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Sin que desconsideremos los casos de patologías que actúan sobre los centros de motricidad de ciertos individuos, haciéndolos anquilosados, mencionamos un género de perturbación obsesiva que viene, sin duda, dominando compañeros desavisados o faltos de juicio que, gradualmente, se profundizan en miasmas infelices sin que se enteren de ello. Referímonos a lo que podríamos llamar de obsesión anestesiante. La consideración por los anestésicos es válida, cuando ellos representan conquistas benditas del progreso del mundo, objetivando el impedimento de los dolores torturantes. Sin embargo, identificamos otros tipos de "sustancias", trabajadas por psiquismos crueles y desdichadores que, cuando asimiladas por el alma, tienen el poder de detenerla en la marcha hacia adelante.
Muchos han sido los que se dejan conducir por las influencias narcóticas de mentes enganchadas al mal o al marasmo del Mundo Invisible, naturalmenmte descuidados con relación a la vigilancia íntima, realizando Sus ocupaciones, cuando las realizan, como quien se desobliga de un fardo pesado y difícil, pero no como quien participa de la elevación espiritual de la Humanidad. Encuéntranse elementos que se acostumbraron a dejar todo para que se haga mañana, cuando el día de hoy requiere que no se postergue nada, sino que se actúe.
Nadie puede, en sanidad de conciencia, afirmar que estará en el cuerpo somático al día siguiente. Tenemos ahí, entonces, mayor razón para que no retardemos las labores que tienen régimen de urgencia en nuestra pauta de tareas. Diversos hermanos de la Tierra, portadores de enorme cuota de mala voluntad o dejando las propias mentes sumergidas en la displicencia, son envueltos en los vapores letárgicos, paralizantes que impiden la continuidad dinámica de la obra bajo sus cuidados. Siempre hay una providencia que se puede aplazar...
Surgen problemas que solucionar en la esfera de renovación del Espíritu, siempre preteridos, sin que los compañeros se den cuenta de que podrán estar siendo minados por fluidos anestesiantes de la voluntad. Una vez que no pudieron impedir que muchas criaturas aceptasen y deseasen servir en la Mies del Cristo, Entidades del Más Allá, enemigas del progreso y de la luz, que no se dan por vencidas con la primera derrota, hacen con que esos mismos individuos no se movimenten en el bien, que tiene carácter de urgencia y que depende tan solamente de la buena voluntad de los trabajadores. Están en el movimiento del bien, pero no actúan con el bien, lo que es siempre lastimable. No hacemos apología de neurosis de la prisa. No estamos aconsejando desequilibrios e irreflexión, seriamente comprometedores. Estamos, eso sí, conclamando a los que suelen meditar en las cuestiones del alma para que no se permitan el ablandamiento, la pereza, la pachorra, en plena labor de Jesús, cuando de la Tierra entera se alzan gritos de inmensa necesidad de equilibrio y de paz.
Es importante cuidar del cuerpo, reposar, cuando las labores impongan desgastes. Es de la Ley Divina. Si el problema es de enfermedad física o estafa orgánica o mental es justo que se realice el debido tratamiento. Lo que no nos cabe fomentar o aplaudir es la postura de los que están siempre agotados, por poco o nada que hagan, exigiendo largos periodos de pausa y, cuando se deciden por hacer algo tardan sin rendimiento positivo, complican la actividad general, francamente embriagados por energías anestesiantes que, amenazadoramente, han tomado, en su interior, a muchos mesegueros e irreflexivos, preparándoles grandes tormentos de remordimientos y angustias para después, cuando la hora propicia e ideal para el trabajo del bien ya haya pasado.
Cuando sientas que, no obstante el reposo, no tienes ánimo para las lecturas y quehaceres edificantes o cuando la somnolencia se torna presencia común en tus horas de estudio o de necesaria atención a los llamados de lo Infinito, alza tu oración y ruega a los Bienhechores Celestiales el socorro, la asistencia de que carezcas, a fin de desviarte de esos dardos mórbidos que se destinan a retardar la acción del bien en la Tierra, produciendo narcosis en los combates invigilantes, exactamente por qué ese bien, en último análisis, es la actuación de Jesucristo reafirmando Su amor a todos nosotros, ovejas desgarradas de Su rebaño, de la esperanza y de la acción.
"¿Puede orarse con provecho por otro? "El Espíritu del que ora obra en virtud de la voluntad de hacer bien. Por medio de la oración atrae a los Espíritus buenos que se asocian al bien que quiere hacer." (El Libro de los Espíritus, parte 31, cap II, preg. 662).
Por el espíritu Camilo
Médium Raúl Teixeira Extraído del libro "Corrientes de luz"
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