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Poca gente se da cuenta del valor de la instrucción. Es verdad, poca gente valoriza el saber. Cuando entablamos el contacto con la cuestión de la instrucción, nos damos cuenta de que ese verbo, instruir, proviene del latín: in - mas struere. In significa dentro de, como: inyectar, inyección, investigar, introducir, Struere significa juntar, amontonar, reunir y la idea de reunir dentro de, juntar dentro de, nos da el concepto de instruir.
Todas las veces que nosotros estamos siendo instruidos, estamos aprendiendo alguna cosa, estamos captando, alguien nos está enseñando, estamos fijando dentro de nosotros algunos valores, las veces hasta desvalores. Pero, la instrucción se refiere a ese conjunto de recursos, a ese conjunto de informaciones que nos son pasados de variadas formas. Esas informaciones, esos contenidos, nos pueden llegar a través del libro. ¡Y el libro que viajes nos hace realizar!
Muchas veces, jamás salimos de nuestro país o mismo de nuestra ciudad para ir a otro lugar, mas, a través del libro, entablamos contacto con la cultura de ese lugar, con la geografía, con la historia, con el mismo ambiente, con la política de ese lugar y acabamos por conocerlo de tal modo bien, que el libro se nos torno un maestro silencioso. Como hace falta un libro bueno, un libro capaz de instruirnos, de hacernos viajar, conocer, mejorar nuestra escritura. Si, es verdad. Toda persona que se acostumbra a hacer buenas lecturas, habla mejor, escribe mejor, de mejor modo se comunica y ahí el valor de un libro es incalculable.
En la medida en que hemos visto pasar el tiempo, también hemos visto vaciarse las bibliotecas, cuando será importante que las bibliotecas viviesen siempre abarrotadas de gente que va a leer, de gente que va a buscar prestado para leer en casa, de gente que va a consultar revistas, periódicos, de personas interesadas en la instrucción. Cuando pensamos en eso, la instrucción no será apenas leer libros. Más, cuando nosotros asistimos a una buena película, a una buena obra teatral, cuanta instrucción nos viene de esos recursos mediáticos. Una buena película nos lleva a viajar, a conocer situaciones de la Historia, romances extraordinarios vividos en el mundo, por personajes que aprendemos a admirar, de tanto que ya oímos hablar de ellos.
¿Quién es que no se extasió cuando leyó al respecto de Romeo y Julieta? Aquellos que pudieron entablar contacto con ese romance, hasta hoy guardan en sí, el libro, o la película al respecto de esa notable pareja italiana. ¿Cuando pensamos en la enseñanza, porque no hablar de la música? ¡Dios mío! Hay personas que se conforman en oír la música, disfrutar de la música, pero hay otros que se interesan por saber quién es el compositor, quien hace la música, otros, quien es el autor, quien hace la letra. Otros se interesan por la historia de la música. Hay gente que le gusta la música popular, de samba, de bolero, de hep, de reggae, de soul, mas hay aquellas que les gusta clásicos, que les gusta la opera, y ahí van a buscar la historia. ¿Porque es que el cantante cantó de aquella manera, en aquel determinada momento, en aquel pasaje? ¿Por qué es que el moduló la voz de aquel modo? Hay cultura, hay instrucción. No estamos oyendo por oír.
Todo cuanto oímos, pasa a tener sentido para nosotros y, a partir de ese sentido, es cuando crecemos. Hablar las cosas con conocimiento de causa, salirnos poco a poco de esa agenda de la ignorancia. Es una maravilla sentirnos superiores a nosotros mismos, no superiores a nadie, mas a nosotros mismos. Superemos nuestro propio record. Y es tan bueno saber, es tan bueno instruirnos, es hacer que seamos personas más confinantes. Cuando abrimos la boca, sabemos lo que estamos diciendo. Y porque tenemos el habito de la instrucción, tenemos también la noción de aquello que no sabemos. Y cuando tenemos la convicción al respecto de lo que no sabemos, somos tomados por el espíritu de la humildad, de preguntar, de buscar, de averiguar, hasta descubrir.
