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En ninguna condición, malbaratar el tiempo con polémicas y conversaciones estériles, ocupaciones fantasiosas y demasiado divertimento.
Despreciar tiempo es derrochar patrimonio divino.
Auto disciplinarse en todo los emprendimientos a que se proponga, revistiéndose del necesario discernimiento.
“Hacer mucho” no siempre se traduce “hacer bien”
Huir de llorar el pasado, esforzándose por reparar toda acción menos correcta.
El pasado es la raíz del presente, pero el presente es la raíz del futuro.
Apartar aflicciones irrazonables con referencia al porvenir, ejecutando honestamente los deberes que el mundo le designa en el minuto que pasa.
El “mañana” germinara de las simientes de “hoy”.
Cuanto posible, plasmar las resoluciones del bien en el momento en que surjan, y a la vez que, posteriormente, el campo de la experiencia pueda modificarse por completo.
Ayuda menos, quien tarde sirve.
Aun que sobrecargado de realizaciones y tareas, jamás descuidar el bien que pueda hacer en favor de los otros.
Cuando buscamos el bien, el propio bien nos enseña a encontrar el “tiempo de auxiliar”
“Aun no es llegado mi tiempo, pero vuestro tiempo siempre está dispuesto”- Jesús (Juan, 7:6)
Espíritu Andre Luiz Médium Waldo Vieira Extraído del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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