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Los fenómenos en el mundo PDF Imprimir E-mail
Raul Teixeira
Escrito por Administrador   
Lunes, 07 de Febrero de 2011 15:42

En toda la historia del género humano sobre la Tierra, tenemos conocimiento de los múltiples fenómenos de orden parapsíquica ocurridos en el seno de los grupos y sociedades, en los más variados estados de desarrollo o de cultura. Los fenómenos mediúmnicos, en todas las épocas, manifestaron a los hombres la posibilidad de que tuviesen contacto con los que ya se desligaron de los vínculos orgánicos, los llamados muertos. En varias edades surgieron los magos, los hierofantes, los richis ,(1) los profetas, los pitones, las sibilas, acelerando el proceso de comunicación entre los dos campos de la Vida, aunque les costase el tributo del propio sosiego o de la propia vida, cuando tomados por elementos demoníacos, siendo tales interrelaciones admitidas como malévolas.

Innumerables fenómenos ocurrieron, en vastas proporciones, con los Espíritus escribiendo directamente, hablando directamente, mostrándose claramente a la luz del día o en lo íntimo de la noche, convocando a los hombres a un nivel de pensamiento más alto en torno de los objetivos de sus compromisos en el mundo.

En todos los tiempos y en todos los estratos sociales, se presentaron aquéllos que eran capaces de hacer intercambios con lo invisible, provocando fenómenos variadísimos, que casi nunca eran debidamente comprendidos y, por ello, poco respetados, sin que de ellos se retirasen dádivas para el progreso del ser. Desde Krishna, en la India, hasta Moisés entre los hebreos, de Zoroastro entre los persas a Francisco de Asís, en la Umbría, de Akenaton, en África, hasta Dunglas Home, Eusapia, Lenora Piper y Slade, asombrando los investigadores de Europa y de Norteamérica, a los médiums en servicio proficuo en la actualidad, jamás faltaron fenómenos, invitaciones y apelaciones para el crecimiento de la Humanidad, que deberá estar atenta a la realidad del mundo extracorpóreo. De la psicografía hasta la pneumatografía, de la psicofonía a la pneumatofonía, de la xenoglosía a la ectoplasmía, los hechos se hicieron lujuriantes en todo lugar.

En pocas épocas, no obstante, la Humanidad contactó tantas grandezas fenoménicas como al tiempo del Divino Amigo entre nosotros en el mundo. Su cuna, señalada por la inefable claridad que los Seres Egregios forjaban en la madrugada Sublimada de Su llegada, hasta la transformación de la linfa en capitoso néctar, en el himeneo de Caná; de la cura de los leprosos en las regiones de Samaría y Galilea a la cura de Bartimeo en las carreteras polvorientas de Jericó; de la multiplicación de alimento para las masas al prodigio de hacer Lázaro retornar de las manos de la muerte; de la mujer hemorrágica que recobra la salud hasta la recomposición de los miembros del paralítico de Cafarnaún, entre una vastedad de otros eventos notables, fue el Luminoso Galileo aquél que reabrió el estuario de los fenómenos de la Interrelación con los Espíritus, desde siempre desafiadora, desde el hace mucho combatida por los que prefirieron el silencio inconcebible del sepulcro, por razones muy personales.

En toda la saga de los intermediarios que se pusieron en el mundo a servicio del bien, se destaca la imperiosa necesidad de rehacerse las rutas para la busca de lo mejor y de lo más bello, con vista al futuro soleado del alma. El mayor interés de los Nobles Emisarios que tutelan el desarrollo planetario no es producir hechos para deleite de los sentidos físicos. Al contrario, llegan para instalar en la Tierra el Reino del Amor, convirtiendo déspotas en apóstoles, mendigos de la paz en hombres pujantes de luz, indiferentes y gozadores en individuos devotos y responsables. El más elocuente fenómeno que los Cielos aguardan que ocurra en el mundo es el de la conversión del Espíritu equivocado para que realice su encuentro con el Creador. Sin embargo, el fenómeno mediúmnico es sólo un medio; su finalidad es el camino de la redención. El fenómeno mediúmnico no deberá estar disociado de los anhelos de renovación y progreso de cada individuo.

Únicamente cuando Jesús haya sido entronado en el alma de la colectividad para instalar el verdadero amor en la Humanidad, el objetivo de los más eminentes fenómenos habrá sido alcanzado sobremanera por la luz que brillará en la frente del médium, de la voluntad celeste, que cada hombre será.

"¿Es racional el temer los lugares frecuentados por los Espíritus?"

"No; los Espíritus que visitan ciertos lugares y arman en ellos ruidos, más bien procuran divertirse a costa de la credulidad y del miedo que hacer mal. Por lo demás, figuraos que hay Espíritus en todas partes, y que donde estéis los tenéis sin cesar a vuestro lado, aun en las casas más pacíficas. Frecuentan muchas veces ciertas habitaciones, porque encuentran en ellas ocasiones de manifestar su presencia". (El Libro de los Médiums, parte, cap. IX, ítem 132, preg. 121).

(1) RICHI, s.m. (Pal. Sáns. significa sabio). Término que designó inicialmente los autores del Rigveda y más tarde diversos personajes santos. Mixto de sacerdote, sabio, jefe, religioso o director espiritual que existió en la India Antigua y en los tiempos de la religión védica. (N.T.)

Por el espíritu Camilo

Médium Raúl Teixeira
Extraído del libro "Corriente de luz"