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Ser útil y reconocido a la Nación que lo acaricia como hijo, cumpliendo rigurosamente los deberes que le toca en la vida de ciudadano.
Somos deudores insolventes de la cuna que nos acoge.
En el desdoblamiento de las tareas doctrinarias, y salvaguardando los patrimonios morales de la Doctrina, solamente recurrir a los tribunales humanos en casos urgentes y especialísimos.
Prestigioso, sin embargo, la justicia del mundo, no podemos olvidar la incorruptibilidad de la Justicia Divina.
Situar siempre aquí los privilegios individuales de las reivindicaciones colectivas, en todos los sectores.
Erguirse en la felicidad imperecedera de todos, en el pedestal de la renuncia de cada uno.
Cooperar con los poderes constituidos y las organizaciones oficiales, empeñándose desinteresadamente en la mejoría de las condiciones de la maquina gubernamental, en el ámbito de los propios recursos.
Un acto simple de ayuda personal habla más alto que toda crítica.
Cuando llamado a deponer en los tribunales terrestres de justicia, pautarse en armonía con los principios evangélicos, comprendiendo, con todo, que los hermanos incursos en tenor elevado de delincuencia necesitan, muchas veces, de justa segregación para tratamiento moral, como los enfermos grabes exigen hospitalización para el debido tratamiento.
Ante las Leyes Divinas, somos jueces de nosotros mismos.
Nunca aplazar el cumplimiento de obligaciones para con el Estado, refrendado los elevados principios que él expone, buscando la quitación con el servicio militar, aun cuando llamado a integrar las fuerzas activas de la guerra.
Los percances de la vida surgen para cada Espíritu según las exigencias de los propios débitos.
Expresar el patriotismo, encima de todo, en servicio desinteresado y constante al pueblo y a la tierra en que nació.
La Patria es el aire y el pan, el templo y la escuela, el hogar y el seno de Madre.
Sustanciar la contribución personal al Estado, a través de la ejecución rigurosa de las obligaciones que le caben en la esfera común.
El genuino amor a la Patria, lejos de ser demagogia, es servicio provechoso e incesante.
“De ahí a Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios”. –Jesús. (Lucas, 20:25)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído Del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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