|
Siendo la reunión mediúmnica un ser colectivo, como señala el notable Allan Kardec, no padece duda el hecho de que todos los componentes de las reuniones tienen responsabilidades específicas y generales sobre su realización. Aunque conozcamos reuniones mediúmnicas de diversos matices, la denominada desobsesión guarda en sí peculiaridades que merecen observarse. El evento mediúmnico destinado a la desobsesión carecerá de un grupo de criaturas dispuestas al desempeño, a la dedicación, a las renuncias variadas para que la labor alcance su desiderátum feliz. No por ser una tarea mediúmnica, todo y cualquier médium, aunque psicofónico o psicógrafo, o vidente o de otra modalidad cualquiera, tendrá acceso a ella sin más ni menos. Sabemos de un sinnúmero de médiums portadores de amplias facultades, pero que no guardan cuidados con la propia conducta, tornándose vehículos de malas comunicaciones, mancilladas por prácticas capaces de perturbar toda la labor. De esos médiums descuidados, no vigilantes, destacamos aquéllos cuya lengua es una verdadera chibata, despegando golpes sobre la vida ajena o tornando el esfuerzo mediúmnico del equipo de dominio público, sin atender a la discreción que la actividad exige.
No es que haya secretos, pero vale el respecto a los dramas y conflictos, sean de los encarnados, sean de los desencarnados sufridores. Otros médiums adeptos de los alcohólicos y de los tabacos, del "tenedor nervioso" o de la pornografía suelen establecer intercambio psíquico con Entidades del mismo cuño moral, lo que sería trastorno dispensable para el trabajo de la desobsesión. No es que la reunión deba comportar criaturas santificadas porque eso sería impracticable. Sin embargo, podrán encontrarse los que no se complacen con tales dislates, luchan por su transformación moral, en los esfuerzos por dominar sus malas inclinaciones, como el Codificador define los espiritistas verdaderos. Muchos médiums, abrasados por perturbaciones libidinosas, al revés de imponerse pelea de renovación, por disciplinar los impulsos del "hombre viejo", dan curso a los instintos groseros, lo que se hace elemento de descompás cuando en medio de semejantes actividades desobsesivas.
La reunión de desobsesión es una labor previamente organizada por los Nobles Mentores de lo Invisible, cuando el grupo se ajusta para ello, por el hecho de que los Emisarios de la Luz no se envuelven con pillerías o bromas de individuos extravagantes. Es común que en los periodos próximos a las reuniones, los Luminares operen aproximaciones psíquicas de las Entidades que serán asistidas en breve con los médiums, en general, con esclarecedores, magnetizadores, facilitando el registro mediúmnico de malestares, desazones físicas o morales, en razón de que todo eso auxilia la asistencia de los compañeros desencarnados, por identificarse sus tormentas íntimas. Si los participantes de esos menesteres no tienen el debido control en la autodisciplina, si no se aplican a los estudios serios y profundos, si no se esmeran en la vigilancia cotidiana, padecen la penetración de esos infortunados hermanos en sus psiquismos o les sufren las ingerencias en los elementos a su rededor, que se hacen presas fáciles de esos infelices, con el objetivo de perturbar los trabajadores.
El guarnecimiento moral en una vida saludable es cobertura de luz contra los posibles efectos ruinosos de esas enfermizas presencias. Para los que faenan en la obsesión, son buen albedrío los continuados estudios de la Doctrina Veneranda, de los tipos comunicantes, tanto cuanto de sí mismos, a fin de que cada día se transformen en más aptos cooperadores del Cristo, en la faena por ahuyentar las sombras espesas que porfían en fustigar la Humanidad. Durante las labores desobsesivas los Mesegueros del Bien suelen llevar a los locales de trabajo aparatos fluídicos, los más variados, para asistir a una infinidad de problemas presentados por desencarnados en tormenta. Muchos sufridores invisibles tienen necesidad de permanecer en el mismo ambiente de las reuniones, después del trabajo formal, siendo innúmeras veces atendidos de modo más directo y profundo por los componentes del equipo, cuando desdoblados por el sueño común. Razón tenemos ahí para que los trabajadores de las reuniones de desobsesión no se mezclen en agitaciones y pasatiempos innecesarios, después de las tareas, procurando mantener en su íntimo el clima de alegría y de paz hasta el momento de entregarse al reposo.
Seguros de que Cristo no pone sobre los hombros de Sus colaboradores fardos por ellos insoportables, abracemos los compromisos de la desobsesión con la debida disposición de contribuir, ayudándonos para que construyamos el Mundo Nuevo que queremos, cooperando en el desagüe de esos pantanos de dolor moral que infestan una infinidad de seres encarnados y desencarnados, enredados en las redes de las obsesiones infelices. Da tu parte de esfuerzo y guarda la certeza de convertirte obrero de la caridad, bajo la fulgurante conducción del Excelente Guía de la Humanidad, que es Jesús. "Dos cosas esenciales deben hacerse en este caso. Primero, probar al. Espíritu] que uno es un juguete y que le es imposible el engañarnos; segundo, gastar su paciencia, mostrándose más paciente que él; si está bien convencido de que pierde el tiempo, concluirá por retirarse, como lo hacen los importunos cuando no se les escucha." (El Libro de los Médiums, parte, cap. XXI[II, Ítem 249, párrafo 19).
Por el espíritu Camilo
Médium Raúl Teixeira Extraído del libro "Corrientes de luz"
|