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En tiempo alguno dejarse llevar por emociones desordenadas ante ocurrencias que apasionen la opinión pública, como, por ejemplo, delitos, catástrofes, epidemias, fenómenos geológicos y otros cualesquiera.
Calmarse es calmar a los otros.
En las conversaciones y en los comentarios acerca de noticias terribles, abstenerse de sensacionalismo.
La caridad enmudece la palabra en desvarío.
Guardar actitud ponderada, la cara de acontecimientos considerados escandalosos, yuxtaponiendo la influencia del bien al asedio del mal.
La palabra cruel aumenta la fuerza del crimen.
Resguardarse en el cobijo de la oración en todos los trances aflictivos de la existencia.
Las pruebas gravitan en la esfera de la Justicia Divina.
Aceptar en las mayores como en las menores decepciones de la vida humana, por más extrañas o desconcertantes que sean, la manifestación de los Designios Superiores actúan a favor del perfeccionamiento espiritual.
Dios no se equivoca.
Aun mismo con sacrificio, entre accidentes inesperados que hieren las esperanzas, jamás desistir a la construcción del bien que le cumple realizar.
Cada Espíritu posee cuenta propia en la Justicia Perfecta.
Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos. Pablo (I Tesalonicenses 5:15)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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