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Venimos mandados por una fuerza que nosotros no podemos definir...
Buenas noches: Que el Altísimo nos bendiga a todos.
Venimos mandados por una fuerza que nosotros no os podemos definir; por una fuerza impulsiva y tan llena de luz que denota traer mucha inteligencia y amor para los hombres de la tierra. Somos uno de los muchísimos enviados que estamos en la tierra preparando las grandes transformaciones, los gigantescos acontecimientos y los ingentes problemas que hay que resolver para que se cumpla, lo más suavemente posible, la divina, excelsa y grandiosa transformación de vuestro mundo.
Traemos misiones muy difíciles de realizar porque los hombres son aún refractarios a aceptar la razón y carecen de sentimiento, bondad, caridad, amor, abnegación y, sobre todo, de la cualidad grandiosa de bendecir en todos sus actos a su Creador. A pesar de todas estas dificultades, las pléyades de espíritus que trabajamos constantemente en estas misiones parece ser que vamos coronando con el éxito nuestra difícil labor.
Observar cómo los hombres que mandan se van entendiendo, van preparando los acontecimientos con visitas y confrontaciones, como el mejor modo de solucionar las diferencias que les separan. Van cediendo intereses no porque no les cueste trabajo hacerlo; sí les cuesta, pero los tiempos modernos y sus exigencias, unido al temor de lo que pudiera ocurrir si no cedieran, les obliga a ir poco a poco bajándose del pedestal en que se encumbraron a costa de los débiles.
Pronto, más concretamente, en lo que falta para terminar el milenio, se van a terminar las guerras. Ya los hombres están saciados de tanta sangre, horrores y crímenes. Sí, hermanos, nuestras influencias cerca de los hombres van teniendo acogida y apoyo en muchos corazones, haciéndose más compasivos y dispuestos a una mayor fraternidad en todos los aspectos. Saber que el idioma universal es el pensamiento y por eso los espíritus son los grandes políglotas que traducen todos los idiomas con la mayor facilidad. De esta facultad se valen las salpicaduras de médiums que tiene vuestro planeta para que nos podamos comunicar con vosotros.
Saber también que las manifestaciones visibles y audibles que se vienen sucediendo (teleplásticas de Bélmez y Sicofonías) van dando la nota, el anticipo de la proximidad de los nuevos tiempos. Las luces de los cielos se van acercando y se manifiestan a los humanos en muy diversas formas y circunstancias. Al mismo tiempo, los corazones se van sensibilizando, enterrando errores y desvíos. Los brazos de los hombres se abrirán jubilosos para recibir la nueva era que tantos bienes y progresos os traerán. Y todos, entonces, con el alma rebosante de amor, inundados con la luz bendita de los cielos, unidos en un gran abrazo, con la boca cerrada y el pensamiento esparcido por todo el universo, daremos gracias al Padre por tanto amor y bienes de todas clases con que nos ha rodeado.
Será también entonces cuando nosotros, humildes enviados, nos marcharemos muy satisfechos y felices por haber cooperado al reinado de paz y amor sobre la tierra. Vosotros, entre tanto, enseñar, hablar y escribir, preparando a vuestros hermanos para que se reconvengan y conduzcan con amor y sencillez. Ensalzar todo lo bueno que tengan los demás, silenciando sus faltas y ayudándoles con vuestros mejores ánimos y deseos para que rectifiquen, a fin de que puedan ser incluidos entre «los elegidos».
Que Dios y el Divino Maestro nos iluminen a todos.
Extraído del libro "Desde la otra vida"
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