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En todos los instantes, reconocerse en la presencia invisible de Jesús, que nos ampara en las obras el Bien Eterno.
Nos acepto el Cristo de Dios desde los inicios de la Tierra.
En los menores emprendimientos, identificar la Voluntad Superior, promoviendo en toda parte la seguridad y la felicidad de las criaturas.
Cada corazón humano es un pieza de luz potencial y Jesús es el Sublime Artífice.
Recordarse de que el Señor trabaja por nosotros sin descanso.
Reposo indebido, deserción del deber.
Sin exclusión de hora o lugar, precaverse contra el reproche y la irreverencia para con la Divina Orientación.
El acatamiento es oración silenciosa.
Negarse a interpretar el Eterno Amigo por vulgar revolucionario terreno.
Reconozcamoslo como la Luz del Mundo.
Renunciar a las conmemoraciones navideñas que traduzcan a excesos de cualquier orden, prefiriendo la alegría de la ayuda fraterna a los hermanos menos felices, como alabanza ideal al Sublime Navideño.
Los verdaderos amigos del Cristo lo reverencian en Espíritu.
Identificar la posición que le cabe en relación a Jesús, el Emisario de Dios, evitando confrontaciones inaceptables.
El hombre que exige sea el Cristo igual a el, pretende, vanamente, nivelarse con el Cristo.
En todas las circunstancias, elegir, en el Señor Jesús, el Maestro invariable de cada día.
Somos el rebaño, Jesús es el Divino Pastor.
“Y todo cuanto hicierais, hacedlo de todo corazón, como al Señor y no a los hombres" Pablo (Colosenses, 3:23)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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