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Vida y valores (Los talentos que Dios nos da) PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Sábado, 19 de Marzo de 2011 18:34

Impresionante es la cantidad de bendiciones de que somos dotados. El Creador no deparo en esfuerzos para dotarnos de elementos maravillosos, en pro de nuestra propia evolución. Nos podremos llamar todo eso de talentos. Si, podremos llamar todo eso de talentos. Jesús Cristo nos trajo una parábola que es conocida como la Parábola de los talentos.

En esa parábola, el Maestro nos habla de un señor muy rígido, muy exigente, que al hacer un viaje, dejo a tres de sus servidores una cantidad de monedas. Con el primero dejo una cantidad grande, con el segundo otra menor y con el tercer servidor, dejo una única moneda.El que quería volver y saber lo que sus servidores serian capaces de hacer con aquellos recursos. El primero, sabiendo de las características de su señor, trato de multiplicar, de aplicar aquellos recursos. El segundo hizo lo mismo. Mas el tercero, que había recibido menos, preocupado con las reacción que pudiese tener su señor, caso que él no hiciese el dinero progresar, trato de enterrarlo, sepultó el talento, el dinero.

Es cuando retorna el señor, la cosa esta muy interesante. Porque el señor se dirige al primero, que había recibido mayor cantidad y ve cuanto el produjo en su ausencia. El segundo servidor también aprovecho, aplico, multiplico. Y el tercero, exactamente aquel que había recibido un talento solamente, preocupado, con miedo, sepulto, aniquilo el talento.

Es, para sorpresa de todos, el señor trato de bendecir aquellos dos que habían multiplicado sus recursos y lamento aquel que hubo recibido apenas uno, que había recibido un solo talento y nada hizo con ese talento recibido. Y es curioso el habla de Jesús Cristo, puso en la voz del señor Sus advertencias: “Aquel que nos tiene, mas se le dará. Aquel que nada tiene, hasta lo que piensa tener le será retirado.” Al principio parece una medida injusta. ¿Cómo se va a dar más al quien ya tiene? Pero la cuestión es lógica, porque aquel que más tiene, fue el que más produjo, el que más y mejor aplico, el que hizo rendir los recursos del señor. Y aquel que enterró la moneda, hasta la moneda que él pensaba tener no era de él, era un préstamo del señor. Hasta lo que él pensaba tener será retirado.

En nuestra vida en la Tierra, también somos dotados de varios talentos. Cada cual de nosotros, que nace en el mundo, tiene la posibilidad de experimentar talentos variados, oportunidades que nos son concedidas por el Padre Creador. Somos dotados, por ejemplo, de talento de la inteligencia. Cuantas cosas podemos realizar con nuestra inteligencia. El hecho de no tener una deficiencia mental, una dolencia cerebral, que nos dificulte la actividad mental, que nos dé capacidad de obrar. Es una bendición la inteligencia que tenemos en la Tierra. Es un talento que deberemos saber multiplicar, aplicar en pro de la vida, en pro del bien, en pro de las cosas, de las personas. Pero tenemos otro talento que la vida nos concede en el mundo. El dinero, por ejemplo. Aquel que tiene la oportunidad de nacer en una cuna de oro, o aunque no sea cuna de oro, pero que tenga facilidad financiera, económica, facilidad monetaria. En cuantas cosas puede transformar ese dinero: en escuelas, en hospitales, en hogares, en oportunidades de estudio, en deportes, en salud, en bendiciones multiplicadas, sin dejar de disfrutar del propio dinero.

Encontramos aun las bendiciones de la cultura. Las personas que pueden viajar, conocer lugares, aprender cosas. Todo eso hace con que su cultura crezca. Aquellos que tienen acceso a los libros, las bibliotecas, los museos, cuanto aprender y cuando pueden hacer con ese aprendizaje, socializando su cultura. Los que somos portadores de salud, ahora, nuestra salud es un talento, inimaginablemente bendecidos. Porque la persona puede tener dinero, puede tener cultura, puede tener inteligencia, mas si no fuese saludable, si no tuviese salud, puede hacer muy poco con todo lo que tiene. La salud entonces es de esos talentos maravillosos, majestuosos, con lo cual y es partir del cual podremos dejar la vida engalanarse, la vida crecer y nos tornamos verdaderamente individuos talentosos por saber aplicar las riquezas, las bendiciones que el Creador nos concede.

