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Magníficos consejos de tres hermanos PDF Imprimir E-mail
Psicografia
Escrito por Administrador   
Jueves, 11 de Agosto de 2011 15:30

Magníficos consejos de tres hermanos espirituales.

-Hermanos en Jesús todos: Poner al día el libro de vuestra existencia. Hacerlo con toda fidelidad. No omitáis nada malo ni bueno porque pronto tendréis y tendremos que presentarlo a examen. El Profesor que lo hace es infalible y sabrá si hemos sido justos y verdaderos al rellenar esas páginas. La luz vendrá en grandes proporciones a la Tierra. El horizonte se iluminará de fulgores gloriosos. De los cielos bajarán ángeles tocando sus clarines delante de la célebre y santa comitiva.

La luz, que aún está me­diocre, tendrá sus bellos resplandores como el sol más potente del universo. No habrá lágrimas por aquel entonces. Los hombres se abrazarán inyectándose el amor divino que les ha dado el Padre. Las mujeres, dignas hijas de Dios, cantarán a gloria las humildes plegarias, como los bellos ruiseñores en la fronda de la madrugada bendita. ¡Preparaos todos! ¡Vestir de gala vuestros corazones! ¡Dar fe de vuestra existencia! ¡Abrir los brazos de par en par como si fuerais a abarcar el mundo! ¡Levantar los ojos hacia el cielo como si fuerais a bendecir la gloria! Y todos, todas, en «trofeas».

(Nota: Respetamos esta palabra por el valor lexicográfico y antigüedad. Es sinónima de trofeo o triunfo espiritual.)

Con cualidades relevantes, can­taréis plegarias de gloria y de buena esperanza. Y cuando hayáis rendido vuestro tributo, cuando seáis libres con el Sumo Hacedor, entonces ¡¡HO­SANNA PARA TODOS LOS HOMBRES DE LA TIERRA!!

Tomas.

-Hermanos aquí presentes, en presencia de los muchos que están en espíritu inyectándoos amor y a la vez bendiciéndoos, os aconsejamos no perdáis nunca la afinidad. La afinidad es el principio de todos los amores que tiene la Ley, porque los que sois afines en la Tierra, como sois vos­otros, seguiréis siéndolo en el espacio. Os juntaréis con frecuencia, can­taréis las glorias de vuestras vidas, seréis sumisos ante todas las leyes, y después de esta afinidad vendrán otras. Y si por casualidad, por vuestro aprovechamiento, tenéis que volver a la Tierra, elegiréis la misma afinidad reencarnar. Por eso daos cuenta del papel que representáis ante Dios, que ese cariño inefable, que no comprendéis, de vuestros nietos, ese aparo que dais con vuestra vida a los hijos, todo eso es producto de latinidad divina que Dios ha creado para Sus hijos. Los que estáis unidos seguiréis estándolo, los que estáis benditos lo seréis más todavía. Uníos todos. No perdáis tiempo, hermanos queridos. Cada tiempo que perdáis, os lo hemos dicho antes, constituye mucho trabajo y mucho dolor. Ser siempre fuertes. Poner el pecho ante los embates de la vida y no perdáis la afinidad, porque si la perdéis, perdéis el honor espiritual que debe conservar todo hijo de Dios.

-Gracias por tus consejos.

-Adiós, queridos hermanos.

Isaac

-Amados hermanos: La bendición de Dios esté siempre con todos vosotros

-Así sea, hermano.

-En los días de vuestra existencia no pasáis mejores ratos ni tenéis más complacencia a Dios que cuando os reunís para hablar en Su nombre, colmados de fe y buenos sentimientos. Nosotros quisiéramos daros toda la intensidad de nuestra experiencia. Nosotros quisiéramos que vuestros corazones estuviesen siempre como están ahora. Porque si vuestro sentimiento se purifica, vuestra alma recibirá cosas maravillosas. Si tenéis la fuerza necesaria para combatir todo el mal que os pueda venir, cantaréis a gloria victoriosamente porque los hombres que sufren y saben sufrir son benditos de Dios. El alma siempre está sedienta de grandes cosas. La felicidad consiste en ser buenos y sensatos, porque siendo las dos cosas seréis poderosos. Nada realza más vuestros corazones que el buen pensar y hacer justamente. Si las palabras que dirigís a vuestros hermanos van encauzadas por el sentimiento y la bondad purísima que bendice el cielo, todo será perfecto, aceptable y de vuestro agrado, y realizaréis con éxito vuestros anhelos.

No temáis nada cuando seáis justos. Las palabras que salgan de vuestra boca, que santifiquen, que no hagan daño a nadie. Cuando vuestro corazón lata fuertemente porque vayáis a cometer algo que no esté conforme con la conciencia divina, sujetaos, dar paso atrás y esperar a que los acontecimientos os pongan en circunstancias de poder opinar fríamente. Amaos siempre, pero con una fuerza potente, con una fuerza que no se acabe nunca, porque teniendo fuerza en el pensamiento tenéis potencia en todas vuestras actividades, propósitos y alocuciones. Quisiéramos ser muy extensos, bastante explícitos, pero ya veis que al médium no queremos cansarle porque no es pertinente. Siempre que tengáis ocasión, reuniros, hablar de las cosas de la vida, de los acontecimientos, del progreso y de la bondad santísima que tiene Dios para con todos vosotros. Bendecir a los vuestros porque son pedazos de vuestra carne, sangre de vuestra sangre y partículas de vuestras almas. Otro día tendremos más tiempo para daros comunicaciones más amplias. De Dios seáis todos benditos.

-¿Puedes decirnos cómo te llamas, querido hermano?

-Como se me puso de nombre desde hace mucho tiempo, porque pa­dres, madres, hermanos, hijos, etc., he tenido muchos: Soy un hermano vuestro que os ama mucho, que me ha sido permitido comunicarme con vosotros y, por consiguiente, os deseo que seáis muy felices y benditos de Dios.

-Muchas gracias, querido hermano.

-Si alguna vez enseñáis a un amigo, tener mucho cuidado con su personalidad, y una vez que lo aceptéis no lo perdáis. Siempre creer y luego ver, porque así tendréis la oportunidad de saber muchas cosas que os serán permitidas.

Buenas tardes, queridos hermanos.

Extraído el libro "Desde la otra vida"