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Reprimir cualquier iniciativa con el fin de señalar la mediumnidad, o al médium a los hechos mediúmnicos como extraordinarios o místicos.
El intercambio mediúmnico es un acontecimiento natural y el médium es un ser humano como cualquier otro.
Certificarse de que el ejercicio natural de la mediumnidad no exime al médium de la obligación de vivir una profesión honesta en la sociedad a la que pertenece.
No puede haber asistencia digna donde no hay deber dignamente cumplido.
Precaverse contra las peticiones inadecuadas junto a la mediumnidad.
Los médiums son compañeros comunes que deben vivir normalmente las experiencias y las pruebas que les toca.
Por ninguna razón elogiar al medianero por los resultados obtenidos a través de él, recordándose que es siempre posible agradecer sin lisonjear.
Para nosotros, todo el bien puro y noble procede de Jesús-Cristo, nuestro Maestro y Señor.
Aun mismo apretado por extensas dificultades, colocar el ejercicio de la mediumnidad encima de los eventos efímeros y limitados que barren constantemente los panoramas sociales y religiosos de la Tierra.
La mediumnidad nunca será talento para ser enterrado en el suelo del egoísmo.
Conversar sobre fenómenos mediúmnicos y principios espiritas apenas en ambientes receptivos.
Hay terrenos que aun no están cultivados para la siembra.
Proseguir sin vacilaciones en el consuelo y en el esclarecimiento de las almas, olvidando espinas y piedras del valle humano, para conquistar a la luz de la inmortalidad que resplandece en las cimas de la vida.
Desarrollase mediunicamente, para el bien del prójimo, es ascender en espiritualidad.
“Y en los últimos días acontecerá, dice el Señor, que de mi espíritu derramare sobre toda carne (Atos 2:17)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído Del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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