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Solamente emprender cónclaves doctrinarios como iniciativas de aproximación y planificación de trabajo, seremos naturalmente integrados con las organizaciones centrales y regionales, responsables por la marcha evolutiva del Espiritismo.
No hay orden sin disciplina.
Escoger como representantes de entidades e instituciones, en certámenes, a los compañeros de buena voluntad que sea, de hecho, competentes en cuanto los objetivos doctrinarios validos.
La aptitud de servir es mitad del éxito.
Participar con seriedad en los cónclaves espiritas, sin buscar diletantismo o pasatiempo, sentirlos como deberes, en vez de tenerlos simplemente a cuenta de diversión y excursión turístico.
El tiempo no vuelve.
Dignificar la hospitalidad de compañeros que ofrecen al conclavista la intimidad del propio hogar, manteniéndose con firmeza en el trabajo a que fue llamado.
La fidelidad al deber expresa nobleza de conciencia.
Abstenerse de subvenciones gubernamentales de cualquier procedencia para ser aplicadas en movimientos exclusivamente doctrinarios que no presenten características de asistencia social.
Quien sabe soportar las propias responsabilidades, de testimonio, de fe.
Respetar los actos religiosos de los adeptos de otras creencias, evitando querellas y desentendimientos en la ejecución de los programas trazados para los cónclaves doctrinarios.
Con Jesús, solo encontramos motivos para ayudar.
Fijar no solamente los recuerdos afectivos o alegres, mas, sobretodo, las resoluciones, experiencias y avisos del certamen de que participe.
Quien guarda el enseñamiento, aprende la lección.
Difundir, entre los núcleos interesados, las resoluciones practicas de las concentraciones doctrinarias, de modo de no dejarlas en reducido círculo de compañeros o en el polvo del olvido.
La continuidad del bien garantiza lo mejor.
“Haced todo sin murmuraciones ni discusiones” –Pablo (Filipenses, 2:14)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído Del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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