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Atendimiento fraterno PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Sábado, 12 de Febrero de 2011 17:41

En las labores a las cuales te dedicas, junto a la colectividad de necesitados de todo jaez que te llega a las puertas de la Institución Espiritista, en los trabajos llamados, afectivamente, de asistencia fraterna, detente a meditar un poco en las responsabilidades de tus encargos. Verás los más diversos hermanos tocados por procesos de tormento que, mayormente tienen origen en el propio mundo interior, en razón de largos y cobijados períodos de malos hábitos y de indisciplinas.

Otros vendrán estimulados por dramas de características obsesivas, en cuyas mallas la venganza se aloja, desestructurándolos y desdichándolos de múltiples formas. Tendrás, delante de ti, muchos sofocados por el pavor que la desencarnación de algún ente querido les impuso, por la ignorancia que los deja ciegos en relación a la Vida en el Más Allá.Encontrarás tantos que tumbaron en las trampas soeces del tóxico, de la descompostura sexual de los crímenes morales más diversificados, a quien el remordimiento fustiga y la agonía debilita gradualmente, empujándolos hacia las necesarias reparaciones.

A todos asistirás con fraterna atención, sin prometer resolución para cualquier dificultad, colocándote tan solamente como el hermano del auxilio y del apoyo; tampoco te colocarás como juez, amenazando con tormentos y castigos venideros a quien ya se encuentra tan infeliz en sí mismo, aunque admitas que todos responderemos por lo que hacemos de nuestras vidas.

Hablarás con la entereza de quien sabe lo que dice y con los cuidados de quien, aún, no conoce a quien lo dice. Son Espíritus desajustados, careciendo de comprensión y apoyo para que no sucumban más. Usarás el verbo que consuela y esclarece sin sentimentalismo y sin frialdad. Ante ti estará otro hijo de Dios, tu hermano en el itinerario evolutivo, momentáneamente enredado en tramas perturbadoras. En tu asistencia fraternal jamás olvides de que socorres a los sufridores del camino en nombre de Jesús, razón para que no te vincules a la desatención, a la negligencia o a la soberbia, cuando a Su servicio.

Cuida de que entre los sufridores que te buscan, muchos padecen los problemas de la inutilidad, de la pereza, sin valor para prestar cualquier colaboración, por mínima que sea, a quien quiera que sea, lo que se constituye en impedimento al procedimiento de la cura. Registrarás tal cosa y aconsejarás con moderación y entusiasmo para que tus palabras construyan esperanzas nuevas y disposición en los corazones que te reciban las vibraciones. No te olvides de que, en muchas circunstancias, nada lograrás externamente, sino el honor de actuar en el bien, teniendo en cuenta factores que independen de ti. Sin embargo, no te desanimes. Serás intermediario, pero el Divino Médico y Consejero es Jesús.

Prepárate con nobleza y disciplina, para tal menester. Envuélvete en los hilos de luz de la oración y sirve sin temor y decidido, para la asistencia fraterna, aprendiendo a crecer con las lecciones vivas que recoges de otras vidas, lo que te valdrá como asistencia de los Cielos, haciéndote ver por donde siguen tus propios pasos en el itinerario de la existencia humana. Por ello, agradece a Dios la fructuosa oportunidad de atender al bien que te es concedido y úngete en el amor y prepárate, por el estudio y por la meditación, para que a cada día, dispenses lo mejor de ti a los que te lleguen buscando, en verdad, la orientación y los brazos amorosos de Jesucristo.

"Los desengaños causados por la ingratitud, ¿no están destinados a endurecer el corazón y cerrarlo a la sensibilidad? "Eso sería un error; porque el hombre de corazón, como tú dices, es feliz siempre por el bien que hace. Sabe que, si no se recuerda en esta vida, se recordará en otra, y que el ingrato se avergonzará y tendrá remordimientos." (El Libro de los Espíritus, parte 41, cap. I, preg. 938).

Por el espíritu Camilo

Médium Raúl Teixeira
Extraído del libro "Corriente de luz"