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En el desarrollo de las tareas doctrinarias, colocar el fenómeno mediúmnico en su verdadera posición de coadyuvante natural de la convicción, considerándolo, mientras tanto, dispensable, en la construcción moral que nos proponemos.
La Doctrina Espirita es luz inalterable.
Conducir las posibilidades de divulgación del Espiritismo, en cualquier sector, en el trabajo de la evangelización, confiriéndole preferencia sobre la acción fenomenológica.
Ante los imperativos de la responsabilidad moral, todo fenómeno es secundario.
Alcanzar otros estados de comprensión de las verdades que nos enriquecen la fe, acatando las aspiraciones de los metapsiquistas, de los parapsicólogos y de las estudiosos académicos en general, sin comprometerse, demasiado, con los emprendimientos que les conciernen.
Vivir según el Evangelio, aquí esta nuestra necesidad fundamental.
Jamás partir de asambleas espiritas mirando únicamente sucesos espectaculares.
Las manifestaciones mediúmnicas no son la base esencial del Espiritismo.
Descentralizar la atención de las manifestaciones fenoménicas habidas en reuniones de que participe, para detenerse en el sentido moral de los hechos y de las lecciones.
En la mediumnidad, el fenómeno constituye el envoltorio externo que reviste el fruto del enseñamiento.
“Hermanos, no seáis pequeños en el entendimiento”-Pablo (Corintios 14:20).
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído Del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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