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Los mentores han comenzado una etapa critica de estimulación para el progreso planetario.
Dios nos bendiga a todos.
Los hermanos mentores, a quienes Dios ha puesto a la cabeza de todas las organizaciones mundiales; que tienen bajo su responsabilidad los pueblos y a veces los mundos; los que conocen fielmente a sus hermanos por muy inferiores que sean; los que tienen la constante obligación de aconsejar, preparar, construir, armonizar, encauzar y explicar las fases por las que han de pasar sus hermanos encarnados en las diferentes etapas de progreso, sufren muchísimo cuando, por los medios invisibles de que disponen, aconsejan, orientan y recomiendan procederes y conductas, y no son oídos ni obedecidos.
Reconocen que la evolución hay que desarrollarla comenzando en la ignorancia, y a medida que el espíritu se va liberando de esas bajas influencias o atracciones materiales, va consiguiendo concepciones más elevadas, de mayor alcance y más espirituales y, como consecuencia, asimilando y practicando dichos consejos y recomendaciones. Pero hasta llegar a este punto el camino ha sido y es largo y doloroso. Dios, que todo lo ha previsto, les ha dado a Sus hijos libertad de acción, el sin igual derecho de elevarse con su esfuerzo, dominando el medio en que se desenvuelven, mucha intuición y sobre todo inteligencia para, poco a poco, ir alcanzando los estados de pureza espiritual que todos anhelamos.
Por muy perversos que seamos y por muy obscenos que resulten nuestros pensamientos, todos podemos llegar a esas alturas espirituales que ha creado Dios para todos Sus hijos. Si Dios, con su infinita potestad, nos dispensara, para poder ser puros, de los dolores, lágrimas y sufrimientos, no tendríamos después la fuerza moral y la satisfacción personal de disfrutar plenamente de la ambrosía y bienestar que en esos planos existen. Muchas veces, para estimular el progreso, esos mentores organizan etapas críticas para que los espíritus despierten y se adhieran a sus consejos; se corrijan, se perfeccionen cuanto les sea posible y se oriente decididamente a elaborar su progreso. Nos hallamos al principio de una de esas etapas críticas para el planeta tierra.
El porqué de todas las cosas nunca podremos nosotros ni ellos conocerlas, pero sí sabemos que lo que debemos hacer es aceptar humildemente el destino, porque todo tiene su origen, su motivo y su justificación y hallarnos siempre decididos a alcanzar nuestra superación. Para ello lo que nos hace falta es templanza de ánimo, fe, fortaleza de espíritu, con lanza absoluta y, cuando tengamos que sufrir y llorar, que no desmayemos, no perdamos la fe ni la convicción de la justicia de Dios, y conduciéndonos así veremos cómo todo lo superamos.
No olvidar que lo que hayamos sufrido y penado en estas condiciones no lo tendremos que sufrir más, porque habremos dado un gran paso en la senda evolutiva de nuestro existir. Vosotros dar muchísimas gracias a Dios en todo momento y circunstancias, sean dolorosas o felices, porque ya os encontráis en un momento de vuestra evolución en que el mal lo distinguís perfectamente y lo rechazáis, ofreciéndoseos para lo venidero un horizonte jalonado de antorchas de luz, que es el beneficio obtenido por vuestros esfuerzos, vuestra fe y vuestros sacrificios. Es la conquista de la liberación espiritual, basada en la autoridad de las Leyes de Dios. Ser siempre dignos de Su beso bendito y de Su misericordia.
Buenas noches.
Extraído del libro "Desde la otra vida"
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