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Sustentar inalterables la fe y la confianza, sin temor, queja o revuelta, siempre que enfermedades conocidas o inesperadas le visiten el cuerpo o le asedien el hogar.
Cada prueba tiene una razón de ser.
Con el necesario discernimiento, abstenerse del uso exagerado de medicamentos capaces de intoxicar la vida orgánica.
Para el servicio de la cura, todo medicamento exige dosificación.
Deshacer ideas de temor ante las molestias contagiosas o mutilantes, usando la disciplina mental y los recursos de la oración.
La fuerza poderosa del pensamiento tanto elabora como extingue muchos disturbios orgánicos y psíquicos.
Sabiendo que todo sufrimiento orgánico es una prueba espiritual, dentro de leyes karmicas, jamás temer al dolor, mas aceptarla y comprenderla sin asombro y conformación.
La intensidad del sufrimiento varía según la confianza en la Ley Divina.
Aceptar el auxilio de los misioneros y obreros de la medicina terrena, no exigiendo protección y responsabilidad exclusivas de los médicos desencarnados.
La Eterna Sabiduría todo dispone en nuestro provecho.
Afirmarse mentalmente en seguridad, encima de las enfermedades insidiosas que le puedan asaltar el organismo, repeliendo los pensamientos y las palabras de desespero o cansancio, en la fortaleza de su fe.
La dolencia pertinaz lleva a la purificación mas profunda.
Aprovechar la molestia como periodos de lecciones, sobretodo como tiempo de aplicación de los valores alusivos a la convicción religiosa.
La enfermedad puede ser considerada como termómetro de la fe.
“Venid a mí, todos los que estáis cansados y oprimidos, y yo os aliviaré” Jesús (Mateo, 11:28)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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