* * *

En medio de todos esos talentos que nosotros recibimos del Creador, las oportunidades de la vida en la Tierra con ellos, destacamos el talento del poder. Poder en toda línea. Quien es padre, quien es madre tiene poder. Quien es político, administrador tiene poder. Quien dirige una empresa, un condominio, tiene poder. En los más variados niveles el poder estando en nuestras manos, podemos hacer de él un buen uso o un mal uso. Luego, aquellos que se valen del poder de que son investidos para tripudiar sobre los otros, para infernar la vida ajena, para tratar mal, para dominar, para machacar, ciertamente van a dar cuenta de ese talento.

Hay talentos que son nuestros, cosas que ya conquistamos con virtudes, como dones que eran, pasaran a ser propiedades nuestras, como nuestra inteligencia, como nuestra cultura. No obstante, hay otros talentos que van a estar en el mundo. El dinero, el poder, la riqueza en general, todo cuanto tenemos, va a estar en el mundo. La única riqueza que llevaremos, después de la muerte física, es aquella que Jesús Cristo dice que deberíamos de conquistar. Aquella riqueza que el ladrón es incapaz de robar, el oxido no puede corroer, mucho menos la polilla puede consumir. Y una riqueza con esas características solo puede ser la riqueza del alma. Todas las demás son cosas, son objetos, son valores que están en el mundo, porque al mundo pertenecen. De ese modo, nuestros talentos deben ser utilizados para el bien de la vida.

No fue la maroma que Cristo nos propuso aprender a hacer amigos con las riquezas del mundo. Cuantas veces somos portadores de riquezas en el mundo y de riquezas del mundo y no conseguimos hacer nada por nadie. Disfrutamos, apenas disfrutamos egoístamente, cerrados en despensas. Disfrutamos, aprovechamos, pero no conseguimos socializar con nadie una moneda, una palabra, una oportunidad con quien quiera que sea. Y así, acostumbramos a salir de la Tierra con muchos compromisos. Porque nosotros estamos exactamente para saber utilizar los talentos que Dios nos dio. Cada cual tiene el suyo. Imaginamos cuantas criaturas, podrían tener material escolar. No podrían faltar a la escuela, si ayudásemos con un kit de material escolar, en el inicio de las aulas. Con el uniforme, con la merienda escolar, con recursos para su pasaje. Podemos hacer tanto buen uso de los valores que tenemos.

Imaginemos alguien que cante, que tenga una voz dulce, usando esos recursos para embelesar la vida, para endulzar los oídos de la Humanidad. Es natural que vaya a ganar lo que merece, lo que precisa para vivir, mas su arte, su canto será las expresiones de Dios para embalar las luchas, los dolores y las alegrías humanas. Nuestros talentos no deben ser desperdiciados. Pero hay un talento notable que mucha gente no da importancia. Es el talento de la creencia, de la fe religiosa. Mucha gente afirma que puede vivir en el mundo sin religión. Que la religión no le hace ninguna falta, lo que admitimos ser improbable. La religión nos hace mucha falta. Notamos que mucha gente no frecuencia la iglesia no va a templos, no participa de ningún culto, más tiene el amor por la Humanidad, se dedica a servir a la Humanidad. Presta su tiempo, sus manos, su inteligencia, su dinero, su poder en pro de grupos humanos. Se dedican a los vegetales, a resguardar los manantiales, a tratar a los amínales, a cuidar a niños huérfanos, de viejos abandonados, de enfermos mentales, psiquiátricos, de enfermos con lesiones físicas. Esa es su religión.

Vale recordar que un día, después que Madre Teresa retiro de los vertederos de Calcuta un hombre, al borde de la agonía de la muerte, lo baño y lo coloco en una cama digna, para que allí muriese. Él le cogió las manos y le pregunto en lágrimas:

-¿Cuál es, señora su religión?

Y la madre Teresa le respondió, con mucha emoción:

-Mi religión es usted.

-¿Y cuál es el Dios que la señora sirve?

-Mi Dios es usted.

Luego, transformo nuestra religiosidad en amor al prójimo, es algo indeciblemente grandioso, que hace con que aprendamos a valorizar los talentos que Dios nos dio; a dignificar los talentos que vamos a llevar para después de la muerte.

Raúl Teixeira


Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 119, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em outubro de 2007. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 13.07.2008 Disponível no DVD Vida e Valores, v. 3, ed. Fep.. Em 04.01.2010.

Traducido por Jacob