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Hoy en día suceden muchas cosas, todos son difíciles, aparentemente, pero necesarias. El mundo esta cambiando, miles de espíritus endurecidos se están mudando, todo el mundo se transforma, y cambia.
Todos estos acontecimientos están siendo evidentemente, cometidos, por el orgullo y la ambición del hombre, por el escaso respeto al propio semejante.
Entre tanto, nosotros debemos de trabajar para ser distintos, no perdamos ni un segundo en preocupaciones mundanas y comenzamos a trabajar. Debemos de construir dentro de nosotros, en nuestra mente, estabilidad emocional, debemos de construir dentro de nosotros, la fe en Dios, la fe en el Padre, pues El creo el universo, no existe el caos ni el desorden, todo tiene un orden y todo tiene un camino. Mas, nosotros debemos en todo momento confiar en el Creador, orar por nuestros hermanos endurecidos, y confiar como Jesús confió en nuestro Padre.
Es tan hermoso, pues a pesar de que el mundo pueda parecer en desorden y lleno de violencia, quien confía en Dios está protegido por Jesús, entonces, todo lo veremos como un cambio necesario, y nos daremos cuenta de que esos hermanos que continúan en el mal, es porque todavía no se han desvinculado de su orgullo, dentro de ellos tienen un antagonismo que no pueden contener, su conciencia les alerta pero ellos no escuchan.
Oremos por ellos, pues como decía Jesús en la ignominiosa cruz, “Padre perdónales, pues no saben lo que hacen” Oremos por ellos, y sigamos confinantes hacia el Creador, sin miedo, ni inseguridad, vivamos cristianamente y tengamos a Jesús en nuestro corazón, pues así nada en este mundo, nada malo nos podrá perjudicar la ascensión al Creador.
Rafael
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