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Apagar las discusiones estériles, esquivándose a la creación de impedimentos que perjudiquen el desarrollo sano de la obra doctrinaria.
El espíritu de la verdadera fraternidad funde todas las divergencias.
No restringir la practica doctrinaria exclusivamente al hogar, buscando contribuir, de igual modo, en la cosecha espirita de expresión social, auxiliando aun a la creación y la manutención de núcleos doctrinarios en el ambiente rural.
Todos estamos juntos en los débitos colectivos.
Orar por aquellos que no supieron o no pudieron respetar la santidad de los postulados espiritas, quitándose de apreciarles la conducta menos feliz, para no favorecer la incursión de la sombra.
El comentario en torno del mal, aun y siempre, es el mal a multiplicarse.
Desapegarse de la creencia ciega, ejercitando el raciocinio en los principios doctrinarios, para no estancarse en la tinieblas del fanatismo.
Discernimiento no es simple adorno.
Antes de criticar las instituciones espiritas que juzgue deficientes, contribuir, en persona, para que se levanten a nivel mas elevado.
Quien ayuda, aprecia con mas seguridad.
Auxiliar las organizaciones espiritualistas o las corrientes filosóficas que aun no reciben orientación genuinamente espirita, comprendiendo, sin embargo, que su tarea personal ya esta definida en las edificaciones de la Doctrina que abraza.
El fruto no madura antes de tiempo.
Recordar la realidad de que el Espiritismo no tiene jefes humanos y de que ninguno de los cosechadores de su campo de multiformes actividades es imprescindible en el escenario de su realizaciones.
Cristo, nuestro Divino Orientador, no vive ausente.
“¿Que hacéis de especial? - Jesús (Mateo, 5:47)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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