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En este mundo siempre buscamos la felicidad, buscamos la felicidad comprando una casa, buscamos la felicidad comprando un coche o buscando un trabajo mejor, pero nunca buscamos la felicidad buscándola en el prójimo.
La mayor felicidad que podemos encontrar es la que podemos hallar en Jesús. Sus enseñanzas tan notables, su conducta tan maravillosa, Su forma de vivir tan simple, es una conducta que nos puede facilitar llegar hasta la felicidad.
Si en este mundo buscásemos la felicidad en el bien ajeno, si buscásemos la felicidad en ayudar al prójimo, en ser útiles a los demás, entonces seriamos las personas mas felices del mundo, pues ser útiles a los demás y poder intentar que el que no tiene para comer, tenga un plato de comida, el que no tiene con que vestirse tenga ropa que ponerse, el que no dispone de recursos pueda tener lo necesario, eso produce una felicidad de la cual Jesús siempre anunciaba.
Actuemos como Jesús, seamos como Jesús, hagamos todo el bien que nuestras posibilidades puedan, hagamos todo lo que podamos para ser útiles a nuestros semejantes, en definitiva, busquemos esa felicidad que deseamos, procuremos hacer todo lo que este en nuestras manos, seamos útiles y oremos por lo que sufren. En definitiva, seamos como Jesús y hagamos que nuestra propia felicidad se extienda a nuestro alrededor y al mundo entero.
Rafael
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