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Observar con mayor criterio en todo lo que se refiera a revelaciones del pretérito, huyendo del levantamiento infructífero de cadáveres que deben proseguir sepultados en la ceniza del tiempo.
El pasado es la causa viva, pero no soluciona el presente.
Convencerse de que, por el momento, nadie se enterara de acontecimientos anteriores a la encarnación actual, por motivos banales o frívolos.
La Sabiduría Superior, revelando el pasado de alguien, piensa para el bien de todos.
Ahuyentar preocupaciones con existencias transcurridas, ya que cualquier información en ese sentido debe ser espontanea por parte del Plano Superior, que juzga acertadamente lo que más conviene a la responsabilidad.
Lo que paso está gravado.
Tranquilizarse cuanto a sucesos del porvenir, analizando con lógica rigurosa todos los estudios referentes a predicciones.
La profecía real tiene señales divinas.
Jamás impresionarse con pronósticos astrológicos desfavorables, en la certeza de que, si las influencias se inclinan, nuestra voluntad es fuerza determinante.
Tenemos con nosotros la vida que buscamos.
Guardar en mente que muchas almas regresan a la Vida Mayor cargando consigo enormes frustraciones por los equívocos a que se acomodaron, por haber aceptado revelaciones privadas de crédito.
Somos herederos de nuestros propios actos.
“Todas las cosas me son licitas, mas no todas las cosas me convienen” –Pablo (I corintios 6:12)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído Del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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