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Resguardarse en la humildad constante, desarrollar cualquier actividad de propaganda doctrinaria, evitando alarde, sensacionalismo, demostraciones publicitarias pretenciosas o métodos de acción susceptibles de perturbar la tranquilidad pública.
Sin orientación segura, no hay propaganda productiva.
Con criterio y moderación, extender la propaganda libertadora de los postulados espiritas hasta el receso de las penitenciarías y de las colonias de aislamiento sanitario, sin despreciar creencias o sentimientos.
Los más enfermos requieren mayor ayuda.
Incentivar el intercambio fraterno entre las personas y las organizaciones doctrinarias, a través de cartas y publicaciones, libros y mensajes, visitas y certámenes especializados, buscando la unificación de las tareas y el esclarecimiento común.
La permuta de experiencias equilibra el progreso general.
Por la radio o por la prensa no especializada, no extenderse demasiadamente, a fin de no apartar al aprendiz incipiente. La Doctrina debe ser administrada en pequeñas porciones.
Para no desviarse de las finalidades espiritas, seleccionar, con ponderación y buen sentido, los medios usados en la propaganda, mayormente aquellos que se relacionan con actividades comerciales o mundanas.
Se vuelve inútil la elevación de los objetivos, siempre que haya degradación moral en los medios.
Usar con prudencia o substituir toda expresión verbal que indique costumbres, prácticas, ideas políticas, sociales o religiosas, contrarias al pensamiento espirita, cuales sea, suerte, acaso, sobrenatural, milagro y otras, prefiriéndose, en cualquier circunstancia, el uso de la terminológica doctrinaria pura.
Una palabra inadecuada puede macular la bandera más noble.
Apartar de si cualquier ansiedad, en lo tocante a la modificación rápida del punto de vista de los compañeros.
La fe significa un premio de la experiencia.
Con cuanto necesitemos batallar incansablemente en el esclarecimiento general, usando procesos justos y honestos, no olvidando que la propaganda principal es siempre aquella desarrollada por los propios actos de la criatura, a través de la ejemplificación elocuente de nuestra reforma intima, en los patrones del Evangelio.
“Es necesario que El crezca y que yo disminuya”- Juan Bautista (Juan, 3:30)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído Del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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