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Pronunciar la oración inicial y la oración final en las reuniones doctrinarias, facilitándose, de esa forma, la unión con los Benefactores de la Vida Mayor.
La oración entrelaza a los Espíritus.
Cuanto sea posible, abandonar las formulas decoradas y la lectura maquinal de las “oraciones rápidas”, y vivir preferentemente las expresiones creadas de improviso, en plena emotividad, en la exaltación de la propia fe.
Hay diferencia fundamental entre orar y declamar.
Abstenerte de repetir en voz alta las oraciones que son dadas por otros amigos en las reuniones doctrinarias.
La oración, encima de todo, es sentimiento.
Prevenirse contra la afectación y el exhibicionismo al hacer esa o aquella oración, adoptando concisión y espontaneidad en todas ellas, para que no se hagan vehículo de intenciones especiosas.
Fervor del alma, luz en la oración.
Durante los coloquios de la fe, recordar todos aquellos que hayamos ofendido o herido, aun mismo inconscientemente, rogándoles, en silencio y a distancia, el necesario perdón de nuestros faltas.
Los resultados de la oración, como los resultados del amor, son ilimitados.
Cancelar las solicitaciones incesantes de beneficios para sí mismo, centralizando el pensamiento en la intercesión a favor de los menos felices.
Quien ora a favor de los otros,se ayuda a sí mismo.
Controlar la modulación de la voz en la oración pública, para huir de la teatralidad y a la convención.
El sentimiento es todo.
“Vigilar y orad, para que no entréis en tentación” – Jesús (Mateo, 26:41)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído Del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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