert Richet - Fisiologista y apóstol del pacifismo francés. Trató científicamente los fenómenos mediúmnicos bajo el nombre de metapsíquicos, llegando a escribir un "Tratado de Metapsíquica". Recibió el premio Nobel de medicina y fisiología en 1913, desencarnado en París, en 1935.
(2)A.T.P. - Trifosfato de Adenosina: composición de una molécula de adenina, una de ribose y tres ácido fosfórico. Su función es acumular y transportar energía, utilizada por las varias reacciones químicas que se operan en las células vivas, como por el trabajo muscular. La energía es liberada cuando se da la hidrólisis del A.T.P., que se transforma en A.D.P. (difosfato de Adenosina), dejando desprenderse un grupo fosfórico.
(3) Ectoplasmías - Formaciones de ectoplasma, conocidas en el medio espiritista como "materializaciones".

Por el espíritu Camilo

Médium J. Raúl Teixeira
Extraído del libro "Corrientes de luz"