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-Buenas noches: Os habla Karl Sneider.
Voy a relataros mi asistencia a una Asamblea del espacio: Hay una sala muy amplia. En el fondo, una plataforma en la que hay siete sillones. La sala está circundada por muchos pupitres. Unos y otros están ocupados por unos ancianos muy venerables con barbas muy desarrolladas. De sus ojos centelleantes sale la ciencia que poseen. Se puede apreciar que sus almas irradian unos fluidos muy puros.
Estudian unos volúmenes muy amplios, con filetes de oro, en los cuales están escritos todos los preceptos divinos. El que preside esta magna y grandiosa reunión es un Ser eminentemente puro y sabio. De su cabeza se desprenden unos rayos de luz divinos, limpios, de gran magnitud, con un fulgor celeste que se pierde en la inmensidad del espacio.
Se habla de Ley, de Razón, de Entendimiento. Se habla de la Verdad absoluta y de la necesidad de esta reunión. Se miran con ojos llenos de luz, de entendimiento y sabiduría. Todos piden a Dios. Todos a una se arrodillan elevando una súplica a El, y como son muy puros y muy dignos, ha debido ser oída por el Todopoderoso, porque se refleja en todos esa alegría indescriptible de satisfacción y conformidad que exhalan por sus ojos y semblante. Ha sido oída una súplica muy sencilla pidiéndole paz ley y perdón para toda la humanidad terrestre.
Esta asamblea, hermanos queridos, se reúne con mucha frecuencia en el espacio y muy especialmente en los embates de vuestro planeta porque es uno de los que más necesitan, en la actualidad, el perdón y el amparo del Todopoderoso. Ellos oran, piden y suplican a Quien los ha creado, con todo su entendimiento, su capacidad, su amor, su virtud y su abnegación. Uno de ellos, el que preside, con las mismas facciones de JESÚS, se levanta y, en el nombre del Todopoderoso, nos bendice a nosotros. Con nosotros bendice a toda la humanidad.
Buenas noches, hermanos.
Extraído del libro "Desde la otra vida"
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