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Cuando hablamos de la cuestión de la enseñanza, al lado de todas esas cosas, de la música clásica, o popular, lirica, como quisiéramos, del cine, del teatro, del libro, no podemos olvidar de las artes plásticas. Cuando visitamos un museo, será que nos comportamos como un jumento delante de un palacio de cristal, viendo aquel monumento, aquellas pinturas, aquella junta de colores, ¿o conseguimos identificar cual es la escuela? ¿Es romancista, es cubista, es barroca, es clásica? Es tan bueno ponernos delante de una tela, e identificar su periodo, las características de su pintor, la concepción de aquella obra. Entonces la obra adquiere un sentido para nosotros, porque una pintura es un discurso que el pintor hace, es un dialogo que el pintor desea entablar con alguien. Del mismo modo, la música. De ahí entonces, cuando vemos un cuadro, cuando vimos una escultura, ese carácter educacional que estamos buscando desenvolver, nos va decir cosas maravillosas al respecto de lo que hasta entonces desconocíamos. Pero, hablamos de la necesidad de la instrucción, de la importancia de saber, vale la pena imaginar nuestra ciencia. La ciencia de hoy, con toda esa maravilla que nos extasía.
La tecnología que se vale de la ciencia, que nace en la cuna de la ciencia, para facilitar nuestra vida. Los millares y millares de individuos que usan diariamente, el teléfono móvil, más que oír hablar de quien fue el inventor del teléfono. Nunca oirán hablar de Graham Bell. Es importante interesarnos por saber quien fue que invento ese aparato tan fantástico, que nos permite hablar con un individuo del otro lado del mundo, hablar a grandes distancias. Por eso, es llamado teléfono. Tele quiere decir, la distancia. Visión a distancia, televisión. Audición a distancia, habla a distancia, es telefonía, fonia de fonos, de habla. Entonces vamos viendo la instrucción. Ya sabemos el significado de las palabras, ahora identifiquemos la grandeza de la tecnología. Como es importante podemos asistir a un juego de una Copa del Mundo, de una Olimpiada que se está dando en cualquier parte del mundo, en tiempo real. ¿Ya pensamos al respecto de eso alguna vez? Pero, cuando nos damos cuenta de esa verdad, que nosotros podremos alcanzar instruyéndonos, no podemos olvidar que los Nobles Guías de la Humanidad, un día, nos propondrán la necesidad de amar y de instruirnos. Amaros e instruiros.
El amor es Dios. Fuera del amor no conseguimos nada. Y la instrucción es que nos permitirá, poco a poco, comprender las Leyes de Dios. Las Leyes de Dios que está en nosotros registradas, en nuestra mente, en nuestro psiquismo profundo. Y las Leyes de Dios que están en las cosas. Cuando miramos la planta que crece, o el animal que nace, o el movimiento del día, de la noche, el arrebol, los atardeceres. Cuando vemos los amaneceres notables, las auroras, y podemos comprender porque es que esas cosas se dan, en razón del movimiento del sol, de la tierra, de los astros. Cuando oímos hablar de auroras boreales, cuando oímos hablar de los cometas, de los meteoritos. Todo eso es engrandecimiento de nuestra vida, es cultura.
El Evangelio de Cristo es el manantial de bendiciones que nos induce al crecimiento. Jesús Cristo, un día, dice a sus discípulos, queriéndose dirigir a la Humanidad entera: Brille vuestra luz. Hacer brillas nuestra luz es desenvolver nuestros propios valores, es desenvolver nuestras condiciones de comprensión, de entendimiento. Saber mirar para las cosas y leer la bondad de Dios en ellas explicitas. Entender la bondad de Dios es mirar la flor y entender la magia de los colores, mirar sus pistilos, sus pétalos, y verificar el recado que Dios quiere darnos a través del jardín. Es gracias a ese poder de aprender, de instruirnos, que vamos poco a poco saliendo del territorio de la ignorancia y sumergiéndonos en ese océano inmenso de saber. Pero un saber que no puede ser cerrar nuestra mente, no se pude volver una riqueza cerebral apenas. Y, o en vez de tornarnos sabedores, conocedores, será importante hacernos personas sabias.
Todo sabio es aquel individuo que sabe aplicar, en su propio provecho y en provecho de la vida, todos los conocimientos que lleva, todos los conocimientos que tiene. Es a través de la instrucción, de juntar por dentro de nosotros tanto saber, que nos volvemos sabios, viviendo el amor de Dios en la relación con el prójimo.
Raul Teixeira
Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 123, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em janeiro de 2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 05.10.2008. Em 26.01.2009. Traducido por Jacob
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