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Abstenerse de perseguir y aprisionar, maltratar o sacrificar animales domésticos o salvajes, aves o peces, a titulo de recreación, en excursiones periódicas a los campos, lagos y ríos, o en competiciones obstinadas y sangrientas de deporte.
Hay diversiones que son verdaderos delitos bajo disfraz.
En el contacto con los animales a que tenga estima, gobernar los impulsos de protección y cariño, a fin de no caer en excesos obcecados, con el pretexto de amarlos.
Toda pasión ciega el alma.
Evitarse de cualquier tiranía sobre la vida animal, no actuando con exigencias irrazonables para la satisfacción de caprichos alimenticios refinados condenables en investigaciones de laboratorio, restringiéndose solamente a las necesidades naturales de la vida y a los impositivos justos del bien.
El uso edifica, el abuso destruye.
Oponerse al trabajo excesivo de los animales, sin administrarles más amplia asistencia.
La gratitud también expresa justicia.
En el socorro a los animales dolientes, usar los recursos terapéuticos posibles, sin despreciar aun así aquellos de naturaleza mediúnica que aplique a su propio favor.
La luz del bien debe resplandecer en todos los planos.
Apoyar, todo lo posible, los movimientos y las organizaciones de protección a los animales, a través de actos de generosidad cristiana y humana comprensión.
Los seres de la retaguardia evolutiva se alinean con nosotros en posición de necesidad ante la ley.
“Todas vuestras cosas sean hechas con caridad” –Pablo (I Corintios 16:14)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído Del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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