|
Compañeros: el Mundo se asemeja a un vasto campo, donde somos llamados a plantar las simientes de la Fe y del Amor en la huerta de los corazones. La tarea es grandiosa pero no estamos solos. El Divino Agricultor nos tutela y orienta en la sublime faena, esperando por nuestros esfuerzos más sinceros. Dejemos de lado el fermento de la discordia y de la intriga malévola y sigamos confiantes, unidos en torno al bien amparándonos en el Amor del Padre. Olvidemos desavenencias personales para que la obra confiada en nuestras manos no sufra ningún perjuicio... estudiemos las lecciones con que la Doctrina Espírita, desdoblando el excelso mensaje de la Cruz, nos enriquezca la existencia, sin permitir que el fanatismo y la intolerancia nos eclipsen la visión interior, arremetiéndonos unos contra otros en una refriega incoherente y sin justificación. Meditemos en las palabras del Señor "MIS DISCÍPULOS SERÁN CONOCIDOS POR LO MUCHO QUE SE AMEN".
Luchemos sin tregua contra el egoísmo, cultivando la humildad en el servicio desinteresado a los hermanos que sufren. Todos traemos aún débitos inmensos a ser resarcidos y los enemigos a vencer asoman de nosotros mismos. Aprendamos a separar la cizaña del trigo, olvidando lo que no sea útil a nuestros anhelos de cooperación incondicional, con los designios de Dios en la construcción de un Mundo mejor. La humanidad espera por las bendiciones de la Providencia, a fin de emanciparse de las sombras del materialismo que avanza a pasos agigantados, engolfando en sufrimientos intraducibles a millares de Almas carentes de vigilancia. Hermanos: el tiempo pasa rápido y muchos precisamos realizar de acuerdo a las posibilidades de cada uno.
Es justo que extendamos el pan material a los estómagos hambrientos, ¡ellos son tantos aún! Pero debemos concentrar nuestras energías en la divulgación de la Fe razonada con el propósito de despertar conciencias para Cristo. Estamos juntos: incontables falanges de amigos de los planos más altos, en Nombre de Jesús, nos secundan los esfuerzos y se movilizan a nuestro lado en las actividades del Evangelio Redivivo. No nos perdamos en el camino, distraídos por las voces de los falsos profetas que pululan, en la actualidad terrestre llamándonos a la puerta ancha de los placeres efímeros. Las señales del Señor son inconfundibles; deseando seguirlo, no nos equivocaremos.
Entreguemos al bien nuestras Vidas y el mal no nos poseerá. Reconozcamos la fragilidad espiritual que aún nos caracteriza, pero no nos desanimemos, por cuanto la Divina Providencia estará con nosotros en la hora de los testimonios que nos fueren solicitados. Unámonos: sepamos respetar a los hermanos que están haciendo lo que pueden en la edificación de la Paz entre los hombres en estos días de grandes males y conflictos. Demostremos actitud firme en el bien, puesto que la Fe sin obras es lámpara sin luz: dar de nosotros mismos en la mies Espírita Cristiana, es el compromiso mayor que asumimos ante las leyes de la Vida y de la propia conciencia. Por lo tanto, mucho se le pedirá a quien mucho haya recibido. Por este motivo, haya lo que hubiere y acontezca lo que aconteciere, no nos distanciemos de las tareas que nos corresponda desempeñar. Jesús interpretado por Kardec y Kardec vasado en Jesús, he aquí el derrotero seguro para nuestros más nobles logros espirituales.
Compañeros, avancemos siempre. La victoria permanecerá a los que perseveren y que el Maestro nos auxilie y nos guarde hoy, ahora y siempre.
Hermano José. Espíritu.
|