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Conversar con naturalidad, gobernado las propias emociones, sin amargura, sin nerviosismo y sin bufonadas, huyendo de hablar más que el tiempo indicado en el horario previsto.
La palabra revela el equilibrio.
Callar cualquier propósito de destaque, silenciando exhibiciones de conocimientos, y ajustarse a la Inspiración Superior, comentando las lecciones sin huir del asunto en la pauta, usando simplicidad y previniéndose contra la formación de la duda en los oyentes.
Cada oración debe armonizarse con el entendimiento del auditorio.
Respetando personas e instituciones en los comentarios y en las referencias, nunca establecer paralelos o enfrentamientos susceptibles de humillar o herir.
Verbo sin disciplina genera males innumerables.
Sustentar la dignidad espirita delante de las asambleas, absteniéndose de historietas impropias o anécdotas reprobables.
El orador es responsable por las imágenes mentales que plasme en las mentes que lo oyen.
En las conversaciones, no reportar abusiva e intempestivamente los hechos y estudios doctrinarios de difícil comprensión, debiendo seleccionar oportunamente, como las personas y ambientes, para tratar de temas delicados.
La irreflexión es también falta de caridad.
Mantenerse inalterable durante la alocución, delante de cualquier situación imprevista. En los momentos delicados desenvolver nuestra capacidad de auxiliar.
Procurar abolir, en sus conversas, los vocablos impropios, las expresiones peyorativas y los términos de jerga de las calles.
El culto de la caridad incluye la palabra en todas sus aplicaciones.
Siempre que sea posible, preferir el uso de verbos y pronombres en primera persona del plural, en vez de la primera persona del singular, a fin de que no se aísle de la condición de los compañeros naturales de aprendizaje, con quien distribuye avisos y exhortaciones.
Todos somos necesitados de regeneración y de luz.
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. –Pablo (Efesios 4:29)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído Del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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